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ABC DOMINGO 27 11 2005 La Entrevista 11 El presidente Mubarak, en una reciente comparecencia ante los medios de comunicación do Israel. No se puede exigir ahora a los palestinos que desarmen a Hamás; complicaría la situación. El presidente trabaja seriamente para acabar con la anarquía pero hay que darle tiempo. ¿Hamás debe participar en las elecciones palestinas de enero? -Es un asunto palestino interno en el que no entramos. Abbas insiste en que Hamás es un movimiento que forma parte del pueblo palestino y tiene derecho a participar en las elecciones previstas. Y así debe ser. ¿Sería peligroso el triunfo de Hamás en las legislativas? -La voluntad del pueblo palestino y los votos de los electores decidirán el resultado de las elecciones. Mantenemos un contacto continuo con las facciones palestinas. También con Hamás. Sus líderes participaron en las rondas de diálogo bajo el auspicio de El Cairo el pasado marzo, que tuvieron como consecuencia que todos se comprometiesen con la conciliación. Les respetamos como a los demás. -Pese a algunos avances, la paz parece aún lejana en la región, con la guerra de Irak, la ocupación de Cisjordania, el terrorismo... -La situación en Irak plantea nuevas perspectivas en el panorama de Oriente Próximo, pero no ha desviado la atención de la cuestión principal en la zona, es decir, el proceso de paz. Creo que hay esperanza tras la retirada de Gaza. Algunos dudaban de que se llevara a cabo, pero concluyó incluso antes AP de la fecha prevista; muchos temían que Gaza se convirtiese en una gran cárcel; esto no pasará tras el acuerdo sobre Rafah y el puerto. Este acuerdo tuvo lugar entre israelíes y palestinos con ayuda de Egipto, Estados Unidos y la UE. No podemos renunciar al optimismo sobre la posibilidad de que mejoren las cosas en la zona, ya sea en Irak o en el proceso de paz. ¿Hasta qué punto es urgente reconducir las relaciones de los países musulmanes con Occidente tras los atentados terroristas en Nueva York, Madrid, Londres... -Estamos todos en el mismo barco, luchando, musulmanes y no musulmanes, en una batalla común contra el terrorismo y sus consecuencias. Todos somos víctimas del terrorismo. Ahí están los atentados de Sharm el- Sheij, Taba, Ammán, Casablanca... Ya advertí de estos riesgos en mi discurso ante el Parlamento Europeo en 1986, e hice un llamamiento para la celebración de una Conferencia Internacional, bajo el paraguas de la ONU, para que asentara las bases de la cooperación internacional contra el terrorismo, que se ha convertido en un fenómeno mundial. Éste es un tema muy destacado en la agenda de la Cumbre de Barcelona. No olvide que en Egipto hemos sufrido las zarpas del terrorismo muchos años antes de que se agravaran sus consecuencias. Sin embargo, estoy totalmente convencido de que ganaremos en la lucha contra el terrorismo. Es importante reconocer que hay cuestiones pendientes que dan pretextos al terrorismo. Hay que arreglarlas para cerrar el paso a los terroristas. Créame cuando le digo que si no resolvemos de manera justa los conflictos en Oriente Próximo, nuestra lucha contra el terrorismo será en vano, y sus peligros se agravarán. Es de vital importancia que no atribuyamos el terrorismo al islam y a lo árabe. Es una equivocación tremenda fomentada por los partidarios del choque de civilizaciones que ha llevado a prácticas inaceptables hacia el islam, los musulmanes y sus comunidades después del 11- S. Es nuestro deber contener todo esto. -Se habla de la necesidad de democratizar Oriente Próximo. Egipto ha celebrado elecciones presidenciales y legislativas, pero queda camino por recorrer... -Egipto está pasando por una nueva etapa. Hemos avanzado en el camino de la reforma política y democrática; en la construcción de marcos institucionales necesarios para la democracia. Ahí están la Constitución, que protege los derechos de los ciudadanos y sus libertades principales; el Poder Judicial independiente, que garantiza la soberanía de la Ley; la diversidad de partidos, la libertad de la prensa y de información, con un aumento creciente en los periódicos de la oposición, en los periódicos y canales independientes de televisión... Este año hemos emprendido nuevos pasos. Presenté una iniciativa en febrero pasado para reformar la Constitución, que garantiza la elección del presidente- -por primera vez en la historia de Egipto- -por sufragio directo entre más de un candidato, en vez del sistema de referéndum utilizado anteriormente. Esta reforma fue aprobada en consulta popular el pasado mayo. Las primeras elecciones competitivas entre diez candidatos tuvieron lugar en el mes de diciembre pasado. Me presenté a esas elecciones con un programa que contó con la confianza y el apoyo de los egipcios. Entre los ejes y objetivos principales está la realización de más reformas constitucionales y legislativas. El nuevo Parlamento será el resultado de las legislativas actuales. La situación política registra una actividad sin precedentes desde la iniciativa de la reforma constitucional. La competencia en las últimas presidenciales y los comicios actuales enriquecen la vida política, consolidan el multipartidismo y abren una nueva etapa de reformas políticas y democráticas en Egipto.