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70 Cultura VIERNES 25 11 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Jordi Grangel abre hoy la sexta edición de Animadrid ABC MADRID. Hoy se inaugura en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón la sexta edición de Animadrid, el Festival internacional de Imagen de Madrid. Jordi Grangel, uno de los creadores de los personajes de la película de Tim Burton La novia cadáver será el protagonista del acto inaugural, en el que se estrenará también la película How s Moving Castle del realizador japonés Hayamo Miyazaki (El viaje de Chihiro) El festival, que rinde este año homenaje al italiano Guido Manuli y a los catalanes Baca y Garriga, divide su programación en tres grandes bloques: la sección oficial, que consta de tres categorías internacionales (cortometrajes, largometrajes y programas de televisión) y una nacional (cortinillas) las secciones informativas, que incluye recientes éxitos de taquilla y que pretende presentar no sólo el cine de animación más popular, sino también el de autor y finalmente las Actividades Paralelas, en las que habrá una amplia y variada oferta de talleres, conferencias, exposiciones y presentaciones. También, por segundo año consecutivo, se celebrará el Maratón Animamax. El certamen estrena este año director: Pedro Medina, que hasta febrero de este año ha sido secretario técnico de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. CORTO, CORTITO Celia Cruz en Huelva. El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva estrena hoy el documental Celia Cruz regresó a La Habana del director cubano José Luis Lobato, que reconoce, a través de diversos testimonios y elementos musicales y de ficción, el papel de la Reina de la Salsa en la cultura cubana. Por su parte, el actor argentino Leonardo Sbaraglia recogerá el premio Ciudad de Huelva con el que el festival ha distinguido su carrera. Omar Sharif, medalla Einstein. El director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, entregó ayer al actor egipcio la Medalla Einstein, con la que la institución internacional premia a las personalidades de todos los ámbitos que fomentan el diálogo y la diversidad cultural en el mundo. Mostar celebra a Bruce Lee. El primer monumento que recuerda en todo el mundo al actor karateka se alza en Mostar porque las tres comunidades de la ciudad: la serbia, la croata y la musulmuna, que se enfrentaron en una cruel guerra, en cambio siguen sentándose en paz para ver sus películas, pues, aunque sean algo violentas, en ellas destaca la lucha por la justicia. EFE El cine español sube al Himalaya. Katmandú, la mítica capital nepalí, quiere conocer el cine español, por lo que ha organizado una muestra que incluye Los amantes del Círculo Polar de Médem; El espíritu de la colmena de Erice; El caballero Don Quijote de Gutiérrez Aragón; You re the one de José Luis Garci, y El bola de Mañas. Fidel Castro huye de Cuba en balsa y planea otra revolución MIAMI. Un golpe de Estado de Raúl obliga a su hermano Fidel a montarse en una balsa y alcanzar las costas de Florida, donde planeará recuperar el poder reviviendo Sierra Maestra. Éste es el argumento inventado por el director mexicano Alejandro González Padilla, que ha puesto patas arriba la Calle Ocho y otros lugares de Miami para el rodaje de I love Miami en el que el actor español Juan Luis Galiardo (en la imagen) interpreta a Fidel Castro (a quien se conoce en la película como Alejandro Sánchez) Alina Fernández, hija del dictador cubano, también interviene en la película haciendo de sí misma, informa Efe. Gente de Roma Viento de tierra El mejor día de mi vida Sacar la cámara a la calle Italia, 90 m. Director: Ettore Scola ANTONIO WEINRICHTER Las desgracias, de diez en diez Italia, 90 m. Director: Vicenzo Marra Intérpretes: Vincenzo Pacilli, Vicenza Modica, Giovanna Ribera F. M. B. Ensayo contra el matrimonio Francia- Bélgica, 104 m. Director: Julie Lipinski Intérpretes: Hélène de Fougerolles, Jonathan Zacaï FEDERICO MARÍN BELLÓN odard decía que, frente a los cineastas que sólo hacían películas, prefería a los que entre una y otra seguían rodando piezas cortas, documentales, experimentos o divertimentos: los primeros hacían obra los segundos, por todos los medios. Pues bien, Ettore Scola no presenta aquí la última de Scola sino una pequeña y gustosa demostración de que conserva el placer de hacer cine: ésta es su película unplugged lejos de las constricciones de una gran producción industrial. Y el experimento que acomete es, simplemente, el de sacar la cámara a las calles de Roma y ver con qué gente se encuentra. Los actores no interpretan personajes, sino a sí mismos y lo hacen con soltura: la cámara no busca excitar el fácil exhibicionismo melodramático de los concursantes de un granhermano, sino que sirve de catalizador para que improvisen alrededor de su propia peripecia vital. En el documental clásico la regla de oro era encontrar personas que supiesen no actuar para la cámara; pero en esta sociedad mediática todos hemos perdido la vergüenza y somos performativos. Y si además son gente de Roma, son exuberantes, verbosos y fotogénicos. G V incenzo Pacilli maltrata sus 18 años en un barrio de Nápoles, sin tener siquiera el consuelo fugaz de poder cantar los goles de Maradona. El guionista y director, Vincenzo Marra, pone al chaval a prueba como si entre entre ellos existiera alguna cuenta pendiente. Su trabajo es una porca miseria su familia está a punto de romperse por varias costuras, su noviazgo no tiene futuro, sus compañeros de correrías no son de fiar, su paso por el servicio militar es humillante... En fin, con una puesta en escena austera y unos intérpretes contenidos, estaba claro que iba a entusiasmar a críticos y jurados de cuanto festival se cruzara en el camino, de Venecia a Buenos Aires, pasando por Gijón y Valencia. Al espectador mortal, sin embargo, tal sucesión de desgracias termina por agotarle, sin comparación posible con títulos míticos del neorrealismo ni los resortes del cine de denuncia. ¿Una película honesta? Sin duda, porque carece hasta de tesis con que manipular al espectador. Hasta Nanni Moretti le daba más marcha a su vespa. e anuncia como un filme catastrófico sobre la felicidad y a primera vista tiene todo el aspecto de una comedia romántica convencional, pero Julie Lipinski sólo acierta a escribir un ensayo demoledor contra la pareja en general y el matrimonio en particular. La cineasta destruye con tal saña la santa institución que sus defensores más acérrimos deberían abstenerse de ver la cinta, si no quieren llevarse otro berrinche. La preparación de la ceremonia, el enlace, el romanticismo, la fidelidad, la amistad y, casi por encima de todo, la familia son derruidos a conciencia, piedra por piedra. O a la chica le ha ido muy mal en su vida o quiere ahuyentar a los demás de lo que considera el camino maldito, porque a su película le falta humor o, cuando menos, distanciamiento para que el espectador de cualquier bando pueda disfrutar el espectáculo. No se puede negar, sin embargo, la comicidad de dos o tres situaciones y la convincente actuación de todo el elenco, escogido con acierto. S