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4 Opinión DOMINGO 27 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil FRÍO VATICANO E CUMBRE Y AUSENCIAS EN BARCELONA L Mediterráneo no puede ser un costurón abrupto que separe sus riberas. Europa, el Norte de África y Oriente Próximo comparten un espacio físico que ha propiciado a lo largo de la historia sucesivos encuentros y desencuentros. Tal es así que hoy, entrado el siglo XXI, el Mediterráneo presenta la fisonomía de un escenario ambiguo y desconocido que está todavía por hacer, al menos en lo relativo a sus coordenadas geopolíticas. La Cumbre Euromediterránea que hoy comienza en Barcelona debería ser el punto de partida de un diseño estratégico capaz de resolver este dilema. Máxime cuando ambas riberas perfilan una polaridad que va acrecentando sus diferencias políticas, sociales y económicas, tal y como demuestra, por ejemplo, el flujo de inmigrantes que desde el sur del Mediterráneo se desplaza hacia el norte buscando oportunidades y una atmósfera de libertad que sus países de origen no les garantiza. Pero se celebra el décimo aniversario de esta cita y, desgraciadamente, los precedentes no invitan al optimismo, pues una década de cumbres no ha dejado demasiados frutos dignos de comentario. De hecho, las notables ausencia han sido las verdaderas protagonistas de las vísperas de una cita que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero quería convertir en una exhibición de su capacidad de convocatoria y que no tiene pinta de ser así. Es normal que dos de los asuntos estrella del presente cónclave se centren en el terrorismo y la inmigración. Pero de nuevo parece que lo que se consiga en Barcelona en ambos aspectos no pase del mero voluntarismo y las generalidades sin contenido práctico. Rodríguez Zapatero, que ha preparado la agenda junto con la Presidencia de turno británica, ha puesto grandes esperanzas en la aprobación de un Código de Conducta antiterrorista que se antoja de difícil alumbramiento, habida cuenta de la difusa doctrina que mantienen unos y otros asistentes sobre el fenómeno. Respecto al asunto migratorio, además del incremento de las ayudas para el desarrollo de los países de la ribera sur (se prevé un acuerdo para que el Banco Europeo de Inver- E siones dé facilidad financiera por valor de unos 1.500 millones de euros) no estaría de más que, a cambio, se recordase a algunos de los asistentes que deben comprometerse más en la lucha contra las mafias que operan en su territorio y que han consentido que se vuelva a poner de moda el tráfico de seres humanos. La ausencia de Mohamed VI hará imposible que la UE le recuerde este deber en persona, y el Rey elude así, otra vez, el cara a cara con un problema que le atañe directamente, como vimos recientemente en las vallas de Ceuta y Melilla y al que asistimos a diario con la pateras que parten hacia Europa desde la costa marroquí. Con todo y con eso, es evidente que la UE y sus vecinos inmediatos del sur y de Oriente Próximo están obligados a entenderse y encontrar fórmulas que hagan posible la erradicación de los problemas estructurales que debilitan el desarrollo normal de un marco transmediterráneo de convivencia liberado de incertidumbres y peligros. En este sentido, la principal tarea que tiene por delante la UE no es propiciar una Alianza de Civilizaciones entre ambas orillas mediterráneas, sino estimular el desarrollo de la democracia y la modernidad jurídica y social en aquellos países que están todavía alejados de los principios de una sociedad abierta. Sólo así será posible realmente un acercamiento real. De ahí que la Cumbre deba suponer de una vez por todas un paso más en pos de esa imprescindible aproximación euromediterránea que comenzó, también en Barcelona, hace diez años. No será fácil, porque quizá los propios interlocutores del sur no parecen tenerlo tan claro como los del norte, tal y como evidencian las múltiples ausencias de sus jefes de Estado. Tampoco asistirá la secretaria de Estado de EE. UU. Condoleezza Rice, aunque esta falta debe incluirse en el casillero de la responsabilidad del anfitrión, el Gobierno español, que ha hecho todo lo posible (postura antiestadounidense en la Cumbre de Salamanca, venta de material militar a Venezuela, como último ejemplos) para que la única superpotencia mundial y actor imprescindible en la zona se inhiba. L cuerpo a cuerpo que el Gobierno ha planteado a la Iglesia está llevando a Rodríguez Zapatero a perder crédito no sólo ante el Vaticano, sino, por extensión geográfica, en Italia. La visita de Fernández de la Vega en vísperas de la manifestación contra la LOE no hizo sino empeorar las cosas, ante la endeblez de los argumentos manejados por la vicepresidenta en tan extemporánea visita. En el Vaticano achacan este frente abierto por el Ejecutivo español en Roma a que sufre problemas internos pues la reacción se ajusta a los parámetros de otros dirigentes de naciones que la emprenden con la Iglesia cuando hay ruido interno. La lista es conocida: Cuba, Venezuela, Rusia, China... que no son, precisamente, los campeones de la libertad. Por contra, países como Gran Bretaña (que acaba de nombrar su primer embajador católico desde el cisma de Enrique VIII) Francia o Alemania estrechan lazos con la Santa Sede. Zapatero prefiere otras alianzas. Cándido Méndez CHEMA BARROSO QUIEBRA SINDICAL A devolución del patrimonio histórico de UGT (o más bien su canje por dinero en cantidad similar a sus deudas por el escándalo de la PSV) ha puesto en riesgo la unidad de acción sindical que la central socialista mantiene con Comisiones Obreras. Ante lo que considera una decisión partidista e injusta, contra la que llevará a cabo acciones legales y sindicales, CC. OO. ha visto cómo se han reconciliado las corrientes que desde hace una década mantienen una lucha de poder interna. Muchos deberán ser los esfuerzos que habrán de hacer Méndez y Fidalgo para que el cisma no llegue a consolidarse. Pero abierta la batalla jurídica, y en plena negociación de la reforma laboral, el panorama no pinta bien. El decretazo de devolución alivia las deudas de UGT, pero puede crearle otras fatigas. L CHINA, DESASTRE MEDIOAMBIENTAL C HINA ha vivido las dos décadas más vertiginosas de su historia después de haber decidido abandonar el modelo económico socialista y zambullirse de lleno en una versión apasionada del capitalismo, con el Gobierno del Partido Comunista a la cabeza, ondeando la bandera del pragmatismo: Gato blanco, gato negro, da lo mismo. Lo importante es que atrape ratones Sus resultados económicos han llegado a zarandear todas las estructuras financieras internacionales, el mercado de las materias primas y el suministroenergético; el mundo tiembla ante la amenaza china empezando por las acomodadas sociedades de los países más desarrollados. Ahora, la catástrofe ecológica sobrevenida con el accidente de la factoría química en la ciudad de Harbin nos recuerda que ese espectacular desarrollo económico tiene los pies de barro, porque está basado en un sistema de toma de decisiones despótico y arbitrario, sin intervención de factores democráticos y sociales. Pagando salarios de miseria a ciudadanos privados de derechos laborales y teniendo acceso libre al mercado mundial, es mucho más sencillo obtener resultados económicos portentosos. Pero cuando no hay libertad social y quienes toman las decisiones estratégicas no están sometidos a ningún control democrático, ocurre que sus equivocaciones pueden ser de escala igualmente gigantesca. Además de que sus efectos alcanzan al territorio de otros países (a Rusia en el caso del último vertido tóxico) las tropelías de las autoridades chinas en materia ecológica son una pesada herencia tanto para la salud de sus habitantes como para el futuro del medio ambiente en su propio país. Tal es su desinterés por el compromiso con el desarrollo sostenible alumbrado en la Cumbre de Río de Janeiro y puesto negro sobre blanco en Kioto, que sorprende el doble rasero de parte de la opinión pública mundial y de algunos gobiernos de pedigrí progresista, que callan ante el despropósito chino mientras denuncian a países occidentales que gastan cantidades multimillonarias en medidas ecológicas. Por ello, ahora que los analistas se preguntan cómo hacer frente a la desaforada competencia económica del gigante asiático, ha llegado la hora de exigir a Pekín que al menos modere su fobia a los protocolos mediambientales básicos que ha establecido la comunidad internacional y se aplique en vigilar el modo y manera en que está creciendo el país. La libertad económica es una quimera temporal si no va acompañada de una liberación político- social paralela, porque un país no se puede dirigir en el siglo XXI como si fuera una factoría descacharrada del siglo XIX. POSITIVO MUY NEGATIVO A confirmación del positivo por consumo de EPO de quien resultara vencedor de la última Vuelta a España, Roberto Heras, deja maltrecha la alta competición en un deporte que ya está sujeto a un sambenito- -el del juego sucio- -del que será muy difícil que se libre. El ciclismo ha llegado a un punto de exigencia física que ha multiplicado los casos de deportistas que deciden atajar por terrenos prohibidos. Desde el Tour a los Juegos Olímpicos, no hay certamen que se libre del fraude. Parece llegado el momento de que el mundo de la bicicleta (federaciones, patrocinadores, organizadores de pruebas y, sobre todo, los deportistas) reflexionen sobre el futuro y se tomen en serio la tolerancia cero. L