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ABC JUEVES 24 11 2005 Cultura 59 Adolescencias indescifrables Especialista en tratar temas extraños, perturbadores, de indescifrables misterios instalados en la más pavorosa cotidianeidad del american way of life Jeffrey Eugenides (Detroit, Michigan, 1960) premio Pulitzer de 2003 por su novela Middlesex (Anagrama) y uno de los mejores escritores estadounidenses de estos momentos, muchas veces calificado como una mezcla rotundamente original de Nabokov, Philip Roth, Cheever y David Lynch, saltaría a la fama en 1993 con la publicación de una impactante novela, Las vírgenes suicidas (Anagrama) basada en un caso real sucedido a comienzos de los años 70. Un caso que dejó absolutamente conmocionada a la opinión pública de los Estados Unidos. En menos de un año y medio de intervalo, las cinco bellas y angelicales hermanas Lisbon, con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, se suicidarían, una tras otra, sin dejar ninguna nota ni pista orientativa que pudiera ilustrar lo que inmediatamente se convirtió, como es de suponer, en un morboso, despiadado y mediático espectáculo, seguido con ansiedad por sus vecinos, por los chicos que las admiraban a distancia y por todo tipo de curiosos y estrafalarios visionarios del más allá. Una tragedia que tocaba de cerca temas como el enigma silencioso y la violenta sensualidad que rodea el mundo secreto de la adolescencia, así como el dolor de crecer en jaulas doradas y protectoras, día tras día, en medio de ambientes de un opresivo y excesivo rigor moralista. Un rigor probablemente muy poco adecuado para hacer frente a la aparición, drásticamente sofocada, de las primeras e inequívocas señales del deseo y la sexualidad. Mercedes Monmany El filme dirigido por Sofía Coppola, un auténtico manifiesto emocional del cine contemporáneo, y el libro del escritor norteamericano Jeffrey Eugenides llegan a los kioscos con su ejemplar diario por tan sólo 8,95 euros más Mañana, con ABC, la película y la novela Las vírgenes suicidas HILARIO J. RODRÍGUEZ Todavía no eres lo bastante mayor para saber lo dura que puede llegar a ser la vida le dice un doctor a Cecilia Lisbon, una adolescente que acaba de intentar suicidarse. Obviamente, doctor, usted nunca ha sido una niña de trece años le explica ella. En este breve diálogo se esconde la esencia de Las vírgenes suicidas una adaptación de la novela homónima de Jeffrey Eugenides. Nos encontramos ante un misterio jamás resuelto. Un narrador en off retrata a cinco hermanas tal como fueron percibidas veinticinco años atrás por él y por sus compañeros de colegio, poco antes de que las jóvenes se suicidasen sin un motivo aparente (aunque sea fácil caer en la tentación de acusar a sus padres o de echarle una buena parte de culpa a sus primeros desencuentros amorosos) Sueños y pesadillas En ellas, un grupo de quinceañeros materializaron sus sueños, pesadillas, deseos, miedos y frustraciones. Por eso, lo importante no es cómo eran las hijas de la familia Lisbon, sino cómo las vio un grupo de adolescentes confundidos por el idealismo propio de su edad y por la inexperiencia. Sin saberlo, todos ellos estaban a punto de cruzar la línea que les separaba de la primera madurez, cuando el mundo comienza a ser real y llegan los primeros desencantos. Unos envejecieron y ahora miran hacia atrás, donde quedaron aquellas cinco jóvenes a quienes envuelve el misterio. Con esta película, Sofía Coppola inició su carrera como directora e hizo uno de los más extraordinarios manifiestos emocionales del cine contemporáneo.