Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
34 Internacional VIERNES 25 11 2005 ABC Londres y Berlín reanudarán las cumbres bilaterales suspendidas por Schröder Merkel se entrevista con Blair y anuncia que tendrá más sensibilidad hacia el Reino Unido alemana da a entender que su país ya no partirá por principio de un alineamiento estratégico con Francia en las negociaciones comunitarias EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Primero fortaleza económica y competitividad; el modelo social viene después. Es la secuencia defendida ayer por la canciller de Alemania, Angela Merkel, en su primera visita al Reino Unido, en la que, no sin prudencia, mostró sintonía con el mensaje para Europa del primer ministro británico, Tony Blair. Si el miércoles, en su primer día en el exterior como canciller, Merkel combinó el saludo al presidente francés, Jacques Chirac, con la visita a la sede de la OTAN para abogar por una mayor relación con Washington, ayer la nueva dirigente alemana estrechó la mano de Blair sin mirar a los lados. Merkel, por la situación en que ha llegado al Gobierno, dista de ser la gran aliada que andaba esperando Blair para sus reformas europeas, pero ambos dirigentes hablaron un mismo lenguaje. Sin fortaleza económica, la Unión Europea no podrá manteb La flamante canciller ner su modelo social; es necesario defenderse económicamente ante los retos de la globalización, y para eso es importante impulsar la competitividad afirmó Merkel al término de la hora y media de entrevista con Blair. La entrevista no fue más allá de un primer contacto, pero constituyó un buen comienzo según lo calificó Merkel. Como muestra de un acercamiento a Londres, la canciller anunció que los Gobiernos de ambos países celebrarán reuniones bilaterales periódicas, retomando una práctica cancelada cuando su antecesor, Gerhard Schröder, llegó al poder en 1998. La estrecha amistad con Francia es importante para Europa, pero no es exclusiva señaló Merkel. Blair recibió ayer a Merkel en la puerta del 10 de Downing Street que asuma la postura de Londres, insistente en mantener el cheque británico si no se modifica la política agraria común, que beneficia especialmente a los franceses. Soy alguien que apoya resultados y éxitos y por eso apoyo cualquier cosa que sea un éxito contestó a la pregunta de si, como hizo Alemania en la anterior cumbre comunitaria, apoya la posición de París. En la rueda de Prensa, Blair no adelantó la propuesta que la Presidencia británica de turno hará a los demás so- EPA Nuevas alianzas Blair también negó exclusividad al eje París- Berlín. Francia y Alemania- -manifestó- -siempre tendrán una fuerte relación bilateral, pero es importante que todos trabajemos juntos, y que especialmente los países más grandes colaboren estrechamente En cualquier caso, de cara a la negociación del presupuesto europeo, Alemania ya no parece partir por principio de un alineamiento estratégico con Francia, aunque eso no quiere decir cios comunitarios sobre el presupuesto y que deberá hacer pública a comienzos de mes para que pueda ser discutida los días 15 y 16 de diciembre. Daremos lo mejor de nosotros para conseguir un acuerdo en diciembre se limitó a indicar. Downing Street había mostrado un gran interés en la visita de ayer, aunque entiende que de momento la prioridad de Merkel no es la política exterior sino consolidar internamente el Gobierno de coalición que preside. Y EL CANCILLER SCHRÖDER LLORÓ... FRANCISCO SOSA WAGNER La formación del nuevo Gobierno alemán debería hacernos reflexionar a los españoles si logramos hacer un hueco en nuestras agendas y encontramos tiempo para mirar por encima de las bardas y advertir que en el horizonte hay algo más que naciones, idiomas perseguidos y derechos históricos preteridos. Porque es el caso que desde las orillas del Rin nos llegan algunos mensajes que, a mi juicio, no deberíamos pasar por alto. Es el primero el de la colaboración entre los dos partidos mayoritarios. Téngase en cuenta que los socialdemócratas podían haber seguido gobernando con los verdes más los excomunistas de la antigua DDR. Pero los alemanes han tenido muy cerca a los comunistas (tras un muro y unas alambradas) y por ello no son unos compañeros de singladura especialmente deseados. La opción se hace pues en favor de las grandes formaciones. Y es que, si es un hecho que las fronteras ideológicas se hallan difumi- nadas en Europa ¿no es lógico que en un país como Alemania se unan quienes tienen detrás al ochenta por ciento del electorado para gobernar en común si se quieren emprender reformas de calado? El segundo dato que quiero destacar es el rigor con que se ha elaborado el programa de gobierno. Se han reunido durante casi un mes, en sesiones de horas y horas, las cúpulas de los partidos apoyados por subcomisiones de expertos y, fruto de tales trabajos, es un documento extenso- -más de doscientas páginas- -que aborda los grandes problemas a los que ha de enfrentarse la coalición. Allí están el paro, las prestaciones sociales, los impuestos, la educación, la sanidad, las carreteras y los trenes, la reforma del sistema federal todo ello con una minuciosidad acusada, sin dejar muchos cabos sueltos. Veremos lo que pasa en la práctica porque son abundantes las trabas que dificultan el camino, pero el método es lo que debe realzarse en este momento. Rigor pues y, un beneficio añadido, publicidad: el documento está en la red y cualquiera que sepa alemán puede consultarlo. A anotar asimismo un alivio para quienes leemos desde España: ni una palabra sobre profundizar el autogobierno ni una palabra sobre naciones sojuzgadas ni sobre territorios o lenguas irredentas. Ni una: así, como suena. Lo juro. Tercer aspecto: la despedida oficial del canciller Schröder se hizo en una ceremonia muy emotiva que los alemanes llaman toque de retreta (Zapfenstreich) y que es un homenaje dispensado por el Ejército al político relevante que desaparece del escenario. Se celebró en Hannover, patria chica de Schröder, y allí se vio un breve desfile y se oyó el himno- -cantado por todos- -y a una magnífica banda militar de música. Como fondo, la preciosa procesión de antorchas a la que los germanos son tan aficionados. Una vez concluidos estos actos, tuvo lugar una recepción en la que estuvo presente la gran sociedad alemana. Previamente, el presidente de la República, que no pertenece al partido político de Schröder, se deshizo en públicas alabanzas al canciller saliente. ¿Extraña pues que a Gerhard Schröder se le saltaran las lágrimas? Confieso que, al seguir esta ceremonia por televisión sentí una desazón extrema. ¿Cómo podía evitar comparar el espectáculo con el nuestro hispano? Adolfo Suárez era un choriso y se marchó abucheado desde el graderío. Ha sido necesario que contrajera una enfermedad terrible para que los mismos que le dedicaban los peores insultos se deshagan ahora en gratitud y zalamerías. Felipe González no acabó ante el Tribunal Supremo de casualidad porque muchos lo desearon con entusiasmo. A José María Aznar se le intentó llevar, ya no ante el Supremo español, que parecía grano de anís, sino ante una jurisdicción internacional para responder por sus crímenes de guerra El único que se ha librado ha sido Calvo Sotelo, gracias a su fugaz paso por la Moncloa, pero sin que nadie le haya reconocido jamás mérito alguno. Espero, porque es amigo mío, que el actual presidente del Gobierno sea una excepción, aunque me temo que, si dura, abandonará el poder entre pitidos y la rechifla generalizada. Este es el panorama más allá y más acá de nuestras fronteras. Ciertamente no es para estar muy orgullosos. Menos mal que en breve estrenaremos nuevo Estatuto y, al menos, el papel en que venga envuelto servirá para secarnos nuestras lágrimas.