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70 Cultura SÁBADO 26 11 2005 ABC CLÁSICA CDMC Monográfico Francisco Guerrero. Int. Pilar Jurado y Jacqueline Squarcia, sopranos. Grup Instrumental de Valencia. Dir. Joan Cerveró. Lugar: Auditorio 500, Centro de Arte Reina Sofía. Fecha: 21- 11- 05 POST- ROCK Sigur Rós Concierto de Amina y Sigur Rós. Lugar: teatro Coliseum (Madrid) Fecha: 21- XI- 2005. DE CULTO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE EL VUELO DE LA MARIPOSA JESÚS LILLO l universo musical del compositor Francisco Guerrero tiende a lo compacto, lo contundente, lo extremo, lo sintético, siempre hacia lo vital. No admite la comparación. Es único por su idiosincrasia y tan personal en su acabado, tan cerrado, que habría que pensar en un destino sin retorno ni continuidad. Las obras llamadas a no parecerse sólo admiten el olvido o la gloria. A esta última parece ahora destinada la música de Francisco Guerrero, recién cumplidos los ocho años de la muerte del autor. Nunca, como en estos días, han sonado tanto tan singulares partituras. Bien es cierto que podría pensarse en una mera coincidencia de acontecimientos, pero en la casualidad está el triunfo: la repetición de la música consigue familiarizar al intérprete con el estilo y al oyente convertirle en degustador de unos sonidos que, en el caso de Guerrero, primero sorprenden y, luego, se reconocen poderosos y emocionantes. No es muy arriesgado vaticinar que tienen ganado el futuro inmediato. Más coincidencias: de un lado, la inauguración del Auditorio 500 del Centro de Arte Reina Sofía que, por su peculiaridad y enclave, tiene poder de convocatoria, además de ser el lugar idóneo que estaba buscando el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea; del otro, la calidad de grupos como el Instrumental de Valencia, que dirige Joan Cerveró, cuya labor acaba de reconocerse con el Premio Nacional de Música en la modalidad de interpretación. A ellos se les debe la realización del monográfico Guerrero ahora escuchado. Y también la posibilidad de reencontrar pequeñas obras maestras como Vâda para dos sopranos y nueve instrumentos, en la que palabra y música se funden en una unidad inquebrantable, que surge como una losa y traspasa cualquier voluntad. Fue muy aplaudida tras escucharse en una versión abordada con fidelidad a la letra y sin artificiales excesos. Otras obras dieron cuenta de extremos expresivos no menos perturbadores. Como Ars combinatoria vibrante en su acidez, o Hyades para electroacústica y tres instrumentos subsumidos en una planicie oscura y evocadora. También Anemos C tan guerreriana en su configuración, y cuya audición ofrecida con especial solidez y homogeneidad dio cuenta, al final, de la inteligencia interpretativa que caracteriza al grupo valenciano. E E Araújo estampa su firma junto a Zarzalejos y Hazas HUERTAS FRAILE Castilla- La Mancha y Vocento firman un acuerdo de colaboración para el IV Centenario del Quijote ABC TOLEDO. El Gobierno de Castilla- La Mancha y Vocento han firmado un acuerdo para promocionar todas las actividades relacionadas con la celebración del IV Centenario de la publicación del Quijote. Con este convenio se trata de establecer una colaboración destinada a la realización, promoción y difusión del proyecto cultural, vinculando sus respectivas imágenes corporativas con el IV Centenario y utilizando la imagen escogida para las campañas de promoción y publicidad. En el acto, la consejera de Economía y Hacienda y presidenta de la empresa pública Don Quijote de la Mancha 2005, María Luisa Araújo, ratificó el apoyo del Gobierno de Castilla- La Mancha a cuantas iniciativas estén relacionadas con la promoción y difusión del IV Centenario y a continuar en la línea de impulso y desarrollo que esta actividad cultural está concediendo a la región. La consejera recordó que la conmemoración está siendo un elemento dinamizador de la economía regional, como demuestran los datos de turismo extranjero. El acuerdo fue firmado por Araújo; el secretario general de Vocento, José Antonio Zarzalejos, y el director general de CM XXI Servicios Comerciales de Vocento, José Luis Hazas. scenario, telón de rejilla traslúcida y silencio absoluto en el patio de butacas del teatro donde Sigur Rós representó- -en esta ocasión sin el ruido de fondo, hielo y cristal de tubo, de las barras de discoteca- -su última función. Para la gira de Takk... el cuarteto islandés ha concebido un espectáculo que, llevando al extremo el juego de siluetas de los últimos Kraftwerk, oculta a los músicos detrás de un velo donde se proyecta una doble secuencia: la de la propia banda, iluminada y desdibujada a fogonazos de luz desde el foro, y la de las películas que manchan la pantalla de estampas. Muy bonito. Como las componentes de Amina- -cuarteto femenino de cuerda cuyos violines acompañan a Sigur Rós y que ahora hace las veces de telonero, con un naíf concierto de sierras de carpintero, bases sintéticas y timbres de hotel, entre otros cacharros- el líder de Sigur Rós, Jonsi Thor Birgittsson, pisa descalzo las alfombras que cubren el escenario y los pedales que distorsionan su guitarra, herida por el arco de los instrumentos de cuerda clásicos. Se pone de puntillas y flota mientras su banda labra en el aire y el humo artificial las melodías del repertorio. No sólo Jonsi recurre al falsete vocal: el resto del grupo, también Amina, cuerpo de auxiliares de vuelo, toca muy por encima de sus posibilidades. Muy alto. Cerca del séptimo cielo. Es esa elevación de Sigur Rós- -marca de la casa, musical y aeronáutica- -la que lleva al público a aplaudir con delirio cualquier roce de la banda en la superficie de la tierra del rock. Cuando la batería rompe la calma y la guitarra revienta, Sigur Rós gana y la audiencia se calienta. Sus discos son remansos de paz glaciar que no se atreven a derretir en los teatros, donde siguen más preocupados de volcarse en la representación exacta de sus complejos ejercicios instrumentales que en utilizar sus canciones como excusa para disfrutar sobre las tablas o las alfombras. En directo, esta vez sin las interferencias del ruido de fondo de las salas de rock, Sigur Rós vuelve a dar la impresión de ser una orquesta que interpreta obras ajenas, más pendiente de la partitura que de la pasión ingobernable de moviliza al espectador. Sigur Rós, en vivo, no pasa de ser una mariposa- -hermosa- -que baila de forma mecánica, fuera del capullo y del estudio en el que hizo su pequeña revolución.