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ABC SÁBADO 26 11 2005 Internacional CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN CHINA 35 AP El vertido tóxico que dejó sin agua a 9 millones de personas en Harbin delata el grave daño ecológico que provoca el crecimiento industrial de China. Así, el 70 por ciento de sus ríos y lagos están excesivamente contaminados y 400.000 personas mueren cada año por la polución La cara sucia del milagro económico P. M. DÍEZ PEKÍN. Parafraseando el célebre Hamlet de Shakespeare, se podría decir que, tras más de dos décadas de experimentar un crecimiento industrial tan vertiginoso como descontrolado, algo huele a podrido en China. Así lo ha puesto de manifiesto el desastre natural sufrido en el río Songhua, cuya mancha tóxica de 80 kilómetros ha dejado sin agua a cuatro millones de habitantes de Harbin, una de las ciudades más importantes del norte del gigante asiático, y a otros cinco en su área. A pesar de la repercusión de dicho vertido, provocado por las explosiones del pasado día 13 en una factoría química situada a 350 kilómetros de Harbin, no es la primera vez que un siniestro de este tipo dispara las alarmas sobre los altos niveles de contaminación en China. Sin ir más lejos, una nueva planta química estalló hace dos días en la provincia de Sichuan y otras 34 personas resultaron intoxicadas el lunes en Guangdong, también al sur del país, por la polución de un río utilizado como desagüe por las fábricas cercanas. Según los datos dados a conocer esta semana en un simposio de expertos medioambientales celebrado en Jiangxi, el 70 por ciento de los ríos y lagos chinos están alarmantemente contaminados porque sólo un tercio de las aguas residuales son tratadas en estaciones depuradoras. De hecho, en 193 de las 500 principales ciudades del colo- so oriental no se lleva a cabo ningún proceso de saneamiento hídrico, mientras que el 57 por ciento de la basura generada en todo el país tampoco recibe ningún tratamiento ni reciclaje. Como consecuencia, las pruebas realizadas el año pasado en los siete mayores ríos de China demostraron que la mitad del agua no era potable y, en muchos casos, dañina incluso para la piel. En este sentido, sólo el 46 por ciento de los 175 grandes ríos del país dispone de agua apta para ser consumida, mientras que la mitad de los 52 lagos estudiados se hallan fuertemente contaminados, al igual que el 35 por ciento de los caudales subterráneos. Futuras restricciones Como dichos manantiales abastecen a los grandes núcleos de población del gigante asiático, un análisis de 44 ciudades reflejó que el 95 por ciento de sus aguas subterráneas y el 90 por ciento de sus ríos registraban elevados índices de contaminación, mientras que otras 100 ciudades padecerán restricciones en el futuro. La mitad de las ciudades carecen de saneamiento de aguas y el 57 por ciento de la basura no es reciclada Así las cosas, 360 millones de personas no tienen agua potable y 190 millones beben agua en mal estado, por lo que la polución se cobra cada año 400.000 vidas, principalmente por enfermedades pulmonares y cardiovasculares. Todo ello se debe a las descomunales emisiones de dióxido de carbono desprendidas por las fábricas y por las obsoletas empresas donde se quema carbón, un mineral que genera más del 80 por ciento de la electricidad producida en China. Además, la descarga de aguas residuales industriales ha pasado de 42.800 millones de toneladas en 2001 a 48.200 millones el año pasado. A la vista de estos resultados, y de la lluvia ácida que ya afecta a 298 áreas urbanas, no es de extrañar que el vicepresidente de la Asamblea Nacional Popular, Sheng Huaren, haya reconocido que la Ley de Prevención y Control de Contaminación del Agua de 1984 ha fracasado estrepitosamente Todo ello a pesar de que el Gobierno chino, consciente de la gravísima amenaza que entraña esta situación, ha invertido en los últimos cuatro años 111.500 millones de yuanes (11.759 millones de euros) para solventar el problema de los vertidos incontrolados. No en vano, la supervivencia de este gigante enfermo también depende de la contaminación, cuyo coste ecológico ya representa entre el 8 y el 12 por ciento de su Producto Interior Bruto.