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28 Internacional NUEVO RUMBO POLÍTICO EN BERLÍN JUEVES 24 11 2005 ABC GRAN COALICIÓN: LO YA SABIDO a formación de un Gobierno de amplia coalición que agrupe a los dos principales partidos del sistema, como es el caso en Alemania desde el pasado martes, podría ser contraproducente a la larga. En puridad, es una fórmula que no beneficia a la salud democrática de un país por dificultar gravemente la alternancia. En Austria vivimos en la década pasada las consecuencias de la prolongada gran coalición entre socialdemócratas y populares: el auge del único partido con un discurso verdaderamente alternativo. El Partido de la Libertad de Jörg Haider logró ocupar todo el espacio disponible e hizo inevitable su entraRAMÓN da en el Gobierno. WolPÉREZ- MAURA fgang Schüssel fue apedreado en la plaza pública por emplear la única fórmula que podía frenar el auge de los populistas de Haider: compartir el poder con ellos, enfrentarles con la contradicción existente entre su predicar y dar trigo. Austria aprendió por la vía más difícil que los gobiernos de gran coalición tienen sus riesgos. En Alemania, en cambio, la situación es distinta. En primer lugar, la fórmula de la Gran Coalición entra todavía en el ámbito de lo excepcional: sólo un precedente desde el nacimiento de la República Federal de Alemania. En segundo lugar, no había más alternativa que volver a las urnas, sin ninguna seguridad sobre lo que de allí podía surgir y el peligro de prolongar una situación que podría acabar exactamente en el mismo escenario que tenemos hoy. Y por último, pero muy importante, en Alemania se dan las condiciones para frenar el surgimiento de un Haider. El ascenso del Partido de la Libertad austriaco sólo fue posible por la ausencia de alternativas. En cambio hoy en Alemania hay al menos dos partidos, el Liberal y los Verdes, con amplio bagaje de Gobierno a sus espaldas y capaces los dos de hacer propuestas alternativas de cierta radicalidad con las que captar votantes descontentos de la futura gestión de las tres formaciones- -CDU, CSU, SPD- -unidas en el Gobierno de Berlín. Surge para ambos partidos la oportunidad de definir sus propios perfiles, tan desdibujados desde que los liberales fueran señalados como el socio fijo de los cristianos y los verdes ocuparon ese espacio junto a los socialistas. Lo aquí expuesto puede ser de aplicación también en España en un momento en que el desgobierno imperante hace que se vuelva a oír hablar de una gran coalición PSOE- PP y algunos atribuyan ese deseo incluso a figuras de la máxima auctoritas entre los socialistas. En España no tenemos más que dos partidos de verdadera implantación nacional- -y de éstos, el PP con varias zonas de sombra en su cobertura regional. Si el chantaje de los nacionalismos aupados por el PSOE hiciera inevitable esa gran coalición, se estaría abonando el terreno para el auge de nuevas formaciones radicales de implantación nacional. Son lecciones sabidas. L José Manuel Durao Barroso dio ayer la bienvenida a Angela Merkel en la sede de la Comisión Europea en Bruselas EPA Merkel expone en París y Bruselas el cambio en la continuidad de Alemania La canciller apunta al reequilibrio de relaciones con París y Washington b Galante, Chirac estuvo ama- ble, condescendiente y simpático. Merkel respiraba satisfacción y deseos de claridad en la rueda de prensa común JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Angela Merkel ha introducido una novedad sin precedentes en el ritual de las relaciones franco- alemanas, bien rodado desde hace medio siglo. La obligada visita a París de todo canciller de Alemania, un día después de su nombramiento, estuvo ayer matizada con otra visita simultánea al cuartel general de la OTAN, en Bruselas, con el fin de subrayar, al mismo tiempo, su deseo personal de restaurar y reforzar las relaciones con los EE. UU. que el dúo Chirac- Schröder había deteriorado significativamente. Jacques Chirac ofreció a la canciller una comida cordial y calurosa en la que ambas partes avanzaron sus grandes principios, que serán matizados a lo largo de las próximas semanas. Chirac tardó muchos meses antes de llegar a entenderse con Gerhard Schröder. Angela Merkel comenzó ayer por matizar las nuevas posiciones de Alemania, con ligeros cambios en la continuidad. Galante, Chirac estuvo amable, condescendiente y simpático. Merkel respiraba satisfacción y deseos de claridad en la rueda de prensa común. El cambio en la continuidad de las relaciones franco- alemanas se irá matizando sin prisa pero sin pausa, a partir de nuevos elementos. En las relaciones diplomáticas comunes, Merkel quiere aproximarse a Washington y distanciarse de Moscú con moderación y cautela. La canciller considera indispensable reequilibrar las relaciones franco- alemanas con la apertura hacia otros países (Inglaterra y Polonia) prometiendo defender los intereses de los pequeños países del Este europeo, a los que Chirac dio un severo palmetazo invitándolos a callar durante el estallido de la guerra de Irak. Sobre las relaciones institucionales con la UE, Merkel respetará los compromisos de Alemania en materia presupuestaria y defenderá el inmovilismo de la Política Agraria Común (PAC) como desea Francia. Se trata de puntos capitales. Por el contrario, Berlín anuncia iniciativas importantes en 2007: el año que Chirac puede dejar la Presidencia francesa. Reorientación diplomática De manera imperceptible, pero bien real, la nueva diplomacia alemana parece reorientar hacia el norte y el centro de Europa todos los equilibrios de la UE. Merkel confirma que Berlín no desea incrementar su aportación financiera al presupuesto común e insiste en ayudar a los países del Este: es una forma elíptica pero inexorable de recordar que Contactos con España El nuevo ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank- Walter Steinmeier, realizará hoy sus visitas de presentación a Holanda, Italia y España. El político socialdemócrata, volará hoy a La Haya, donde se reunirá con su colega holandés Bernard Bot. El mismo día conversará en Roma con el italiano Gianfranco Fini y en Madrid con Miguel Ángel Moratinos. están a punto de acabarse los fondos europeos que ha recibido España, que tampoco debiera hacerse ilusiones sobre ayudas para combatir el problema de la inmigración. Matizada en el Elíseo la nueva diplomacia alemana, Merkel se encontraba una hora más tarde en Bruselas, con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hopo Scheffer y lanzar su primera declaración de principio: Alemania desea restaurar y reforzar sus relaciones con EE. UU. Quizá sea la primera vez en la historia de las relaciones triangulares entre Alemania, Francia y la OTAN que un canciller alemán comienza su primer viaje en París con otro simultáneo al cuartel general militar de la Alianza: decisión eminentemente simbólica, tras un largo quinquenio de enfrentamientos soterrados entre Schröder, Chirac y Bush. El atlantismo de Angela Merkel no significa alineamiento incondicional: Alemania no modificará radicalmente su política hacia Irak. Y esa continuidad estará matizada con una aproximación discreta hacia la Inglaterra de Tony Blair, con quien será necesario negociar los espinosos problemas de las perspectivas financieras de la UE. Desde hace días, Londres y Varsovia intentaban robar a París la primera visita de la nueva canciller. No sin cierta finura, Chirac agradeció ayer a la canciller su deferencia confirmando la excelencia privilegiada de las relaciones bilaterales. Hay cambios significativos en la continuidad de fondo. Angela Merkel desea consumarlos paso a paso, sin brusquedad, pero con meridiana claridad: reequilibrio alemán, entre París y la OTAN.