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6 Opinión DOMINGO 27 11 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES REGAR DURANTE TRESCIENTOS AÑOS IDEAS S E cuenta en Saint Andrews, Escocia, capital espiritual para cuantos practican el golf con la devoción debida- -en estas prácticas deportivas soy objetor de conciencia- -que, naciendo el pasado siglo, se presentó por allí un millonario texano. Quería hablar con el responsable de la jardinería para obtener el secreto de un verde tan exquisito y hermoso. Estaba dispuesto a pagar cualquier precio por reproducir en su rancho de origen un césped como el del lugar en donde nació el golf. El jardinero obsequió al texano con un saquito de semillas. Siémbrelas con mimo y espere- -le dijo- aquí no tenemos ningún secreto. ¿Algún cuidado especial? preguntó incrédulo el M. MARTÍN americano. Sí, añadió el FERRAND responsable del verde de Saint Andrews, no se le olvide regarlo diariamente durante los próximos trescientos años. Ignoro a qué vivero democrático acudieron los padres de la Transición en busca de semillas con que plantar nuestra democracia; pero debe reconocerse, por lo que llevamos visto, que no viene de ahí nuestro problema. Si nuestra democracia, todavía veinteañera, sigue crispada, nos resulta incómoda e irritante y sufre los vaivenes del capricho de las minorías centrífugas es sólo cuestión de riego. No han transcurrido los trescientos años previstos por el sabio jardinero escocés. Quizás cuando nos acerquemos a la primera centuria el paisaje sea ya más hermoso y se pueda dormir la siesta sobre él sin mayores sobresaltos. España era, en términos democráticos, un erial. Han sido escasos los periodos de nuestra Historia en que, desde la Constitución de Cádiz hasta la fecha, hayamos vivido la voluntaria concordia de la unidad y, para mayor dificultad, los jardineros encargados del caso no parece que lleguen a obtener grandes premios en reconocimiento a su destreza en el oficio. Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo- Sotelo y Felipe González dispusieron de un cierto entusiasmo colectivo como herramienta valiosa para, mejor que peor, avanzar en el desarrollo constitucional y cuajar la idea de la España plural que se deriva del Texto del 78. José María Aznar, con más virtudes que cualidades y más rabia que destreza, consiguió un retroceso en el orden de la convivencia la enfrió. Ahora, José Luis Rodríguez Zapatero le está dando la puntilla al primer tercio de siglo de este periodo democrático, falto de riego, corto de abono, escaso de diseño y, lo peor, enrarecido por las demandas oportunistas, elásticas y aprovechonas de quienes, en gran paradoja, ayudan a la gobernación de España a partir del principio no oculto de que quieren dejar de ser españoles. Son los topos del campo. Estábamos haciendo el milagro de construir una democracia sin demócratas, cosa difícil; pero ahora, la desorientación del poliedro socialista quiere edificar una España sin españoles. Habrá que seguir regando y pasarán generaciones sin que catemos un fruto tan prometedor como lejano. E S un mal síntoma, éste de que no paremos de hablar de España. Como cuando un matrimonio se pasa el día hablando de cómo funciona su matrimonio. Significa que cada uno lo está viendo ya desde fuera, calculando lo que falta para la ruptura definitiva y trazándose estrategias para quedarse con el piso, el coche o la cuenta corriente. Lo que antes era marco inadvertido de convivencia cotidiana, transparente a la percepción, se torna opaco y suscita extrañeza: ¿Te has fijado- -dice el paraguas de Duchamp a la máquina de coser- -que lo único que nos vincula es la mesa de disección? El deseo se retira del mundo exterior y agoniza Eros, constructor de ciudades. Es la hora del narcisismo tribal y de la confusión de las lenguas, la hora que precede al desperdigamiento. Hace siete años, la generación del noventa y ocho nos parecía más lejana que Viriato y los programas regeneracionistas movían a una risueña piedad retrospectiva. Estábamos orgullosos de haberJON los dejado muy atrás. Hoy discutimos en JUARISTI los mismos términos que Unamuno, Prat de la Riba y Arana Goiri, y hasta cuando se litiga por trasvases o desaladoras estás oyendo a Costa o a Mallada. El 11 de marzo dinamitó la nación y ETA ya no necesita bombardearla. Le basta con el sarcasmo. No es que no mate porque no pueda hacerlo. Le sobra. Coloca petardos de mascletá y se ríe de la impotencia del Estado con chulería y camisetas serigrafiadas. Ya no pintamos nada. Los americanos nos abroncan, nos extorsionan los moritos, los hermanos europeos nos desprecian y a Chávez sólo le falta tirarle cacahuetes a Bono para conseguir que éste trepe a una ceiba. Trigésimo aniversario, saturnales de otoño con el Gobierno enrocado y la vicetiple en funciones de vicepresidenta cantando, en un mal remedo de revista patriótica, ni me lavo ni me peino ni quitamos a Montilla hasta que me salga un novio por la valla de Melilla. Entramos en un ciclo, no ya de particularismos (porque los particularismos ya estaban aquí y, pese a ello, aguantábamos) sino de disgregación y secesionismo. Me encantaría decir, como Savater, que me la sopla la idea de España. Eso sería lo más saludable en tiempos de sensatez. Vivir España como normalidad concertada, como tácito plebiscito cotidiano. España como atmósfera que no precisa traducirse de continuo en ideas. Entre otras cosas, porque nunca nos pondríamos de acuerdo en la traducción los españoles, que solemos confundir las ideas con las opiniones. Las ideas, mejor guardárselas, allá cada uno con la suyas si las tiene, y apañarnos, como hace treinta años comenzamos a hacer, con sencillos acuerdos pragmáticos. Pero es difícil, sobre todo cuando tratan de imponernos otras ideas de España: no la de Rodríguez, cuyo tejido cerebral, jamás mancillado por una idea, pocas aplicaciones de provecho admitiría (salvo quizá la producción de guacamole) sino las de Maragall y Rovireta, las de Ibarreche y Pachi López, recogidas todas en la síntesis galaico hegeliana de Suso de Toro. Entonces sí, ideas matter, como dicen los tories. Si te atacan con una ajena, desenfunda la tuya, y que no te la sople o no la soples tú hasta después de haberla disparado. Cuestión de legítima defensa. Mejor recurrir a las armas de la crítica que a la crítica de las armas, siempre que se pueda. Pero para ello hay que cuidar las ideas, lubricarlas y bruñirlas. Ahora son importantes. Acaso llegue un tiempo en que podamos enterrarlas y nos la soplen. De momento no se me ocurre qué cabe oponer a la idea mentecata de la nación de naciones si nos la sopla la idea de España como nación, que tampoco es un invento de ayer por la tarde ni un embeleco franquista. Acierta Savater cuando sostiene que quienes creen insultarnos en el País Vasco llamándonos españoles quieren decir demócratas. Pero me preocupan mucho menos los improperios de la pocilga abertzale que Pachi López cuando nos tacha de fascistas por querer seguir siendo españoles. Esto es lo verdaderamente nuevo y grave, querido Fernando, y no lo de Maite Soroa, el despepitado sodomita de Gara, que nos la soplaría con fruición, si se lo permitiéramos, a despecho de nuestras venerables canas. PALABRAS CRUZADAS ¿Cómo debe plantearse el diálogo euromediterráneo? HABRÁ AVANCES EN BARCELONA BENEFICENCIA, LA JUSTA ENEMOS que ayudar a la orilla sur. Pero no hay que quedarse en la beneficencia. Hay que generar desarrollo y hay que procurar comercio, el mayor generador de riqueza. Los donativos a los regímenes corruptos sólo contribuyen a asentar su corrupción. Abran sus regímenes y viviremos todos en un mundo mejor. A Libia no le hace falta ayuda. Lo que necesita Libia es libertad. Egipto lleva veinticuatro años bajo ley marcial gobernada por un dictador amigo nuestro. Si Mubarak hubiera creado riqueza y desarrollo con los 3.000 millones de dólares anuales que lleva recibiendo desde los acuerdos de Camp David, hace tres décadas, ahora no veríamos las orejas de los Hermanos Musulmanes en RAMÓN el primer simulacro de comicios libres. PÉREZ- MAURA Marruecos renuncia a enviar a su Rey a Barcelona. Será que no necesita de una reunión así- -como varios otros dirigentes a los que se esperaba en la capital mediterránea y que finalmente no estarán. Lo que los europeos no podemos hacer es suplicar que nos dejen ayudarles. El problema allí es una amenaza aquí, pero hay muchas formas de contrarrestarla sin necesidad de humillarse. ¿Trabajamos juntos? Sí. Pero eso no quiere decir que se impongan ellos aquí. Sino que beneficencia, la justa. Y, sobre todo, proyectos compartidos que generen riqueza sobre una base de libertad política. Pues eso. D OS reuniones ocuparán las portadas estos días, Barcelona y Hong Kong, la primera, que se inaugura hoy, con los 25 europeos, la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, OMC, con los representantes de 150 estados. En los dos encuentros se trata al final de lo mismo: cómo las democracias ricas han de ceder, no tensar demasiado la cuerda. Barcelona propone un Mediterráneo menos injusto, con apoyo del norte europeo a la orilla africana. La UE ha cedido en cierto modo. Va a Barcelona a tomar algunas grandes decisiones. Se revisará lo acordado, y en gran parte incumplido, hace 10 años. Los europeos apoyarán al Magreb y al Mashreq. Invertirán en educaDARÍO ción, sanidad, infraestructuras y promoVALCÁRCEL ción de la mujer. La ronda de Doha, comenzada en 2001, reúne a sus líderes el día 11 en Hong Kong. Si no hay acuerdo, no se hundirá el cielo: se persistirá. Brasil y los países del G- 20 se defienden con fuerza frente a EE. UU. y la UE. Washington, duro, no quiere sin embargo romper. Los europeos, gran potencia comercial, son más generosos. Pero no se trata de ser generosos: el G- 20 pide normas de comercio justas, sobre todo en agricultura. Triunfe o no el día 11, la OMC es una formidable máquina promotora del comercio. Con un gran hombre al frente, el francés Pascal Lamy. T ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate