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62 Cultura MIÉRCOLES 23 11 2005 ABC SALMAN RUSHDIE Escritor Los terroristas no son vengadores ni buscan justicia social Siete años después de su retirada, Rushdie ya no habla de la fatwa Prefiere hacerlo de su última novela, una historia de venganza personal salpicada por el virus del terrorismo TEXTO: DAVID MORÁN FOTO: ELENA CARRERAS BARCELONA. ¡Malditas vuestras familias! Con esta cita de Romeo y Julieta penetra Salman Rushdie (Bombay, 1947) en el mundo de Shalimar el payaso (Mondadori) novela con la que el autor angloindio relata una tragedia de venganza que echa a correr cuando Max Ophuls, embajador norteamericano en la India, es asesinado por su chófer musulmán originario de Cachemira. El chófer es conocido como Shalimar el payaso y, según explica Rushdie, la cita de Shakespeare tiene que ver con la historia de Cachemira, un país apresado por la tragedia por culpa del poder militar indio primero y el integrismo islámico después Por el fondo de la trama se desliza, cómo no, el terrorismo, aunque, siete años después de que el Gobierno iraní levantase la fatwa que le cayó encima tras la publicación de Los versos satánicos Salman Rushdie prefiere no hablar del precio que tuvo su cabeza y se concentra en transmitir al lector que sus novelas están cargadas de humor. Shalimar el payaso se ha querido ver, igual que las últimas novelas de Ian McEwan y Martin Amis, como otro ejemplo más de ficción post 11- S. ¿Realmente tuvo alguna influencia el atentado en la escritura de la novela? -En realidad, no. La novela de McEwan, por ejemplo, es una referen- cia casi directa a los atentados, y esta novela se concibió mucho antes de todo aquello. Además, el tema de la colisión de los dos mundos es algo sobre lo que llevo escribiendo mucho tiempo. -Lo que sí es innegable es que el libro refleja la tensión del cambio de milenio. -Claro que sí, pero como ya he dicho, yo estaba trabajando en el tema mucho tiempo antes. Lo que pasa es que los atentados del 11 de septiembre pusieron más en la palestra el tema. ¿Y no queda un poco esa sensación de veis, ya os lo había dicho yo -Oh, no, no... No hay nada más aburrido que un ya os lo había dicho El punto de partida de este libro tenía que ver con Cachemira y con el deseo de explicar la historia de un país que no es tan lejano, sino que es un país profundamente conectado con nuestra realidad. Quería construir una historia que conectara tres mundos: la vieja Europa, el nuevo mundo de los Estados Unidos y Oriente. -Este aspecto de conectividad es evidente en la novela, que se se desarrolla a caballo entre California, Francia, Inglaterra y Cachemira, pero, ¿por qué todos estos puentes entre diferentes países? -Supongo que es un reflejo de la situación actual del mundo, y la dificultad para un escritor es seguir escribiendo en ese contexto, pero a un nivel ínti- Salman Rushdie, fotografiado ayer en un hotel de Barcelona mo, que es lo que exige la novela. Hoy día el mundo es un lugar más pequeño de lo que solía ser, algo que ha sucedido gracias a las comunicaciones masivas, a la economía globalizada e, incluso, por culpa de este nuevo orden de globalización de la violencia y el terror. Todo esto demuestra que las historias del mundo no son algo aislado, sino que se entremezclan unas con otras. La gente insiste en hablar de mis libros como fantasía o realismo mágico, pero lo que a mí me ha interesado reflejar es esta realidad cambiante. -A propósito del realismo, asegura usted que cuanto más conflictiva es la situación histórica mejor es la escritura. ¿Es éste un buen momento para la literatura? -En general es cierto, aunque creo que éste no es uno de los momentos más ricos para la escritura. Si pensamos en los años 70 y 80, teníamos grandes escritores trabajando a su máximo nivel: García Márquez, Günter Grass, Italo Calvino, Milan Kundera... Era un momento extraordinario para la literatura. Ahora el nivel ha bajado. ¿Y cuál cree que debería ser el papel de los escritores en momentos como éste? -Me parece que no es lo correcto rece- Las respuestas son para los políticos; las preguntas, para los ideólogos y los escritores No es correcto recetar un papel para los escritores. Cada uno ha de escribir de acuerdo a su talento