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4 Opinión SÁBADO 26 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil BANDOLERISMO POLÍTICO E nuevo los tránsfugas. Cuando aún resuena el alboroto formado por la fuga (con escaño anejo, naturalmente) al Grupo Mixto de las Cortes Valencianas de un diputado del PP, la localidad onubense de Gibraleón fue ayer escenario de otro bochornoso episodio de trashumancia política protagonizado por ocho concejales socialistas y uno popular. Pese a que Manuel Chaves quiso blindar a su partido ante cualquier responsabilidad en el escándalo, alegando que los protagonistas ya han sido expulsados del partido, el secretario general del PSOE en Huelva, Javier Barrero, afirmó que en Gibraleón ha ganado la democracia Alguien en Ferraz debería aclararle cuál es la doctrina oficial del partido. Actitudes como la de Barrero son las que hacen fracasar el pacto contra el transfuguismo, uno de los males de los que nuestra democracia no termina de recuperarse. D EL SILENCIO INÚTIL DEL GOBIERNO L A Comisión Europea ha rechazado implicarse en un proceso de negociación con ETA, después de que la banda terrorista solicitara la mediación internacional mediante su último comunicado. ETA siempre ha tenido clara la conveniencia de internacionalizar el conflicto con el Estado español, y lo hizo a través de la organización Xaki cuyos responsables se sientan actualmente en el banquillo de la Audiencia Nacional. Para toda organización terrorista, la mediación internacional es una forma de legitimar su violencia, en cuanto supone el reconocimiento de una cierta paridad entre terroristas y Estado. No obstante, ETA sigue demostrando su capacidad para sorprender a incautos con trucos de segunda mano, como es el de apelar a la comunidad internacional. Aunque el Gobierno haya repetido que sólo espera de ETA el abandono de las armas, el efecto del comunicado etarra es, por desgracia, más resistente que el voluntarismo gubernamental. Si realmente sólo espera ese comunicado, sobra toda la política de gestos y declaraciones que ha producido el PSOE en los últimos meses y que ha configurado un estado de opinión en el que, sin confirmación oficial pero con todas las percepciones sociales y políticas en este sentido, se da por hecho que el Gobierno quiere negociar con ETA, que está dispuesto a hacer concesiones y que tales concesiones ya se ven en la legalización de facto de Batasuna y de derecho del Partido Comunista de las Tierras, en la derogación de la Ley de Partidos y en la quiebra del Pacto Antiterrorista. El Gobierno no comenta los comunicados de ETA, pero tendrá que asumir que éstos empiezan a reflejar las consecuencias de sus decisiones. Hasta ahora, la sociedad española creía que para alcanzar la paz bastaba que ETA entregara las armas, se disolviera y se pusiera a disposición judicial. Si esto es lo que el Gobierno sigue esperando, no hay razón para proponer un final dialogado de la violencia, porque ese final vendrá dado por la desaparición de la violencia. Esta sencilla correlación de conceptos es la que había ayudado al Estado a arrinconar a ETA hasta los niveles que ahora permiten a Rodríguez Zapatero hacer malabarismos con pronósticos sobre la paz. Pero el problema es que el Gobierno no sólo ha reducido la presión sobre ETA, sino que también ha puesto en el filo de la navaja los principios constitucionales que los terroristas llevan intentando derribar desde 1978. Lo más grave no es que ETA quiera pescar en el río revuelto del proyecto de Estatuto catalán, sino que el Gobierno ha impulsado una estrategia general de revisión del modelo constitucional en la que se nutre esa expectativa de los terroristas. Cuando ETA dice en este preciso momento que también hay que reconocer los derechos colectivos de Cataluña como nación, está amarrándose a la suerte no tanto del Estatuto catalán- -al que los terroristas han herido de muerte- -cuanto del proyecto global que subyace en el mismo, y que es diseño propio del Gobierno socialista. No se puede decir que al PSOE sólo le une con el PP el dolor por los muertos, que la Nación es un concepto discutido y discutible, que España es un Estado plurinacional o que el Estatuto catalán debe hablar de identidades nacionales y luego lamentarse de que ETA diga que el Gobierno del PSOE ha realizado declaraciones que aportan elementos novedosos Y que un día después del comunicado el presidente del Parlamento catalán insista, ante Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, en que Cataluña debe ser reconocida como nación significa perseverar en el error. Los intereses del terrorismo y del separatismo son incompatibles con los intereses de España. Zapatero debe ser consciente de este principio inamovible a la hora de medir sus estrechos márgenes de maniobra que ETA le ha dejado tras el último comunicado. La banda es independentista y el proyecto de Estatuto catalán es una oportunidad para ir laminando los principios constitucionales que se oponen al separatismo, aunque el objetivo de los partidos catalanes no sea la independencia. Ya no basta con que el Gobierno rechace comentar los comunicados de ETA. Es una sociedad muy castigada por los terroristas la que espera explicaciones claras, y no comentarios, de lo que está haciendo el Ejecutivo. Manuel Chaves NIEVES SANZ CUMBRE DE AUSENCIAS A Cumbre Euromediteránea que mañana comienza en Barcelona se verá empeñada por la notable ausencia de los mandatarios de varios países, actores principales de la zona, de la cuenca sur del Mediterráneo. Ni Marruecos, ni Líbano, ni Jordania ni Israel (y puede que ni Egipto) enviarán asistentes de máximo nivel, lo que deja ciertamente coja la cita. Y tampoco acudirá la secretaria de Estado de EE. UU. única superpotencia del momento, que, además, mantiene relaciones privilegiadas con algunos de los países mencionados y desempeña un papel fundamental en la región. Tras el aluvión de ausencias, parece claro que buena parte de la cuenca sur no confía en esta cumbre. L UNA LACRA INTOLERABLE L OS datos publicados con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género reflejan fielmente la extrema gravedad del problema. Llevamos 56 víctimas mortales en España a lo largo de 2005, cifra que se sitúa más o menos en la media de los cinco años anteriores. Ojalá no se alcance el registro máximo, que corresponde a 2004, con 72 mujeres muertas, pero, en todo caso, vamos a situarnos en números muy similares. La extensión social y territorial del fenómeno es muy significativa. Hay víctimas en casi todos los segmentos de edad (en especial, entre 31 y 40 años) de múltiples nacionalidades (en 18 de los casos se trataba de ciudadanas extranjeras) con todo tipo de relaciones con su pareja (aunque predominan las que mueren a manos del cónyuge) y en casi todas las comunidades autónomas, encabezadas por la Comunidad Valenciana. El Gobierno parece más preocupado por legislar que por aportar los recursos personales y materiales imprescindibles. Ayer recogía ABC el testimonio de un policía especializado: Se vende humo; tenemos un teléfono, una pistola que no debemos utilizar y nuestra experiencia Es una buena muestra de la precariedad de los medios, a pesar de las promesas que se suceden desde los diversos ministerios competentes. También deben implicarse más las comunidades autónomas y las entidades locales, porque la vigilancia per- manente y la proximidad al entorno son factores relevantes que exigen la intervención de las administraciones más cercanas al ciudadano. De hecho, en Madrid sólo 84 mujeres cuentan con la debida asistencia, cuando se han registrado más de 5.800 autos judiciales que incluyen órdenes de protección o alejamiento. La violencia de género es la expresión dramática de una conducta antisocial que mezcla viejos prejuicios con nuevos estímulos a la violencia de todo tipo. El perfil criminológico de los maltratadores exige un mayor cuidado en evitar que reincidan que en buscar una reinserción particularmente difícil. Por ello mismo, la política de protección y prevención debe convertirse en la máxima prioridad, incluyendo una sólida asistencia psicológica a las personas en situación de riesgo, cuya vida llega a ser un auténtico infierno como consecuencia de las amenazas y extorsiones que padecen. Cuando fallan determinadas barreras cívicas y morales para reducir el riesgo, la sociedad y los poderes públicos no pueden encogerse de hombros. Las víctimas merecen un esfuerzo muy superior al que ahora se realiza para que los agresores sean conscientes del reproche social y de la firme reacción policial y judicial que produce su comportamiento intolerable. Por desgracia, todavía queda mucho por hacer. AZÚCAR AMARGO N O se comprende muy bien la satisfacción que el Gobierno muestra tras la reforma de la OCM del azúcar aprobada en Bruselas. Un somero repaso a las reacciones que ha suscitado en el sector- -del que viven más de cien mil familias- -invita al pesimismo. Mientras los principales sindicatos agrarios creen que lo firmado supone el acta de defunción del cultivo, la industria ve inevitable el cierre de algunas de las fábricas. ¿A qué viene, pues, el alborozo gubernamental? Mal está que el acuerdo no haya sido mejor, pero peor es intentar aparentar que todo ha ido a las mil maravillas. El azúcar se suma así a las malas noticias que se han recibido en el último año y medio en el olivar, el tabaco y el algodón.