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ABC VIERNES 25 11 2005 61 La Fundación Príncipe de Asturias homenajeó a destacadas personalidades del siglo XX a través de sus descendientes La Fundación Joan Miró de Barcelona reivindica el collage en la historia del arte actual Picasso, Braque, Ernst, Chillida o Pollock son algunos de los maestros incluidos en la muestra b Desde que en el otoño de 1912 Braque y Picasso inventaron el collage, esta técnica se ha convertido en uno de los medios principales del arte contemporáneo ALEIX MATARÓ BARCELONA. La Fundación Joan Miró de Barcelona revisa el origen y expansión del collage en la obra pictórica y escultórica de los principales artistas y movimientos de vanguardia del siglo XX. Braque, Picasso, Gris, Carrà, Arp, El Lissitzky, Ernst, Joan Miró, Chillida, Pollock o Jasper Johns son algunos de los artistas que integran la muestra Maestros del collage. De Picasso a Rauschenberg patrocinada por el BBVA y que se inauguró ayer, con más de ciento cuarenta piezas. El collage ha sido una de las aportaciones más importantes de las vanguardias en la historia del arte. Tanto es así que hoy en día puede hablarse del uso del collage no sólo en las artes plásticas, sino también en la música, el cine, la poesía o la publicidad. Diane Waldman, investigadora de la historia del collage y comisaria de la exposición, sitúa el origen del procedimiento en otoño del 1912, cuando Georges Braque comparte con Picasso una obra en la que había pegado unos papeles. A partir de entonces empezarán a incluir trozos de periódicos y papeles decorativos en sus pinturas. Su hallazgo encontrará una exitosa acogida entre artistas de ambos lados del Atlántico que buscan romper con la tradición artística o poner su arte al servicio de una sociedad rompedora de viejas inercias. Waldman compara la aparición del collage con el desarrollo de la perspectiva renacentista. Habla de una raíz popular del collage, pero asegura que su uso en el arte supondrá una ruptura con los postulados tradicionales y la aceptación de nuevos materiales, como medios artísticos. Elementos pobres y austeros La utilización del collage se asociará frecuentemente con la voluntad de utilizar elementos pobres, austeros o cotidianos que critiquen la realidad. Detrás de su utilización habrá siempre la intención de cada artista y del ideario de cada tendencia. Desde un sentido más espacial y estético, en el cubismo, hasta voluntades más políticas, como en el futurismo, pasando por las aplicaciones freudianas del arte, en el surrealismo. El panorama del collage a través de las vanguardias permite asimismo observar el enriquecimiento del concepto técnico inicial: la incorporación del fotomontaje en los artistas dadaístas y en las vanguardias rusas; o el uso de yesos, arenas y objetos diversos en Tàpies, Dubuffet y Beuys. Waldman subraya la influencia del collage en la poesía vanguardista y la incorporación del medio como proceso creativo en la obra de Chillida o Joan Miró. J. I. Goirigolzarri, Carme San Miguel, E. Mascarell, Antoni Castells, R. M. Malet, Joan Clos, D. Waldman, Francisco González y Eduard Castellet (de izda a dcha) EFE La importancia de los trozos J. G. CALERO Resulta fascinante contemplar este conjunto de obras ya capitales para entender el siglo XX. El recorrido por la historia del collage nos remite a lo fragmentario, puesto que, según se subraya en el catálogo, el género habla con elementos que se transforman de lo que siempre se está formando, de lo que nunca ha llegado a ser. Tal vez nuestra idea de lo fragmentario se acomoda más con las piezas de un pasado del que sólo hemos recuperado y sólo podemos conocer fragmentos. Nuestra El collage nace en 1912, cuando Braque comparte con Picasso una obra en la que había pegado unos papeles imaginación aprendió a aceptar, e incluso a soñar con los trozos que faltan: los brazos de la Venus de Milo o los poemas de Safo. Lo que esta gran exposición nos propone es también reconocer lo fragmentario en nuestra percepción del mundo hoy, en nuestra cultura, nuestro presente. La subversión que Picasso y Braque fundaron con papel pintado y unas tijeras nos remite al mundo que la imaginó, y nos invita a reflexionar sobre nuestras aptitudes para completarlo de algún modo. Cada fragmento nos habla desde los diferentes universos del futurismo, surrealismo, dadaísmo, etc. de una historia partida por dos guerras mundiales y una guerra fría. Nada, y menos un mundo en guerra, dividido en frentes, se salva del ímpetu fragmentario con el que los artistas, de Picassso a Rauschenberg, devuelven a los ojos del público la naturaleza incompleta de nuestra visión de la realidad. Sólo nos queda soñar con lo que nos falta o aceptarnos en un mundo del que apenas pensamos los trazos y los trozos.