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6 Opinión SÁBADO 26 11 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MAHATHIR BIN MOHAMAD PRIMER MINISTRO DE MALASIA ENTRE 1981 Y 2003 EL PREGÓN DE LOS NECIOS C UANDO, antes de las nuevas tecnologías, el interés periodístico se expresaba en cíceros, una unidad de medida tipográfica dividida en doce puntos y equivalente a medio centímetro, un titular de cuarenta y tantos puntos, y más en un periódico no populista, como La Vanguardia, hubiera sido equivalente a un redoble de tambor para que no se distrajera ninguna mirada. Ayer el diario catalán abría sus páginas dedicadas a la política nacional con ese porte de reclamo: ETA pide mediación internacional para alcanzar la paz en Euskadi Como al periódico que preside el conde de Godó no cabe atribuirle más veleidades nacional- separatistas de las que ya reM. MARTÍN sultan inevitables en BarFERRAND celona, no se puede dudar de la buena intención que, en su alarmante contenido textual, encierra el encabezamiento de la información en la que se narra que ETA se ha dirigido a embajadores europeos y organizaciones internacionales para solicitar su intervención en el conflicto vasco. Esa es una vieja estrategia de la banda terrorista: sacar el problema de su ámbito, estrictamente nacional, e internacionalizarlo con los aromas de un pueblo oprimido que clama por su libertad. Conviene dejar bien claro que en el País Vasco no cabe alcanzar la paz porque esa paz existe y sólo es alterada por los delincuentes que, agrupados en cuadrilla y utilizando la extorsión como industria y la violencia como lenguaje, tienen más de mil asesinatos en su haber. Equiparar la fuerza y la dignidad de un Estado con las hechuras de un grupo terrorista no es proporcionado, ni se compadece con la realidad nacional que, incluso en las tres provincias vascongadas, ofrece un paisaje distinto y más reconfortante. César Alonso de los Ríos hacía ayer, aquí en ABC, un lúcido y demoledor balance sobre las últimas tres décadas de la vida española y llegaba a la triste conclusión de que se nos presenta como éxito histórico lo que no es otra cosa que una grave e intensa crisis nacional. No solamente es que, ya superado, haya vuelto a establecerse el odio entre los españoles, sino que en docenas de casos diarios, como el que enfatizo con la paz en Euskadi las poderosas máquinas de propaganda que coadyuvan a la ruptura nacional consiguen establecer una confusión de valores capaz de ir calando hondo en la conciencia de los ciudadanos inadvertidos y sembrando en ellos el germen de la duda. Aquí urge un ejercicio colectivo de catarsis, hay que romper la inercia establecida. El pregón de los necios, espontáneo o inducido, está cambiando el sentido de España y necesitamos, desde el sentido común y el respeto democrático, una acción conjunta de quienes, desde una abrumadora mayoría, están legitimados para ponerle coto al desmán centrifugador y soberanista que nos sacude e, inadvertidamente, como en el ejemplo, nos impregna. EL RENACIMIENTO ABANDONADO DEL ISLAM El autor analiza el devenir del islam y cómo se ha ido subdiviendo en múltiples religiones diferentes que han desvirtuado el tronco central de la doctrina del Corán. Y en este colosal galimatías, los musulmanes se han ido alejando de la modernidad, la ciencia y el progreso menudo, los niños juegan un juego en el que se sientan en círculo. Uno dice algo en voz baja a su vecino, quien luego comunica esta información al siguiente niño, también en voz baja, y así sucesivamente. Para cuando el último niño comunica la información al primero, es totalmente diferente de lo que se dijo al principio. Algo parecido parece haber ocurrido al interior del islam. El profeta del islam, Mahoma, nos dio una- -y sólo una- -religión. Sin embargo, hoy tenemos quizás mil que dicen ser el islam. Divididos por sus distintas interpretaciones, los musulmanes no juegan el papel que alguna vez tuvieron en el mundo; en lugar de ello, se encuentran debilitados y convertidos en víctimas. El cisma entre chiítas y sunnitas es tan profundo que cada lado condena a los seguidores del otro bando como apóstatas, kafir. La creencia de que la religión de los demás no es islam, y que sus seguidores no son musulmanes, ha alimentado guerras intestinas en las que han muerto millones... y en las que muchos seguirán muriendo. Incluso entre los sunnitas y los chiítas hay otras divisiones. Los sunnitas tienen cuatro imanes y los chiítas, doce; todas sus enseñanzas difieren. Luego hay otras más, como las de los drusos, los alawitas y los wahabitas. Además, nuestros ulemas (instructores religiosos) nos dicen que sus enseñanzas no deben ser cuestionadas. El islam es una fe. Se debe creer en ella. La lógica y la razón no juegan papel alguno. Sin embargo, ¿en qué debe- A mos creer cuando cada rama del islam piensa que la otra está equivocada? Después de todo, el Corán es un libro, no uno ni dos, ni mil. Según el Corán, musulmán es cualquiera que acepta que no hay otro Dios (Alá) que Alá, y que Mahoma es su Rasul (Mensajero) Si no se agrega otro requisito, todos quienes suscribena estos preceptos deben ser considerados musulmanes. No obstante, la unidad de nuestra religión se ha roto debido a que los musulmanes gustan de agregar calificaciones que a menudo derivan de fuentes distintas del Corán. Sin embargo, tal vez el mayor problema sea el progresivo aislamiento de la erudición islámica (y parte de la vida islámica) del resto del mundo moderno. Vivimos en una época marcada por la ciencia, en que las personas pueden ver tras las esquinas, escuchar y ver cosas que ocurren en el espacio exterior, y clonar animales. Y todas estas cosas parecen entrar en contradicción con nuestra creencia en el Corán. Esto es así porque quienes interpretan el Corán son versados sólo en religión, sus leyes y prácticas, y por ende normalmente no son capaces de comprender los milagros científicos de hoy. Las fatwas (opiniones legales acerca de la ley islámica) que emiten parecen poco razonables y no pueden ser aceptadas por quienes tienen conocimientos científicos. Un eminente profesor religioso, por ejemplo, rehusó creer que un hombre había puesto el pie en la luna. Otros plan-