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ABC VIERNES 25 11 2005 Cultura 69 Rodaje de Los fantasmas de Goya Se inauguró ayer Forman invertirá 800.000 euros en los arregos del palacio de Boadilla El director de cine Milos Forman invertirá casi 800.000 euros para rehabilitar la fachada y aspectos arquitectónicos y decorativos del exterior del Palacio del Infante Don Luis, uno de los escenarios de su película Los Fantasmas de Goya La productora del filme, que se trasladará allí el lunes, obtuvo el permiso para rodar en el palacio a cambio de que asumiera los gastos de la restauración. El festival de Gijón rendirá homenaje a Isabel Coixet, Premio Especial La cineasta Isabel Coixet recibirá el Premio Especial del Festival Internacional de Cine de Gijón por su contribución al cine independiente En la sección oficial del certamen, que arrancó ayer, se proyectarán catorce largometrajes, ninguno de ellos español. La proyección fuera de concurso de En la cuerda floja de James Mangold, sirvió ayer como apertura para el festival. Hermanas Abrazo (com) partido España- Argentina- Brasil, 90 m, Director: Julia Solomonoff Intérpretes: Ingrid Rubio, Valeria Bertucelli JAVIER CORTIJO Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli, en un momento de la película Ningún vínculo puede ser cierto sin la verdad Así define la realizadora Julia Solomonoff su ópera prima Hermanas protagonizada por Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli, que aborda un complicado reencuentro fraternal con el telón de fondo de la dictadura militar argentina Secretos de... Hermanas TEXTO: JORGE SÁINZ MADRID. Las heridas que provocan los conflictos civiles se enquistan en el alma. Acompañan la pena en el exilio o en la patria y producen un dolor sordo, que invade algún punto indeterminado del cuerpo y se extiende sin control ni cura conocida. Divide a los compañeros y los amigos, a los padres con sus hijos, a los hermanos... Mientras en España recordamos los treinta años desde la muerte de un Franco al que un tercio de nosotros no conocimos, en otros países, como Argentina, los herederos del golpe de Estado empiezan a mirarse a los ojos para buscar una receta que alivie su tragedia. Hermanas que se estrena hoy, es una producción conjunta de Argentina, Brasil y España que indaga en una relación fraterna rota por los trágicos sucesos que precedieron a la instauración de la dictadura militar argentina a mediados de los 70. Julia Solomonoff firma su ópera prima, protagonizada por Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli, y que tiene la participación especial de Eusebio Poncela, con la intención de demostrar que ningún víncu- lo, por muy familiar que sea, puede ser cierto sin la verdad La realizadora explicó durante la presentación de la película que lo que trata de primera mano es la relación fraternal con el telón de fondo del golpe. Hago una elipsis de la dictadura y trato de mostrar qué es lo que queda en la gente de esos años tan complicados cuenta. Cara a cara en Estados Unidos Solomonoff propone el reencuentro de dos hermanas después de varios años en 1984, fecha en la que se reinstaura la democracia en Argentina, y las encierra en un ambiente hostil, lejos de casa, en una clásica barriada de clase media del Texas profundo, en la Norteamérica de Ronald Reagan. La fecha no es una casualidad y, al situar la historia en EE. UU. pretendo abstraer a los personajes de su lugar de origen, para que no se sientan cómodos y exista un cierto agobio dice. Otra de las peculiaridades- -prosigue- -es que, aunque no lo parezca, el lugar que evoca Estados Unidos está realmente en Argentina y fue construido en la época de Menem. El presupuesto de producción lo agradeció A partir de ahí, la directora argentina empieza a hacer reaccionar a las dos protagonistas de un drama de final incierto. Elena Levin, interpretada por la argentina Valeria Bertuccelli, se acaba de mudar a Estados Unidos con su marido y un hijo que no para de hacerse preguntas. Elena avanza hacia ninguna parte y, como se irá descubriendo, la visita de su hermana reaviva la llama de un sentimiento de culpa que la atraviesa desde el golpe dice. Ingrid Rubio es Elena, exiliada en España desde 1975 tras la desaparición de su novio a manos de los militares. Es un mujer complicada, que no ha podido superar su pasado. Estuve mucho tiempo trabajando el acento, pero además Julia apostó fuerte por mí, ya que quería que Elena tuviera un cierto aire español asegura. A partir de ahí, señala la directora, pasado y presente se van a ir sucediendo para saber qué ocurrió realmente entre estos dos personajes adie (no nada, porque ya no es ente sino identidad) como el cine argentino para contar historias de encontronazos transoceánicos, miradas tendidas y puestas a secar al sol de la memoria, y frentes marchitas por el pasado dictatorial pero con ansias de reverdecer, aunque sea regadas por la labia. Como un fondo de tango pero sin música ni taconeo, en fin. Julia Solomonoff, que por algo fue segunda de a bordo de Coixet, husmea en la vida secreta de las hermanas Levin, separadas durante una década y vueltas a unir por la sombra de su padre, víctima de una intolerancia común pero que aquí se personaliza y permea de forma admirable. Película de ida y vuelta, que no es lo mismo que revuelto de flashbacks, esta ópera prima ensaya una neurocirugía apacible pero afilada sobre los últimos años, o décadas, de la traumática historia del país. Pero nada de sangre alarmante o vísceras culebroneras: la peripecia familiar y los secretos y mentiras a voces se exponen de manera respetuosa y hasta brillante, aunque más de uno puede echar en falta algo más de nervio o menos happy end Aunque de vez en cuando sanea el alma que el amoroso dolor será largo, y el olvido, corto. También el escenario promueve el efecto mercromina un Texas más fantasmal que en Los renegados del diablo no man s land idónea para enterrar reproches, aunque sea en cal viva. Por supuesto, la madrina de Hermanas es la interpretación mano a mano, y corazón a coraza, de Rubio y Bertuccelli, dos actrices con la cualidad prácticamente física de amainar una piara de tigres o azuzar un maremoto en un vaso de mate. Es muy fácil mirar y conjugar todos los tiempos verbales, y sentimentales, a través de sus dos pares de ojos, tan mágicos y quiméricos como el aleph borgiano. Tampoco hay que descuidar al resto del reparto, desde veteranos a noveles, con parada y fonda en el gran Eusebio Poncela. Moraleja: es mejor pegar con celo las páginas arrancadas de un libro que imaginarte el final y sufrir el epílogo. N