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58 Sociedad SÁBADO 26 11 2005 ABC Salud Cada 14 minutos una persona fallece tras un ictus o infarto cerebrovascular. Sin embargo, una cuarta parte de los afectados no recibe atención especializada. Los neurólogos presentarán a las autoridades sanitarias un plan para remediarlo. El ictus es la segunda causa de muerte, y causa más discapacidad y fallecimientos prematuros que el alzheimer y los accidentes de tráfico juntos Infarto cerebral, el neurólogo quiere verle TEXTO: GONZALO ZANZA ILUSTRACIÓN: FERNANDO RUBIO MADRID. Un ictus es un accidente cerebrovascular agudo, la interrupción brusca de la sangre en el tejido cerebral. La definición oculta otra realidad, que este episodio es la segunda causa de muerte en España y la primera para las mujeres. Cada 14 minutos una persona fallece, como media, en España por un infarto cerebrovascular. Y sigue creciendo, debido al aumento de la población y de la esperanza de vida. Actualmente, 950.000 españoles viven tras sufrir un ictus y 35.957 fallecieron por su causa a lo largo de 2004, de los cuales 21.018 eran mujeres. El problema asistencial básico al que se enfrenta esta patología es que de los 130.000 españoles que anualmente lo sufren, una cuarta parte no es atendido por un neurólogo en su fase aguda (los dos o tres primeros días) y de los que sí lo son, sólo uno de cada diez ingresa en una unidad asistencial especializada. Este aspecto es especialmente grave puesto que el ictus no sólo puede llevar a la muerte sino también a la incapacidad física, tanto que 30.000 españoles quedan discapacitados anualmente tras sufrir el episodio cerebral. Globalmente, un 55 de quienes lo padecen fallecen o quedan discapacitados, por eso es tan importante una asistencia inmediata. Los síntomas del ictus Tres cuartas partes de la población no sabe identificar los síntomas del ictus, una enfermedad que es la segunda causa de muerte en España. El más común es el ictus isquémico, que se produce en un 85 de los casos, y se caracteriza por la obstrucción de los vasos sanguíneos. Los síntomas más caracteristicos son el adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo. Estas características suelen estar acompañadas de dolores de cabeza, confusión mental, dificultad para hablar o comprender. Suelen producirse también dificultades para andar, mareos o pérdidas del equilibrio o la coordinación. En el plano visual, el enfermo puede tener problemas para ver con uno o los dos ojos. Cuando el ictus daña la región izquierda del cerebro, la parte afectada será la derecha del cuerpo y la izquierda del rostro. Entre los síntomas que se producirán, individual o colectivamente, figura la parálisis del lado derecho del cuerpo y problemas del habla o del lenguaje. Cuando el accidente cerebrovascular afecta la región derecha del cerebro, será la parte izquierda del cuerpo donde se manifestaran los síntomas. Parálisis, problemas en la visión, un modo de actuar nervioso y pérdida de memoria serán algunas de las características que se manifestarán en el proceso. población Tres tipos de hospitales acogerían a los pacientes con ictus agudo. Todos ellos tendrían que contar con neurólogos en sus servicios de urgencia, lo que no ocurre ahora. Un primer nivel de centros no tendría estructura especializada en ictus, pero si un equipo formado y coordinado por un neurólogo que trabaje con otras especialidades y atienda al paciente en la unidad donde esté ingresado, ajustándose a protocolos. Un segundo escalafón lo constituirían los hospitales con unidad de ictus, que en la actualidad sólo existen en 18 centros sanitarios. Estos departamentos cuentan con personal propio, infraestructuras y estructura. Como medios cuentan con escáner, TAC y acceso a otros especialistas. El tercer nivel quedaría constituido por uno o dos centros en cada región sanitaria que tendrían el máximo de recursos para ofrecer atención especializada en los casos más complicados (cirugía, pacientes jóvenes... indica Álvarez Sabin. Todos estos hospitales tienen que estar cohesionados y actuar en red para facilitar el traslado del paciente si así lo requiere. El desarrollo del plan facilitaría la extensión de tratamientos como la fibrinolisis, con la que se obtienen un 30 más de posibilidades de que el paciente no quede con secuelas. Estas terapias sólo pueden realizarse en unidades de ictus u hospitales muy especializados ya que tiene riesgo de desencadenar una nueva hemorragia cerebral. El plan tiene que ser negociado con el Ministerio y las consejerías de Sanidad de las comunidades, para a aprovechar los recursos disponibles. Pero el primer paso está claro: Neurólogos Igualdad en la atención Para mejorar las prestaciones, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha redactado un plan de atención sanitaria del ictus que se presentará al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas. Lo que se busca es que todos los afectados sean atendidos por un neurólogo en el menor tiempo, pero con igualdad. Así lo indica el jefe del servicio de neurología del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, José Álvarez Sabin, uno de los autores del documento: La SEN cree que todos los pacientes con ictus en fase aguda tienen que tener el mismo grado de acceso a la atención especializada, independientemente del lugar donde se viva El plan establece dos premisas. La primera, que los pacientes en fase aguda sean atendidos en unidades de ictus o en hospitales con neurólogos y medios diagnósticos indicados asegura José Álvarez. La segunda trata de ajustarse a unos recursos limitados que deben estructurarse en distintos niveles asistenciales, en función de la Las urgencias tienen que contar con neurólogos para acelerar el tratamiento de los casos agudos