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ABC VIERNES 25 11 2005 Sociedad 57 El pionero de la clonación terapéutica reconoce que infringió las reglas éticas Hwang Woo- suk dimite como director del recién creado Centro Mundial de Células Madre b El científico coreano violó princi- pios éticos al utilizar en sus experimentos óvulos de dos investigadoras de su equipo y, por tanto, con intereses en la investigación ABC SEÚL. El primer científico que creó embriones humanos con técnicas de clonación, el surcoreano Hwang Woosuk, dimitió ayer como director del Centro Mundial de Células Madre, tras admitir que utilizó para sus experimentos óvulos de dos colaboradoras de su equipo. El escándalo por uso de métodos nada éticos ha derribado de su pedestal al profesor Hwang, quien se convirtió en el héroe científico de Corea del Sur, tras lograr treinta embriones clónicos a partir de 242 óvulos procedentes de 16 mujeres. Estas investigaciones colocaron al surcoreano en la vanguardia de la clonación terapéutica, la aplicación de las técnicas de transferencia nuclear para producir células madre con fines médicos. Si en aquel entonces era un Hwang orgulloso el que comparecía ante la prensa, ayer lo hacía visiblemente afectado para reconocer que experimentó con óvulos de sus jóvenes colaboradoras. Esta práctica está normalmente prohibida internacionalmente y su revelación por quien es considerado el principal impulsor de la investigación biogenética de Corea del Sur se añade al escándalo que el pasado lunes causó un colaborador de Hwang cuando dijo que había pagado a aquellas 16 mujeres donantes por sus óvulos. indagaciones del Ministerio, las investigadoras donaron sus óvulos porque no podían encontrar suficientes gametos para las investigaciones. A pesar de que reconoció el daño que este escándalo causará, Hwang se mostró seguro de que el equipo surcoreano seguirá haciendo su trabajo. Las futuras investigaciones serán realizadas por mi sucesor dijo Hwang WooSuk, quien a principios de este año anunció la clonación del primer perro. Para las autoridades coreanas se trata de un incidente desafortunado, pero la investigación debe proseguir Hwang Woo- suk, ayer, durante la rueda de prensa AP Tres millones de niñas son sometidas a ablación cada año ABC LONDRES. La ablación o mutilación genital es aún una práctica habitual en el África subsahariana y Oriente Medio, según el último informe de Unicef. Cada año, tres millones de niñas son mutiladas en estos países porque sus padres piensan que así resaltarán su belleza, honra o estatus social, facilitarán su castidad y aumentarán las posibilidades de matrimonio. La mutilación genital no sólo priva a las mujeres de su sexualidad, sino que deja una estela de muertes por infección, hemorragias y dolores persistentes. Es posible un cambio real y duradero afirmó ayer Marta Santos Pais, directora del centro de investigaciones Innocenti de Unicef, que ha publicado el informe. Todo cambiará cuando los adolescentes de ambos sexos sean capaces de decidir ellos mismos, conociendo cómo afecta al estado de salud de quien la sufre Unicef está estimulando ese debate en Egipto, como parte de una estrategia para atajar esta práctica. Además, ha involucrado a líderes de opinión religiosos y quiere formar personal sanitario, curanderos tradicionales, trabajadores sociales y maestros para que desaconsejen ese tipo de prácticas. La ablación es además una preocupación global pues afecta también a mujeres que viven en el seno de grupos inmigrantes en los países occidentales. Unicef subraya que la eliminación de la mutilación genital femenina a gran escala requerirá una mayor implicación de los gobiernos, la sociedad civil y la comunidad internacional. Contra su opinión Siento mucho tener que pronunciar ante el público palabras que son tan vergonzosas y horribles dijo Hwang Woo- suk en una rueda de prensa celebrada en la Universidad Nacional de Seúl. El científico anunció su dimisión como miembro del Consejo Nacional de Tecnología y Ciencia y como director del Centro Mundial de Células Madre, el primer banco mundial de ese tipo de células, puesto en marcha hace un mes en esa universidad. Hwang dijo que las dos investigadoras donaron sus óvulos contra su consejo y que sólo lo supo tras leer un artículo en el que una de ellas lo reconocía en la revista científica Nature en mayo de 2004. El científico explicó que si hubiera conocido a tiempo la donación, lo habría evitado. Tanto el comité de ética de la Universidad Nacional de Seúl como el Ministerio de Sanidad y Bienestar surcoreano, aunque han lamentado el suceso, no han visto problema legal o moral alguno en la actuación de Hwang y sus colegas. Según las