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ABC VIERNES 25 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES AQUELLOS DÍAS R ODRIGO Rato presenta hoy en Madrid Memorias de entreguerras de Federico Trillo, desahogo narrativo del ex ministro de Defensa tras haberse convertido en pimpampum de los socialistas tanto cuando eran oposición como luego en el Gobierno. Sabido es que la obra aporta claves que algunos estudiosos del vuelo de la gaviota han entendido como fundamentales para entender por qué, al final, Rajoy fue el elegido por Aznar para sucederle. Al parecer, el entonces vicepresidente económico había mostrado sus reticencias a la intervención en Irak. Está previsto que el director del FMI coincida en el bautizo del libro con el líder del PP. El morbo político está servido y vuelve a recordar hoy esos momentos. Estarán todos salvo aquél que al final decidió escribir un nombre, y no otro, en el famoso cuaderno azul. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR MAL ASUNTO VENEZOLANO PARÍS, 1919 DE MARGARET MACMILLAN Tusquets Editores Barcelona, 2005 694 págs. 27,88 euros H Viejas esperanzas Esta es la crónica de unos meses de 1919 en los que Europa decidió dar por finalizado un largo periodo de descuartizamiento y reorganizar sus porciones y despojos. La guerra no había sido tan corta como se dio en pensar cuando nadie pensó en evitarla, ni tan delimitada como cuando se la supuso localizada en un teatro concreto. Pero había dejado las ciudades intactas, y la mayoría de sus víctimas no eran civiles. Entre las muchas cosas que entonces se dijo en París que no se repetirían, esas dos fueron de las pocas que no se repitieron en la siguiente escabechina. En aquellos meses de 1919 nadie habría osado pensar en lo que vendría veinte años después. Los únicos que no albergaban buenos pensamientos y sanas intenciones estaban bastante muertos. Los demás bastante tenían con estar vivos y puestos a remodelar el mundo, redistribuir definitivamente sus fuerzas y energías, y entregarse a la autocomplacencia de pensar que estaba a su alcance evitar males mayores. Esta es la crónica de aquella Conferencia de Paz en París, de su hercúlea ingenuidad, de su titánica miopía y del inexpugnable candor con el que decidió empedrar el camino hacia el siguiente infierno. EDUARDO CHAMORRO ASTA los ideólogos más exquisitos esconden una cara hipócrita en su poliedro constitucional. Los rojos más rojos, los verdes más verdes, los azules más azules venden a su padre, si es necesario, con tal de cubrir sus objetivos políticos. En la política internacional, los juegos posibilistas, los relativismos, el nihilismo, el oportunismo están a la orden del día, de tal manera que el enemigo de hoy puede convertirse perfectamente en el socio de mañana. Sé que me estarán diciendo que no me moleste en escribir cosas que ya saben y que me estruje un poco más la entendedera para ganarme el inmerecido pago de esta columna. Que si todo el artículo va a ser así mejor se lo evitan desde ya. Ya voy, ya voy; enseguida me pongo ordinario, pero dejen que les remate los asertos anteriores con este coro de angelitos bienpensanCARLOS tes que siempre parece acompañarHERRERA me: el mundo merece otros códigos de conducta. Ufff, parezco de Viva La Gente. Digo que la venta de armas a un orangután como Hugo Chávez es una muestra del cinismo profesional con el que la clase política se adorna en cada pase. Esta, la anterior y la que venga. O bien estamos ante el dibujo de una endemoniada estrategia diplomática para pillar con el paso cambiado a los norteamericanos o estamos ante el doble discurso de quien canta a la paz, a la alianza perpetua, a la coña marinera y, a la par, vende armas al primer canalla que se las puede pagar. Los estadounidenses saben mucho de eso: se las han vendido hasta a sus más directos enemigos. Ahora nosotros se las vendemos camufladas a un sujeto capaz de desestabilizar la siempre frágil Iberoamérica y, de paso, aprovechamos para tocarle el escroto a los que ya sabemos. Efectivamente, si no se las vendemos los españoles vendrán otros y trincarán la pasta, pero ¿cómo casar nuestra prosodia de alianzas con la venta de material sensible a un capullo peligroso? La adorable Venezuela del indio aquél que tenía una familia rarísima (soy hermano de la garza, de la espuma, de la rosa y del pena la presencia en su cúspide de un borracho del poder particularmente empeñado en ser el que más larga la tiene o el que más lejos escupe y especialmente dedicado a empobrecer a los suyos y en robar a los que alcance su larga mano. Todo el petróleo venezolano está al servicio del capricho de un sujeto deleznable que tiene el mismo peligro de un loco al que le han dado un cuchillo y han soltado en una habitación a oscuras repleta de gente: la bendición del oro negro ha sido el propio castigo de aquel país y le ha condenado a depender del exterior en todo aquello que su músculo industrial es incapaz de crear, siendo el precio de lo que tiene que comprar muy caro gracias, precisamente, a lo caro que está el petróleo que produce. Un tipo incapaz de resolver ese enroscamiento de la economía es el que nos va a comprar las armas que los americanos no quiere que le vendamos, y nosotros, patinando en los eternos dobles discursos, nos haremos el cínico perfilero y perderemos una espléndida ocasión de no alimentar a una bestia impredecible. Ahora, si dejamos de hacerlo parecerá que estamos sometidos a las órdenes de los muchachos de Bush y de Rice- -que ya ha dicho que no viene a Barcelona porque tiene que llevar a los niños a la escuela- si lo hacemos, pareceremos los provocadores peseteros que posiblemente somos. Mala salida. Si el Doctor Pepe Bono se hace la foto con el animal caribeño- -cosa que no le hace ninguna gracia y de la que huye sin disimulo- -le dará otra vueltecita a la tuerca de apretarle la bolsa escrotal a los amigos gringos. Allá él. www. carlosherrera. com