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ABC MIÉRCOLES 23 11 2005 Opinión 5 MEDITACIONES OTRO RECADO C OMO se trataba de un seminario sobre las relaciones bilaterales entre España y Perú, González salió de casa con el firme propósito de no adentrarse en terrenos domésticos. Quizás aún recordaba lo mal que sentó en la dirección socialista aquel primer empellón dialéctico suyo contra el Estatuto catalán, que para más inri coincidió en titulares con otro propinado por Aznar. Se lo había propuesto- -decíamos- -pero no pudo ser. Ya en el Senado, el mismo lugar donde Zapatero bosquejó su teoría territorial unas fechas atrás, González afirmó ante los presentes que lo aprobado por consenso debe también reformarse por consenso. Apenas fueron un par de frases, pero ahí iba el segundo recado al presidente del Gobierno, empeñado en hacer exactamente lo contrario. Habrá más. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR EL AV (E) Y EL CORTE INGLÉS MATANZA Y CULTURA DE VICTOR DAVIS HANSON Editorial Turner Madrid, 2005 546 páginas 29,50 euros Occidente, más letal La bibliografía de historia militar se ha incrementado exponencialmente desde el fin de la Guerra Fría. Nunca se había publicado tanto sobre las guerras del pasado. Y es que desde el 11- S hemos ido interiorizando nuestro Zeitgeist difusamente bélico. El libro del profesor Hanson es uno de ésos que suscitan reacciones encontradas según la ideología del lector. Su tesis es sencilla: la difusión (y, en el fondo para su autor, la superioridad) de la cultura occidental no se debe a criterios biológicos, tecnológicos, políticos o económicos, sino a que los ejércitos de Occidente han sido mejores máquinas de matar. La mezcla de disciplina y libertad personal de sus soldados les ha permitido un grado de iniciativa de la que han estado privados los de sistemas cuya táctica y estrategia se han visto lastrados por consideraciones religiosas o rituales. En los ejércitos de Occidente, dotados de armas superiores y mejor tecnología bélica, la única prioridad ha sido la militar, basada en la mayor capacidad letal de sus combatientes. Hanson ilustra su tesis con el análisis pormenorizado de nueve grandes batallas: desde Salamina, pasando por Tenochtitlán y Lepanto, hasta la ofensiva del Tet. MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO UIERO contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido. No es la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido, porque no se trata de los suspiros de España cuando Concha Piquer preparó una cena para invitar a sus paisanos En tierra extraña o sea en Nueva York. He tenido que ir a Madrid para hacer un mandado en forma de presentación de libro y me he montado por vez primera en el Ave ya sin E de España. Incluso empecé a escribir este artículo en el Ave, gracias a las maravillas de los ordenadores portátiles, que es lo que se lleva ahora en ese tren. Los teléfonos móviles y la ocupación de Club y Preferente por la tribu de los indios motorolos queda antiquísimo, querido Alfonso Ussía que tantos jornales has ganado también a costa del Ave y de lo que hablaba ese Escalante que iba sentado a tu lado, hasta que su secretaria, le dijo que, ¡por fin! le habían pagado la letra tantas veces ANTONIO devuelta, lo que obviamente celebró BURGOS todo el vagón con una ovación al pertinaz motorolo. Porque oyendo hablar desde ella desde la salida de Sevilla y hasta las puertas mismas de Atocha, la dichosa letra devuelta de Escalante era ya como de la familia. Ahora, querido Ussía, si quieres estar a la última, cuando vengas a Sevilla a dar otra conferencia magistral en Capitanía, tráete el ordenador portátil, y ronea de Excel y de Power Point preparando la presentación en el ex Ave. Empecé, como digo, a escribir este artículo a bordo del Ave, con mi portátil. Pero miren cómo me salió su arranque en el ordenador: Qui ro contarl s a ust d s lo qu a mí m ha suc dido. No s la moción más profunda qu n mi vida yo h s ntido, porqu no s trata d los suspiros d spaña cuando Concha Piqu r pr paró una c na para invitar a sus paisanos n ti rra xtraña o s a n Nu va York... Me temí una avería en el teclado. Hasta que sonó la Q megafonía dando la bienvenida a bordo y la voz de madera del altavoz me dio la clave de la letra E empastelada: Bienvenido a Alta Velocidad Renfe... ¡Ya está! ¡Hasta de los ordenadores portátiles del Ave han quitado la E de España! Por la ventanilla se veían los olivares que en un viaje de este trayecto contempló Jaime Campmany y escribió un artículo tan bello que le dieron en Osuna el aceitero premio Almazara. Blancos cortijos. Huertas regadas por el Guadalquivir. Se veía España. La que no existe para la Alta Velocidad de Renfe, desde que al Ave, por chantaje del tripartito, le han tenido que quitar la E hasta para ir a Toledo. Nunca mejor dicho que el tripartito nos la ha metido hasta donde pone Toledo. Sin E de España. Y las gracias hemos de dar a Dios de que hayan estudiado por la LOGSE. La bienvenida a la Alta Velocidad a secas te la da Renfe. No han observado que Renfe es el acrónimo de Red Nacional de Ferrocarriles Españoles. Con lo cual le quedan tres telediarios a esa E final de Renfe. Será la Renf, nada de E de España final, como el Ave es el AV. Y la ONCE, la del cupón, la Organización Nacional de Ciegos de España, será de aquí a nada la ONC, en cuanto los catalanes consigan el cuponazo de su Estatuto. Y nada digo de Televisión Española. A la E final de TVE sí que le quedan tres telediarios. Como a la E de Radio Nacional de España, que será RN para cumplir con el RH catalán. Por eso admiro la premonición de don Ramón Areces, el fundador de El Corte Inglés. Podía haberle puesto El Corte Español al más grande, al Rocío Jurado de los grandes almacenes, y ahora hubiera sido un lío. Ibarreche le habría cerrado ya El Corte Español de Bilbao; y Maragall, El Corte Español de Plaza de Cataluña. Areces, indiano largo y hondo, supo la que nos esperaba y por eso le puso Inglés al Corte más español. Es nuestra esperanza. A este paso, el único elemento de unidad en España serán los centros de El Corte Inglés.