Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 25 11 2005 Nacional DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 19 Controlamos su vida, su entorno, su trabajo, contactamos con el agresor siempre que se puede y a veces hasta le convencemos de que deje en paz a la mujer tección y las medidas de alejamiento y para detectar situaciones de riesgo. En Madrid sólo cuentan con esta protección policial 84 mujeres de los más de 5.800 registros de autos judiciales que acumula la UPAC y que incluyen órdenes de protección o alejamientos. Son agentes en segunda actividad, jubilados forzosos que en lugar de quedarse en su casa se han presentado voluntarios para evitar más muertes de mujeres (55 en lo que va de año) Suplen a base de trabajo y quebraderos de cabeza la falta de presupuesto y de implicación institucional. Nuestra función es mantener un contacto permanente con las maltratadas, detectar situaciones de riesgo y actuar como enlace entre la mujer y el resto de servicios. Controlamos su vida cotidiana, su entorno, su trabajo, contactamos con el agresor siempre que se puede y a veces hasta le convencemos de que deje en paz a su ex pareja porque de lo contrario nos va a tener pegados a su sombra explica Jaime Cuadrillero, inspector responsable de la UPAC de Madrid, dependiente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. El esquema de funcionamiento se ajusta al siguiente guión: todos los autos judiciales de malos tratos a mujeres se acumulan en un registro central. De ahí se envían a las comisarías competentes que deben controlar cuántas víctimas tienen en su zona y ponerse en contacto con ellas. Es la denominada operación Tachuela Roja o lo que es lo mismo, ni una víctima fuera de control. Si esa comisaría cuenta con un policía upac -en Madrid sólo hay en doce, y nos llaman así porque estamos uno solo bromea con amargura un agente- -éste es el encargado de valorar el riesgo de esa mujer a la vista de los antecedentes del agresor. Si la víctima accede, entra en el programa de protección y desde ese momento al otro lado de un teléfono especial tendrá a un policía a su disposición las 24 horas del día. El límite está fijado en diez maltratadas por funcionario. Otra medida absurda porque digo yo que dependerá de la capacidad de cada uno apunta el inspector jefe José Luis González Rubio, responsable de la Upac de la comisaría de Usera, con 35 años de servicio a sus espaldas. Muchas mujeres rechazan el servicio alegando que la propia denuncia disuade a su agresor. Diane Falvey, británica, ha sido agredida y violada por su ex pareja, ahora en prisión. Un policía está en contacto permanente con ella pero ambos saben que no es suficiente Sé que saldrá pronto de la cárcel e intentará matarme TEXTO: C. M. Entreténlo cinco minutos Son pocos, muy pocos, pero muy efectivos. Ninguna mujer protegida ha muerto, aunque son conscientes de que si un día ocurre les estallará entre las manos. La Guardia Civil no ha puesto en marcha esta unidad por una cuestión interna. Entreténlo cinco minutos que yo me encargo es una de las frases que más se cruzan en estos teléfonos mujer- policía, que tienen, además, una columna numérica conectada con el 091 y otra con la Comisaría General de Seguridad Ciudana, donde se acumulan los expedientes de todas las víctimas de esta lacra. Estos agentes, la mayoría inspectores con una dilatada trayectoria y que son cuidadosamente seleccionados por la Policía, sólo tienen una frontera, nada fácil por cierto: deben evitar un trato demasiado familiar con las víctimas mientras ejercen como ángeles de la guarda Ya hubo un precedente de enamoramiento y la mujer acabó denunciando al policía. El inspector jefe José Luis González lo tiene claro: Soy más operativo que nunca porque siempre tengo al posible asesino o al maltratador, agazapado enfrente, y a ellas procurando no dar pasos en falso. Mi deber es protegerlas pero también orientarlas. Si me llaman y me dicen que tienen al ex, borracho, esperando a los niños, mi trabajo es impedir que eso llegue a ocurrir Comas pide centros para maltratadores en todas las Comunidades La presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Montserrat Comas, reclamó ayer a todas las Comunidades autónomas una apuesta más decidida para poner en marcha centros específicos para maltratadores que permitan un tratamiento específico de cara a su reinserción, ya que en la actualidad sólo existen en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En declaraciones a Ep, con motivo de la celebración hoy del Día contra la Violencia de Género, Comas se mostró esperanzada en que el próximo año se cumpla este aspecto de la ley contra los malos tratos. Por otra parte, cuando se cumplen cinco años de la entrada en vigor de la parte penal de esta Ley, el CGPJ tiene previsto revisar las normas de reparto de trabajo en los juzgados que comparten su función ordinaria con este tipo de casos, para afrontar la sobrecarga de trabajo que padecen. Comas asegura que este reparto de trabajo se hizo de manera incorrecta en algunos partidos judiciales, algo que es competencia de las juntas de jueces de instrucción y las salas de Gobierno. Existe la decisión de revisar las normas de reparto para equilibrar el número de asuntos y compensar a todos los jueces aseguró. Además, el Observatorio pide un esfuerzo al Ejecutivo para crear nuevos juzgados específicos. MADRID. Ojalá te quedes paralítica echando un polvo, pero si no es así no te preocupes porque quien me hace un mal, me lo paga La amenaza como una navaja en el cuello la recibió Diane en una carta enviada desde la cárcel de Soto del Real la semana pasada. Ya la ha denunciado y ya ha vuelto a perder la cuenta de cuántas denuncias ha interpuesto contra Miguel, su ex pareja, su verdugo, quien me ha roto la vida que ahora está en prisión pero pronto volverá a la calle, a su casa, una casa que está un piso más abajo que la de su víctima y por esa maldita casualidad se cruzó en su futuro. Diane Falvey, británica de 41 años, vive en España desde 1997. Su caso abarca el espectro completo de la violencia de género. Su antiguo compañero la ha insultado, perseguido, vejado, le ha pegado, la ha violado y nunca ha dejado de acosarla. Tiene orden de protección y medidas de alejamiento y un policía que querría ser su sombra pero no da abasto. A él, al inspector S. recurre cuando la sombra de verdad, llamada Miguel, la acecha y se acerca demasiado saltándose la ley. Está considerada víctima de alto riesgo de ahí que aunque el agresor esté en prisión se le mantenga la protección policial. Se conocieron en las escaleras, dos vecinos convalecientes de dolencias distintas. Diane ha sufrido 13 operaciones de espalda en los últimos años. Era el largo verano de 2002 donde la felicidad parecía cercana En septiembre se torció la ilusión. Doy clases de inglés en un colegio de La Moraleja y a alumnos particulares. Controlaba mis horarios y si me retrasaba cinco minutos me armaba un escándalo. Llamaba al centro, a las casas de mis alumnos. Tenía unos celos enfermizos e infundados. Si alguien me miraba creía que lo estaba engañando. La primera vez que lo denuncié fue en julio del año pasado. Había llegado a las tantas, se encaramó en mi espalda y me violó. Derribó un cuadro y quería tirar mi ropa por la ventana. Cogió una maza y yo salí corriendo. La Policía tuvo que sacarlo a rastras del dormitorio Ese juicio aún está pendiente. El sujeto obvió la orden de alejamiento dictada por el juez y siguió acosando a Diane. En febrero de este año destrozó a puntapiés la puerta de su ex novia, le quemó la mirilla, el telefonillo, volvió a amenazarla y a insultarla. El juez lo envió a prisión provisional dos meses. El 29 de abril se repite la escena, más agresiva aún. Diane no sabía que él había hecho una copia de la llave de su casa. La sorprendió en el dormitorio y la acorraló. Nueva denuncia y nueva medida de alejamiento. Me lo vas a pagar La mujer que algún día fue segura y resolutiva tiembla mientras muestra uno tras otro los papeles judiciales, que confirman lo que ella cuenta. Pero el juicio definitivo no llegaba. Se celebró el pasado 27 de junio, coincidiendo con la entrada en vigor de las medidas penales y judiciales de la Ley de Violencia de Género. El maltratador fue condenado por quebrantamiento de condena y allanamiento de morada. Dos años de prisión, reza la sentencia recurrida días después. El 18 de julio, cuando Diane se creía libre y a salvo, se plantó delante de su puerta. No sabes lo que estás haciendo, me lo vas a pagar le dijo. Fue entonces cuando se la catalogó como mujer de alto riesgo en la madrileña comisaría de Tetuán. La llamé y le ofrecí entrar en el programa de protección de víctimas tercia el inspector S. Diane aceptó. Les une un teléfono con un teclado especial preparado para evitar a un asesino en potencia. El policía ha sido testigo del acoso que sufre esta víctima. Aunque no se podía acercar a menos de 500 metros, intentaba cruzar a su lado, chulo y desafiante dice. Pese a que él está encerrado, el agente llama todas las semanas a Diane. Me calma mucho; es como un bálsamo, no le tengo que explicar nada porque él sabe lo que es este infierno señala la mujer. Desde septiembre ambos están un poco más tranquilos porque el individuo fue de nuevo juzgado por quebrantamiento y coacciones. Pero ambos saben que muy pronto saldrá a la calle y entonces reaparecerá la pesadilla. Ha perdido la cuenta de las denuncias y está catalogada por la Policía como víctima de alto riesgo Desde prisión su ex novio, que incumplió todas las órdenes de alejamiento, le envía cartas de amenaza