Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 26 11 2005 Los sábados de ABC 109 La gastronomía ha situado a los helados (en su variedad de sorbete) en muchos de los platos de la carta y ha añadido a los tradicionales sabores otros más nuevos y complejos. Hoy se toman chupitos de granizado de tomate con helado de parmesano, tataky de atún con sorbete de limón y soja, sandwich de foie de oca y corte de chocolate, sal y aceite de oliva, sorbete de apio, helado de aceituna picual o arbequina... Sin olvidar todo tipo de zumos de fruta, frutos se- cos, hierbas o condimentos. De hecho, en Málaga hay una heladería donde se puede comer primero, segundo, tercer plato y postre, a base de helados, con los sabores típicos de la cocina tradicional, llámese tortilla de patatas, o arroz a la cubana. La cocina es cuestión de imaginación y los helados también. Las reglas del hielo La única regla para tomarlos es saborearlos bien, con las pausas adecuadas, ni demasiado deprisa ni demasiado lento porque en su degustación se tienen que unir la percepción del gusto, del frío en la lengua y en la cavidad bucal, de sus diferentes aromas, de la textura o la consistencia cremosa en el fluir de lo sólido a lo líquido con una plena sensación de frescor según el profesor Mariné. La ciencia y la industria han sido para el helado, en los últimos años, la clave de la calidad y posibilidades de un grande placer gastronómico. Niños y ancianos inapetentes encuentran en los helados un alimento muy adecuado De la China al cucurucho Dicen que el helado nació en China, durante la dinastía Tang, allá por el 800 antes de Cristo, y quién iba a pensar que después de recorrer tan largo camino no se hubiese deshecho por el camino. Los chinos utilizaban el hielo (producto del gélido invierno, no de la industria) como alimento y lo mezclaban con frutas. miel y néctares, a modo de sorbete o con huevos, sal, licores y semillas, casi al estilo de la nueva cocina. Así empezó el consumo de este frío y delicioso alimento que disfrutaron turcos, árabes y romanos y en el que los cocineros árabes de los califas de Bagdad se destacaron por refinar una preparación de frutas que llamaron sharbets Hoy, con muchas transformaciones, ha llegado hasta nosotros de la mano de Marco Polo, quien introdujo en Italia la receta china en 1320. Este nuevo postre causó furor en Italia donde tomó el nombre de gelatto (helado en italiano) y se extendió por todo el mundo. A Francia lo llevó Catalina de Medicis; a España, Carlos I y, a América, los ingleses durante la época de la colonia. Hacia 1700 llegaron a América del Norte y en 1846, Nancy Jhonson, una norteamericana, inventó la heladora automática y sentó la base del helado industrial cuya primera empresa se creó en 1851. Lo demás, ha sido desarrollo y gastronomía. Un largo viaje en cucurucho alrededor del mundo que a nadie ha dejado helado.