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36 Internacional DOMINGO 27 11 2005 ABC Mireille, una jubilada prematura, dice vivir horrorizada: Si una mujer se atreve a mirarles a la cara la insultan, la tratan de puta y le hacen gestos obscenos La rebelión de la periferia alimenta el racismo en Francia JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL nes. Apenas hay huellas físicas de los incendios. El terror corre por escaleras con o sin ascensor, donde los franceses blancos- -los menos por aquí- -se sienten perdidos, abandonados, perseguidos. Vivo sola- -dice Françoise, empleada- Cuando salgo del metro no puedo dejar de temblar. Si me cruzo con una banda de blacks y me piden algo intento no responder, aunque el silencio puede ser peor. Una vez salí corriendo cuando una banda empezó a gritarme, mientras reían: puta francesa, os vamos a violar a todas PARÍS. Después de tres semanas de incendios, violencia, sabotajes y enfrentamientos, Aulnay- sous- Bois, Montfermeil, la Courneuve, Stains o Clichysous- Bois... por citar solamente algunos de los municipios donde prendieron las llamas de la crisis social más grave de las últimas décadas, vuelven a ser pacíficas ciudades dormitorio con grandes avenidas, centros deportivos, chalets adosados e inhóspitos inmuebles de viviendas sociales a treinta minutos cortos de la catedral de Notre- Dame. Tras la limpieza, el orden y las zonas verdes, el terror permanece intacto. Desde la estación de Drancy, de donde partían los vagones cargados de judíos rumbo a Auschwitz, se puede llegar al centro de París en menos de veinte minutos. Pero los blancos- -minoritarios- -que utilizan los andenes se alejan prudentemente cuando ven bajar a una banda de blacks que es como se llaman a sí mismos los negros franceses con cierto orgullo étnico, que horroriza a Mireille, una jubilada prematura que se sincera sin consideraciones con el primer blanco con que se cruza: Son gentuza. Si una mujer se atreve a mirarles a la cara la insultan, la tratan de puta y le hacen gestos obscenos. Vivo horrorizada. Heredé esta casa de mis padres. No tengo dinero para irme de mi pueblo Estado policial En Stains, un jubilado fue asesinado a palos, una anciana murió abrasada tras ser rociada con gasolina... Stains es una ciudad limpia, ordenada. En las escuelas apenas quedan huellas de los incendios. Policías de formidable aspecto vigilan por los alrededores. Hace algunos meses, los maestros estuvieron varias semanas en huelga; denunciaban la violencia diaria en clase. Son víctimas de unos adolescentes que consideran indispensable sentarse con las piernas sobre el pupitre. Aulnay- sous- Bois, la Ciudad de los Tres Mil, es un suburbio legendario. Allí se construyó en los sesenta una ciudad obrera con alcalde comunista incluso, para cobijar a los obreros que trabajaban en las factorías de Citroën. La ciudad obrera se ha convertido en un infierno. Los taxis no paran. El visitante de paso en automóvil propio descubrirá inmensas zonas verdes y varias mezquitas instaladas en un antiguo garaje, en los sótanos de un edificio abandonado. En el otro extremo de la región de la Isla de Francia se encuentra la ciudad de Évry, donde se construyó la más moderna de las catedrales de Europa, hace apenas veinte años. Un monumento arquitectónico situado en la Plaza de los Derechos del Hombre. La sede oficial de Ariane, la lanzadera europea de satélites, que se encuentra a cinco minutos de distancia. En Évry hay una universidad y grandes zonas comerciales patrulladas por unidades de las Compañías Republicanas de Seguridad (antidisturbios) En la esquina de una zona en apariencia acomodada varios garajes y locales comerciales están cerrados a cal y canto. En uno de ellos se descubrió un taller de fabricación artesanal de cócteles Molotov. Perros adiestrados Nuestra confidente Mireille utiliza la palabra racaille (gentuza, basura, escoria) de uso común en los colegios de Francia, que los blacks han hecho suya. El chalet de Mireille no es más que un pavillon una modesta casa adosada de fragilidad inquietante en un hasta hace poco tranquilo barrio obrero. En la periferia de París, muchos pro- Dominique de Villepin visitaba el viernes la región de Meaux, al este de París pietarios adiestran perros para defenderse de las agresiones. En la Courneuve los chalets son minoritarios. A cambio abundan inmensos espacios urbanizados con torres de pisos construidas en los años sesenta y reconstruidas ya en muchas ocasio- AP En Stains un jubilado fue asesinado a palos; una anciana murió abrasada tras ser rociada con gasolina...