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60 VIERNES 25 11 2005 ABC Cultura y espectáculos Sobreviví a dos naufragios; con un tercero ganaría la inmortalidad y eso es engorroso El novelista y poeta José Manuel Caballero Bonald ganó ayer el premio Nacional de las Letras b El autor de Manual de infractores poemario inédito que publica en este otoño literario, considera el galardón como un premio a la constancia ANTONIO ASTORGA MADRID. José Manuel Caballero Bonald era ayer un marinero sosegado. Su cuaderno de bitácora dice que ha sobrevivido a dos naufragios. El primero ocurrió en los años sesenta, en tierras colombianas, en el río Magdalena, durante un viaje fluvial hacia Barranquilla desde Puerto Berrío. El segundo acaeció dos décadas después en plena desembocadura del río Guadalquivir, a bordo de su propio velero, que uno de sus hijos bautizó como Ágata aunque él discrepaba cariñosamente, porque nombrar la embarcación con el título de una novela suya le parece algo redicho Un código secreto marino estipula que quien sobrevive a tres naufragios tiene ganada la inmortalidad eterna. Yo no quiero sobrevivir a un tercero, porque la inmortalidad sería muy engorrosa concede el poeta y novelista galardonado ayer- en el arrabal de mi senectud confiesa- con el premio Nacional de las Letras al conjunto de la labor literaria en cualquiera de las lenguas del Estado. LA EXIGENCIA JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS Contra la sumisión y la obediencia Se trata de un merecidísimo premio a la constancia a la pasión e irreductible independencia de Pepe Caballero Bonald, uno de los grandes de nuestras letras. El Ministerio de Cultura (con un jurado presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco) no ha naufragado. Ya era hora de este acto de justicia poética. El único autor que ha sido rechazado tres veces por la Real Academia Española recibe ahora el Nacional de las Letras. Llevo más de sesenta años consagrado a la literatura y me llena de orgullo y de satisfacción que un jurado haya visto esta dedicación y diga que tu obra vale señala. La vocación marina de Caballero la cercenó una enfermedad del pecho. Se ganó un gran poeta y escritor, que ahora anda metido a arqueólogo. En Manual de infractores su poemario inédito que ve la luz en este otoño tras una década de silencio, el escritor jerezano excava en su propia intimidad, en las zonas prohibidas de la experiencia, en el alma infranqueable de nuestra personalidad: Este libro tiene algo de últimas voluntades. Es la lucha de la infracción contra lo establecido, contra este orden universal con el que estoy en absoluto desacuerdo Es la lucha de dos pensamientos: el uando Pepe Caballero Bonald era joven estudiante de Marina, en Cádiz, se abrazó al pretexto de una oportuna enfermedad para abandonar la idea de hacer profesión de su vocación marinera. Eligió ser poeta y dar el salto a Madrid, a pasar penurias; eso era antes, mucho antes de que a la literatura llegara aquello de los best seller, cuando escribir era un destino que compartir en comedores baratos de ministerios. Ha sido contumaz Caballero Bonald en el arte de apuntarse siempre a lo que no le deparaba otra cosa que libertad para su constante laboreo con la palabra, el secreto último que inspira la raíz de su obra. Que le hayan dado el Premio Nacional de las Letras es mucho más que un merecimiento justo, porque Letras han sido todas y cada una de sus decisiones en la vida. El secreto de la calidad de Caballero Bonald está ahí: en que su reciedumbre moral de poeta exigente la ha llevado a cada página de las que escribe. Los novelistas o memorialistas a menudo flaquean, Caballero Bonald no. Le va mucho en ello, como si cada página de las suyas, sea prosa o verso, viniera a confirmar que él se encuentra aquí, entre nosotros, sólo para eso, para escribirla, trabajarla, retocarla, y sentirse insatisfecho, pero sabedor como pocos de que las Letras no admiten otra cosa. C Caballero Bonald, en la biblioteca de su casa madrileña crítico contra el único. Manual de infractores está escrito con ese carácter testamentario que tiene todo poema. El poeta es un infractor contra los sumisos y contra la obediencia en la proa del poemario; en la popa emerge la memoria del amor, la brisa del mar, el paso del tiempo. Y al fondo, la oscuridad. GONZALO CRUZ ideológicamente inaceptable e intolerable la obra ganadora. Al César, pues, lo que es del César. En ese asunto- -explica Caballero Bonald- -se han confundido dos cosas. Yo no opiné desde el punto de vista literario. Dije que ideológicamente no aceptaba esa novela y que no estaba en nada de acuerdo con esa ideología intolerable. Yo no quería Renuncia a los premios comerciales Como oscura ve el poeta una faceta actual de las letras: la comercialización de la literatura. Así anuncia Caballero Bonald su retiro irrenunciable (no espiritual) de los jurados comerciales, algo de lo que dejó patente de corso en el reciente premio Torrevieja, cuando, como presidente del Jurado, observó Cuando en los premios entran en juego el comercio, vender como sea, esos premios ya carecen de valor aparecer como alguien que hubiese votado por ese libro. Y no podía quedarme, en absoluto, callado Pelillos a la mar. El poeta no está en contra de los premios, pero sí contra la falta de aseo de los mismos: Mi posición es contraria a esos concursos en los que el editor quiere hace un gran lanzamiento comercial. El comercio y la literatura no tienen nada que ver. Es decir, cuando entra en juego el comercio, cuando se trata de vender por vender, vender como sea, vender a cualquier precio, los premios carecen de valor ¿Espera alguna invectiva el poeta de aquellos meritorios de sus juicios ideológicos? Algo caerá, seguro, pero yo estoy muy tranquilo concluye.