Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 DOMINGO 27 11 2005 ABC Nacional Zapatero pierde peso en la Santa Sede, defraudada por la pobre impresión que da su Gobierno La visita de De la Vega al Vaticano no mejoró las relaciones con la Iglesia concluye tras la precipitada entrevista con el Ejecutivo español que no sabe bien por dónde anda y sostiene que no aportó mucho contenido JUAN VICENTE BOO, CORRESPONSAL ROMA. La precipitada visita que hizo el pasado 10 de noviembre la vicepresidenta primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, al Vaticano apenas dos días antes de la multitudinaria manifestación contra la LOE en Madrid, dejó una pobre impronta entre los responsables de la política exterior de la curia romana. Una impresión que, reconocen, no hace sino reafirmar en el seno del Vaticano la sensación de una progresiva pérdida de influencia del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que, más allá de puertas adentro en España, parece extenderse por el exterior. Aunque sea el Estado más pequeño del mundo, el Vaticano es una especie de ONU en la que 178 embajadores examinan continuamente el estado de cada país y de cada gobierno, sobre todo en los aspectos sociales y humanitarios. En ese foro, la percepción es que España ha pasado de ser un ejemplo- -por cómo se desarrolló la transición a la democracia, por su dinamismo internacional, por la juventud de sus gobernantes... -a ser una especie de pariente enfermo con llamativas subidas de fiebre a cada golpe de radicalisb La curia de Roma mo Y en ese foro se citan a modo de ejemplos la ley de matrimonio homosexual o el renacimiento de los choques con la Iglesia católica. La pérdida de imagen del Gobierno de Zapatero empieza a acusarse especialmente entre los embajadores hispanoamericanos acreditados ante la Santa Sede, que durante meses preguntaban atónitos pero, ¿qué pasa en España? y que últimamente prefieren comentar el nuevo dinamismo de los católicos en Chile, la llegada masiva de peregrinos alemanes a Roma o el creciente interés de Berlín y Washington por trabajar de acuerdo con Benedicto XVI en el escenario internacional. Visita a Roma a escondidas Visto desde la atalaya diplomática de Roma, cuando un Gobierno incurre en roces con el Vaticano se piensa que sufre un problema interno ya sea el eterno caso de Cuba con Fidel Castro o el más reciente de Venezuela con Hugo Chávez. Desde esta perspectiva, se alude a los Gobiernos que chocan con el Vaticano como anómalos Tal es el caso de China, Rusia o Venezuela. Había sido también el caso de España durante la fase final del franquismo, pero aquello quedo atrás en 1975. Sin embargo, al cabo de treinta años, España- -argumentan en el entorno diplomático de la Santa Sede- -ha vuelto a ser un país que preocupa en Europa, como Venezuela en América o China en Asia. La visita clandestina de Fernández de la Vega el pasado 10 de noviem- Legítima laicidad del Estado J. V. B. ROMA. Benedicto XVI no pide ningún favor a los Gobiernos. Hace dos semanas recordaba que la Iglesia no reclama para sí misma ningún privilegio, sino solamente la posibilidad de cumplir su propia misión, respetando la legítima laicidad del Estado, que no es contraria al mensaje cristiano sino herencia del cristianismo, como saben los estudiosos de la historia de las civilizaciones Fue Jesucristo quien planteó la nove- dad de dar al César lo que es del César introduciendo la separación entre religión y política, una idea heterodoxa tanto en el mundo cultural judío, que era teocrático, como en el romano, que daba culto al emperador. La laicidad es legítima. El laicismo hostil a la religión, en cambio, es una deformación de la laicidad, como el nacionalismo es una deformación del legítimo sentido de la propia nacionalidad. Según el Papa, ningún Estado debería tener dificultad en reconocer que la Iglesia no obstaculiza en absoluto el desarrollo de sus funciones al servicio de los ciudadanos. Es más, con su esfuerzo apostólico y con su contribución caritativa, sanitaria y educativa, la Iglesia promueve el progreso de la sociedad y un clima de gran libertad religiosa. La Iglesia no pide privilegios, sino tan sólo poder cumplir su misión. Cuando se le reconoce este derecho, toda la sociedad disfruta las ventajas bre vino a confirmar ese diagnóstico. Una de las claves, según resumen, es que no es habitual que las autoridades de un país acudan a Roma a escondidas y se marchen sin explicar el contenido de sus entrevistas. Y más aún cuando la versión que el Gobierno ofrece en España de esa entrevista es dulcificada hasta el extremo. De hecho, en el Vaticano hubo sonrisas al leer que, según Fernández de la Vega, la visita se encuadraba en un marco de normalidad democrática y que se habló de alta política Aún esforzándose en no cargar la mano para no enrarecer el clima, fuentes vaticanas manifestaron que dio una impresión pobre, de no saber bien por dónde andaba, y no aportó mucho contenido Sus interlocutores vaticanos escucharon, leyeron diplomáticamente la cartilla al Ejecutivo español y le repitieron que sus desacuerdos con los obispos deben resolverlos directamente en España. No en vano, la gran prioridad del Vaticano no es en absoluto la relación con el Gobierno de Madrid, sino la salud espiritual de la Iglesia española y su madurez para resolver los problemas que se plantean en su territorio. Es costumbre en el Vaticano recibir a todo gobernante que lo solicite, como hizo el Gobierno español, y respetar escrupulosamente la petición de mantener en secreto el contenido de la entrevista. Pero precisamente por eso ha sentado peor la versión- fantástica según describen- -ofrecida desde La Moncloa. El Ejecutivo de Zapatero ha vuelto a perder puntos en la Santa Sede. Incluso, empieza a abrirse paso la idea de esperar a los próximos dejar pasar el tiempo hasta que haya interlocutores más apropiados Roma no tiene prisa mantienen. por mencionar algunos países que cuentan en el mundo En los últimos años, los ministros de Asuntos Exteriores españoles como Josep Piqué o Ana Palacio habían sido recibidos normalmente por Juan Pablo II a pesar de sus achaques de salud. En cambio, Miguel Ángel Moratinos tan sólo ha tenido dos encuentros con su homólogo del Vaticano, el arzobispo Giovanni Lajolo, y entre bastidores: uno en Roma durante la firma de la Constitución Europea y el otro en una conferencia internacional fuera de Italia. Y más allá de la Plaza de San Pedro, la figura de Zapatero parece empezar a perder peso entre la opinión pública italiana y su clase política, que independientemente de su ideología ha Acercamiento de Francia, Alemania... Pero mientras, Roma tampoco está de brazos cruzados esperando por España. Benedicto XVI ha recibido en los últimos días, por ejemplo, al presidente de Irak, Jalal Talabani, al presidente del Kurdistán iraquí, Massoud- AlBarzani, o al ministro de Asuntos Exteriores de Bangladesh, Morshed Khan. Con todos hubo sonrisas, fotos y regalos. Esta es la normalidad y el Vaticano la disfruta con la inmensa mayoría de los Estados que representan los 178 embajadores ante la Santa Sede. Al contrario que con España, el Vaticano percibe un acercamiento de Gran Bretaña- -que acaba de nombrar su primer embajador católico desde el cisma de Enrique VIII en 1534- de Francia, de Alemania y de Estados Unidos, La gran prioridad del Vaticano no es su relación con el Gobierno español, sino la salud espiritual de la Iglesia española En el Vaticano empieza a abrirse paso la idea de esperar a los próximos Creen que Zapatero no es el interlocutor más apropiado