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ABC DOMINGO 27 11 2005 Los domingos 59 Mijail Jodorkovski, empresario ruso, recurrió a los lobbies diencias como ellos las llaman, desde Gobiernos a medios de comunicación, empleados, competidores, ONG, sindicatos y hasta organizaciones de consumo. Una vez examinadas en profundidad las diferentes ópticas desde las que puede observase el problema, comienzan a inmiscuirse en las instituciones interviniendo en su agenda y haciéndose oír en los actos considerados clave para ejercer la presión necesaria. Ante tan amplios análisis, las instituciones, a veces privadas de profundizar en los contenidos por cuestiones de tiempo, no se resisten a escuchar a los lobbies Los utilizan en un principio como meras fuentes de información y acaban en muchas ocasiones adoptando las enmiendas e innovaciones propuestas por ellos. Un informe del Parlamento Europeo revela que se producen cada año unos 70.000 contactos entre lobbies y parlamentarios. Peter Power, portavoz del comisario de Mercado Interior, no duda en reconocer que trabajan mano a mano con grupos de todo tipo, puesto que su labor es escuchar los problemas de todos los ciudadanos y los diferentes puntos de vista que ofrecen los grupos de presión Además, los utilizan a veces como si fueran asesores de imagen, ya que ellos son capaces de prever mejor cómo será acogida una normativa en los diferentes sectores de la sociedad. Esta estrecha relación llega hasta el punto de atraer en ocasiones a europarlamentarios y a comisarios a ejercer en el mundo del lobbying Esto ocurre tanto en Europa como en EE. UU. donde, de los 48 senadores y congresistas estadounidenses que se han retirado tras las últimas elecciones, doce forman ahora parte de las plantillas de grupos de presión. Según Bloomberg un ex parlamentario norteamericano conseguiría como lobby alrededor de un millón de dólares si logra que se apruebe una ley a favor de su cliente, mientras que su sueldo anual sin esa victoria sería de 155.000 dólares. Algunos expertos consideran que las fórmulas de decisión en las instituciones comunitarias Boris Tadic, presidente de Serbia, país que quiso un lavado de imagen Augusto Pinochet, otro de los clientes de los grupos de presión Campañas de imagen en los pasillos de la Unión Europea Raymond Langendries, diputado del Partido Popular europeo y ministro del Estado belga. Hace uso de los grupos de presión para ejercer su labor de eurodiputado porque la posibilidad de escuchar las opiniones de todas las partes es un elemento positivo, algo que no podrían llevar a cabo funcionarios de las instituciones. No me siento una víctima de la presión; al contrario, me siento bien informado por puntos de vista diferentes añade Langendries, que habla no obstante de la necesidad de introducir un código de buena conducta y apoya la Iniciativa de Kallas. Daniel Guéguen, jefe ejecutivo de CLAN Public Affairs, una sociedad que, entre otras actividades, ejerce tareas de lobbying dice no encontrar dificultades para entrar en contacto con europarlamentarios y comisarios, siempre que el dossier que presentamos sea serio y riguroso Cree que el actual código de conducta de los lobbies es insuficiente y hace falta una regulación. Guéguen pide además, aunque sin contar con el respaldo de sus compañeros de profesión, una armonización de las reglas entre lobbies y autoridades tanto belgas como europeas. Sin embargo, no cree que el registro de lobbies propuesto en la Iniciativa de Transparencia, sea una solución y pide a la Comisión que aplique la nitidez de la que habla y deje de tener comportamientos opacos, por ejemplo en la subvención de ONG. La transparencia debe venir de ambas partes George Elis, mitad estadounidense, mitad español, es el director del Gabinete de consultas Gellis Communications en Bruselas. Entre sus clientes han figurado los Gobiernos de Eslovenia y de Serbia, en el momento de iniciar relaciones con la UE. En el caso de Eslovenia el problema era la falta de imagen de este país en Europa y, en el de Serbia, urgía un lavado de imagen de la República frente al gigante europeo. Un informe del Parlamento Europeo revela que se producen cada año unos 70.000 contactos entre lobbies y políticos del automóvil, el de la salud, el bancario, el de la alimentación, el del consumo o cualquier otro. La labor básica de un lobby consiste en profundizar hasta límites insospechados en la materia que afecta a su cliente, al más puro estilo de un abogado. Así, comienzan por examinar el impacto que la problemática en cuestión puede tener en las diferentes au- son a veces poco democráticas, puesto que no todas las corporaciones y sectores de la sociedad cuentan con los medios necesarios para hacerse oír en Bruselas. Ante estas acusaciones se defienden los lobbies consultados por ABC afirmando que las instituciones tienen la obligación de escuchar y que este proceso forma parte de la democracia en la toma decisiones Quienes critican la intervención de estos estrategas en el trabajo diario de los funcionarios de la UE piden una mayor regulación de esta actividad. El Presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, afirmó en julio que se debería reaccionar institucionalmente si los lobbies llegaran a ser demasiado fuertes, pero no estamos en esa situación El único paso hacia delante en este sentido lo ha dado el comisario de Asuntos Administrativos, Siim Kallas, que ha propuesto la llamada Iniciativa de Transparencia respondiendo a la falta de regulación y de restricciones en la actividad de los lobbies Esta propuesta pretende acabar con las auto- regulaciones y se sostiene sobre tres principios. El primero de ellos insta al registro electrónico de los lobbies y a que la lista esté al alcance público, además de otras medidas éticas. En segundo lugar se pide un código de conducta más estricto en el que se prevea la grabación de los encuentros entre funcionarios de la Comisión y lobbies La Comisión pretende en tercer lugar dejar de privilegiar el acceso de algunos lobbies corporativos en detrimento de los intereses de otros grupos como las ONG.