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ABC SÁBADO 26 11 2005 Deportes 103 CON ESE DON SE NACE, NO SE APRENDE AMANCIO AMARO Se va un fuera de serie. La pena es esa. Que nos acordamos de ellos, cuando no están, pero siempre nos quedará su impronta. Su fútbol. En su caso, también su rebeldía. Siempre Best vivió como jugaba. Lo suyo era la velocidad, el regate y en su vida privada era tan rápido como en dentro del campo. Por eso, ahora, tenemos que hablar de él en pasado. Desafiaba a todo lo que tenía enfrente. Nació con esa forma tan suya de ser futbolista. Rápido, hábil, listo. Con sus cualidades se nace. Lo suyo no se aprende, ni se aprenderá nunca, porque de lo contrario todo el mundo tendría esas cualidades. Lo suyo era natural, se salía de cualquier guión que se pudiera aprender. Yo no me considero tan extremo como él, por- que me gustaba más jugar para dentro, aunque noto que cada vez que se habla de hombres de la banda, todo el mundo me identifica con esa figura. Pero no creo que yo tuviera su velocidad, aunque pudiera tener cualidades que nos pudieran identificar. Siempre recordaré la eliminatoria contra el Manchester United de 1968. Eran las semifinales. Allí perdimos (1- 0) con un gol suyo. Yo no jugué. Aquí empatamos (3- 3) Marqué un tanto, pero nos quedamos fuera de la final y, después, ellos ganaron al Benfica. Aquel Manchester era grande. En esa época se hablaba también mucho de Best al margen del fútbol. Su vida privada trascendía fronteras. Era la etapa de los Beatles y a él le llamaban el quinto Beattle como a nosotros dos años antes nos conocían como los yé- yés Se decía que era un tanto excéntrico, pero ahí radicaba también parte de su virtud. Si hoy todos nos acordamos de él, si escribo estas líneas es porque era un jugador diferente, que marcó escuela. Todos los amantes del fútbol le tendremos en la memoria y más los que le hemos sufrido como rival y nos hemos ida al vestuario comentando que era un tipo especial, cuya fama trascendió de su fútbol. ofreció pagarle un gran contrato. Sin embargo su paso allí fue difuminado por las continuas y largas noches de juergas y casinos. En 1975 se convirtió en agente libre y jugó para el Sockport County de Manchester. Un triste paso que hizo que su reputación cayera aún más bajo. En diciembre jugó con los Aztecas de lo Angeles (NASL) Luego fichó por el Fulhan inglés, donde apenas marcó 8 goles en 42 partidos. Buscó equipos con menos presión y fichó por los Strikers For Lauderdale y San José Earthquakes (EEUU) Hiberbiam (Escocia) y finalizó su carrera en el Bournemouth (EEUU) Sin embargo en cada equipo dejó algún escándalo con broncas con los compañeros y con todos los entrenadores. Ganó muchos dólares en su aventura americana, pero al final ya sólo era noticia por sus borracheras y locuras extradeportivas, por sus programas de televisión, sus fotografías y sus boutiques. La cuesta abajo llegó con rapidez. Su adicción al alcohol le produjo una crisis hepática de la que salió en un principio con un trasplante de hígado pero, aunque dijo que pararía de beber, no lo hizo. Finalmente ingresó en el Hospital Cromwell de Londres y desde entonces perdió 25 kilos en poco tiempo, ape- DESPUÉS DE GARRINCHA MARCÓ ÉPOCA EN EUROPA JOSÉ ARMANDO UFARTE Best, con la camiseta del Manchester, equipo con el que consiguió sus mayores éxitos nas comía y pasaba dormido más de 20 horas al día. Era evidente que se iba a marchas forzadas, con la rapidez con la que vivió su existencia. Ya había estado ingresado en el hospital varias veces con anterioridad por su cirrosis y esta vez se vio con claridad que no saldría de ésta. Dicen que era un perdedor, pero seguro que él pensó que lo que hacía era ganarle a la vida. Para los que nos seguimos sintiendo extremos, aunque sea en la distancia y en la nostalgia, y entendemos el fútbol desde esa peculiar posición, hablar de George Best es hacerlo de un estilo propio y también diferente de entender el fútbol. Incluso ahora, cuando el trabajo del extremo se vive desde otra dimensión y se entiende menos porque no es tan habitual como entonces cuando casi todos los equipos jugaban con dos hombres en las bandas, creo que hay que destacar la figura de un hombre que dignificó la posición y siempre será recordado por ser uno de los mejores punta dereita como dicen en Brasil, de la historia del fútbol. Vivimos en la misma época y yo, que vine de Brasil con la imagen de Garrincha grabada en la memoria, tengo que reconocer que siempre que le veía jugar en el Manchester United o con la selección irlandesa, con la que nos enfrentamos en aquella etapa y era la gran figura, pensaba que era el Garrincha europeo. Ha- cía cosas distintas, arriesgaba, encaraba y desbordaba. Hasta su aspecto era distinto al de sus compañeros. Siempre se ha dicho que tenía un punto de rebelde y yo creo que fue lo que fue por eso, por esa rebeldía de no ajustarse a las normas por las que era diferente a los demás. En eso puede que se pareciera al Garrincha que yo conocí, que no entendía de tácticas ni sistemas e interpretaba su fútbol con la naturaleza con la que lo aprendió en su infancia. Creo que Best fue igual. Las comparaciones siempre son injustas, pero es verdad que Best tenía cosas de Garrincha, aunque para mí el brasileño fuera inigualable. Se parecían pero no era idénticos. El irlandés era más largo, más profundo en su regate. Necesitaba más metros, pero desequilibraba con la misma facilidad y centraba con la misma habilidad. No necesitaban espacio para meter el pie, porque entraba en la misma jugada. Todo lo tenía en su cabeza y lo ejecutaba en la misma acción. Esa era su virtud.