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56 JUEVES 24 11 2005 ABC Cultura y espectáculos Estados Unidos ya no tiene fe en sí mismo y por eso cada vez es más una potencia militar Para Jean Baudrillard, los disturbios tienen relación con el no francés a la Constitución Europea Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes y pronunció una conferencia. Por la mañana, tuvo tiempo para hablar con la prensa TULIO DEMICHELI MADRID. Figura central del debate filosófico y sociológico de la posmodernidad, Jean Baudrillard ha acuñado el término estrategias fatales una de las cuales consiste en el apaciguamiento de toda rebelión por medio de la amplificación de sus aspectos negativos. Así, el hombre contemporáneo- -que sigue viviendo en un mundo de violencia, miseria e ingnorancia, aunque éstas se hayan hecho invisibles- -no se rebela por ese temor. Sin embargo, los disturbios juveniles que están incendiando Francia parecen contradecir esa estrategia fatal aunque ésta pueda consistir en hacernos ver los acontecimientos sólo como un espectáculo b Ayer recibió la Estrategias fatales Jean Baudrillard es un filósofo y sociólogo nacido en Reims en 1929 que ha enseñado en la Universidad París X (Nanterre) y que pertenece al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Obras: Cabe citar A la sombra de las mayorías silenciosas América Cultura y simulacro Las estrategias fatales La ilusión del fin o la huelga de los acontecimientos La izquierda divina Olvidar a Foucault De la seducción y El intercambbio imposible A lo mejor Chirac ha perdido su sustancia y no sólo él, quizá a todos nos pasa igual. No le vemos y sentimos que su lugar está vacío y, aún así, habrá que esperar a las elecciones, porque podría conseguir un tercer mandato Vivimos un mundo virtual Para Baudrillard, en el mundo contemporáneo hay comunicación, pero diálogo auténtico no cree que lo haya. Ustedes, los periodistas, conocen perfectamente esta paradoja: cuanta más comunicación hay, cuanto más generalizado es el intercambio de información, menores son la conflictividad y la política viva, porque todo se vuelve virtual. Antes, cuando la tensión entre el Este y Oeste era muy fuerte, en Europa había verdadera confrontación política entre la derecha y la izquierda. Ahora tenemos la lengua de trapo, decimos discursos menores, sin envergadura. Ya no hay divergencia, sólo tensión superficial, no la misma energía política de hace unas décadas. Hoy hay gran comunicación, y eso es progreso objetivo, porque significa que hay visibilidad; pero, cuidado, quizá cometemos el error de querer que todo sea visible, de que no haya nada secreto, nada profundo. Y quizá lo que nos impide progresar sea tanta visibilidad Relación entre el no y los disturbios En efecto, se trata de un espectáculo y formamos parte de él- -explica el pensador a los periodistas- un espectáculo que nos tiene pillados y que se desarrolla con sus propias reglas. Ahora bien, más allá de que sea así, creo que hay una relación entre el no al referéndum y los disturbios. Por supuesto, un primer nivel de interpretación describe estos como una reacción contra la falta de trabajo o la discriminación; el referéndum también tiene ese primer nivel de lectura, por el cual el no ha sido una reacción política chauvinista de alto contenido nacionalista. Más allá, ocurre que la gente ha dicho que no se siente representada por el sistema; a su vez, los jóvenes de los suburbios nos muestran que ellos también se sienten arrinconados por él. Son actos de resistencia y de vitalidad con los que rechazan el modelo de integración que se les impone, se sienten fuera de juego y eso les provoca reacciones violentas. También el no al referéndum ha sido una reacción violenta La prensa norteamericana ha calificado a Chirac de hombre invisible y Baudrillard no sabría decir si es un testateferro o lo que los ingleses llaman el hombre adecuado en el lugar adecuado Parece muy posible que ya no concilie tanto poder político y que sea un hombre invisible pues estamos tan acostumbrados a él que ya no le vemos. Jean Baudrillard, ayer en el Círculo de Bellas Artes no sólo en las áreas rurales, sino en las grandes ciudades, como Nueva York. También estaba el desierto de Disneylandia que proyectaba toda la nación, de forma que Norteamérica también era Disneylandia. Al final de la simulación se llegaba al límite de la artificialidad y de la incultura. Y a mí me gustaba este país porque podía desprenderme de mi cultura europea. A partir del 11 de septiembre ha habido una fractura. Antes también hubo una especie de estabilización. Nueva York se ha domesticado. Hoy Estados Unidos todavía es SIGEFREDO EE. UU. potencia en desintegración Su ensayo América tuvo gran repercusión cuando se publicó. No era un ensayo crítico ni negativo, era tal y como yo la veía hace 20 años. Por entonces era intocable, excepcional, y quizá aún lo había sido más hace 50. Ahora es diferente, pero entonces EE. UU. quería llegar hasta el límite de su modelo tecnológico de simulación. Para mí era un paraíso de la simulación. Y un desierto, Para Baudrillard, los jóvenes se sienten arrinconados por el sistema y reaccionan violentamente Piensa que en Europa hoy no hay tanta vitalidad política como cuando había tensión entre el Este y el Oeste una potencia mundial, pero ya no tiene fe en sí misma. Por eso se convierte cada vez más en una potencia militar que va a la guerra por un mecanismo de autodefensa, la autodefensa de un país que está en vías de desintegración. Su perdida de sustancia la tienen que resolver los norteamericanos: lo malo es que dependemos de ellos no sólo económicamente, sino desde el punto de vista simbólico. Estados Unidos es una referencia, en ella llegamos al límite de lo que podíamos hacer. Hoy se exacerba y no logra resolver su problema Por último, Baudrillard sostuvo que el terrorismo contemporáneo- -el de Al Qaeda, no el del IRA o el de los suicidas palestinos- atraviesa toda nuestra dimensión política y no responde a principios de racionalidad política o económica. Nos pilla por sorpresa Atentados como el 11- S o el 11- M no son histróricos, rompen con todo y no pueden interpretarse tradicionalmente. Creo que existe un vínculo entre este terrorismo de nuevo cuño y la desestructuración de EE. UU. Y, aunque sea una pena decirlo, se constituye como un hecho original. Para abordarlo hacen falta nuevas perspectivas concluyó.