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4 Opinión MIÉRCOLES 23 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SUEÑAN CON SOLBES OS contactos de los partidos catalanes con el Gobierno para discutir las líneas maestras del Estatuto continúan de manera discreta. Poco trasciende, salvo la escasa disposición del PSC a pasar por el aro del Ministerio de Economía. El modelo igualitario de Pedro Solbes en lo referente a la financiación autonómica tiene descompuestos a los socialistas catalanes, presionados por sus socios de Gobierno y azuzados igualmente por CiU. La figura de Solbes se eleva por encima de unas reuniones que por ahora han servido para evidenciar las posturas enfrentadas de unos y otros. Primera toma de contacto con escasos resultados en una negociación que se prevé ardua, tensa y áspera. Por ahora, discrepan en las cuentas. Enfrentados por los números, peor será cuando discutan la letra. L OPORTUNIDAD PARA ALEMANIA LEMANIA tiene ante sí una oportunidad histórica. Después de un mes de incertidumbres se inaugura así un escenario abierto a la esperanza gracias al sentido de Estado y la responsabilidad de una clase política que ha apartado las querellas partidistas por el bien de su país. Esto ha sido posible porque los líderes de la CDU y la SPD- -Angela Merkel y Gerhard Schröder- -han tenido clara su voluntad de entendimiento y, con ellos, los aparatos y las bases de ambas formaciones políticas. Aunque triste la apurada victoria de Merkel la convierte en canciller, mientras Schröder se marcha del primer plano de la escena política con su dulce derrota. Y aunque las negociaciones no han sido fáciles, sin embargo, el desenlace ha puesto en evidencia que los dos grandes partidos alemanes han sabido estar a la altura de lo que demanda una sociedad que apuesta mayoritariamente por la centralidad, la moderación y la sensatez. En realidad, la CDU y el SPD han hecho lo que la inmensa mayoría de los alemanes esperaba de quienes han gobernado alternativamente y sin demasiadas tensiones desde la II Guerra Mundial: que pudieran ponerse de acuerdo a la hora de formar un gobierno de gestión, capaz de afrontar los graves problemas que para la economía y la sociedad alemana plantea la digestión de la antigua Alemania comunista, la apertura de la UE hacia el Este del continente y los desafíos que en materia de competencia comercial y deslocalización empresarial provoca el desarrollo planetario de la globalización y la emergencia de potencias como China o India. Es cierto que la experiencia de una gran coalición entre democristianos y socialdemócratas no es nueva y que el precedente vivido durante la cancillería de Kurt Kiesinger, a finales de los sesenta, ha contribuido a despejar muchas de las dificultades de acercamiento entre ambos partidos. Con todo, la importancia histórica de la elección como canciller de Merkel- -aquella que, según Rodríguez Zapatero, fracasó en las elecciones de septiembre- -es evidente. No sólo porque estamos ante la primera mujer que accede a esa magistratura, sino porque, además, es la primera persona que, nacida y criada en la antigua RDA, desempeña este cargo. Pero fuera de la carga simbólica que rodea su designación por el Bundestag, lo cierto es que el nuevo gobierno parte de un A escenario de consenso social sin precedentes ya que la mayoría de los alemanes comparte la necesidad de que se aborden las reformas sociales y económicas que devuelvan a Alemania la confianza que hizo posible que en los años 50 y 60 se hablara del famoso milagro alemán La tarea que tiene por delante la nueva canciller no será fácil. De hecho, todas las miradas están puestas sobre ella y su capacidad de liderazgo a la hora de reactivar la debilitada economía alemana y recortar los elevados niveles de desempleo alcanzados durante el gobierno de su predecesor. Difíciles serán, por tanto, las decisiones a adoptar. Las políticas que necesita Alemania para relanzar una de las economías de más lento crecimiento dentro de la UE exigirán ajustes duros y ambiciosos que suscitarán tensiones graves en entornos económicamente deprimidos y con mentalidad subvencionada. Algo que precisamente trató de llevar adelante en la vecina Francia el primer ministro Raffarin al poco de comenzar su andadura tras las elecciones de 2002, y en lo que fracasó debido a su incapacidad de liderazgo durante las movilizaciones sindicales que provocaron sus propuestas. De cómo logre gestionar Merkel el escenario de las reformas económicas y sociales venideras dependerá en buena medida su futuro y, con él, el de la propia supervivencia del gobierno de coalición. Aquí, la capacidad de diálogo y negociación evidenciada en las últimas semanas frente a sus adversarios socialdemócratas y sus propios compañeros de partido requerirá de nuevas estrategias que sepan combinar la flexibilidad con la energía. Una tarea que, por cierto, no es nueva en ella ya que las dificultades que han marcado su carrera política hasta ahora siempre han sido superadas con éxito. De hecho, no olvidemos que fue ella la que tuvo que afrontar la crisis que vivió la CDU en 2000 cuando el partido se vino abajo tras la caída en desgracia de Kohl. Alemania inicia una etapa llena de posibilidades a pesar de la complejidad que reviste el momento político. La importancia que para la UE tiene la estabilidad alemana es fundamental. Sobre todo, cuando un nuevo escenario se abre tras el tropiezo de la Constitución europea y la crisis que exhibe el eje franco- alemán ofrece un contexto propicio para una Alemania que puede tener ante sí la oportunidad de ejercer un papel central en el diseño de una nueva Europa. Pedro Solbes IGNACIO GIL Y VAN DOS A Cumbre Euromediterránea que comienza este fin de semana en Barcelona era, junto a la Cumbre Iberoamericana, la gran apuesta del Gobierno de Zapatero para recobrar la musculatura en política exterior. Durante la reciente visita a Marruecos, el jefe del Ejecutivo hizo valer los estrechos lazos de amistad entre los Gobiernos de Madrid y Rabat para asegurar la presencia en Barcelona de Mohamed VI. Sin embargo, el Rey ha excusado su presencia y chafado buena parte de las esperanzas depositadas en un foro que ya cuenta con notables bajas. Curiosa manera de entender la amistad la del monarca alauí que, como Castro hace un mes, deja plantado a Zapatero, reveladora ausencia que demuestra el poder de convicción del Gobierno socialista. L DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS L anuncio del Gobierno de que va a rebajar el Impuesto de Sociedades es una buena noticia, aunque, como en demasiadas ocasiones, con excesivas inconcreciones sobre plazos y contrapartidas. La propuesta hecha por Rodríguez Zapatero, matizada luego por el ministro de Economía, se traduce en un descenso, que sería gradual, desde el tipo actual del 35 por ciento hasta el 30 para las empresas que facturen más de ocho millones de euros al año, y hasta el 25 para las pymes. Actualmente existe un tipo general en el Impuesto de Sociedades del 35 por ciento sobre los beneficios, y uno reducido del 30 para los primeros 120.000 euros en las empresas que facturen menos de ocho millones de euros anuales. La rebaja anunciada conlleva, sin embargo, una poda de las actuales deducciones fiscales a las que tienen derecho las empresas por diversos conceptos, como por inversiones en I+ D +i, creación de empleo, guarderías o medio ambiente, rebajas importantes que se traducen en que el tipo medio real pagado por las empresas españolas está en el entorno del 25 por ciento, siendo las pymes las que E menos utilizan estas deducciones. La aplicación tanto de la bajada de tipos como de la supresión de las deducciones será paulatina y gradual para mitigar la caída de ingresos del Estado, con su primera reducción a partir del año 2007. Bienvenida sea en todo caso por sus efectos beneficiosos sobre la creación de empresas, especialmente pymes, verdaderos creadores de riqueza y empleo. Tanto en esta reforma fiscal como en otras prometidas, la intención de Hacienda es evitar una caída en la recaudación por impuestos. En el caso de Sociedades, la rebaja anunciada se contrarresta con la correlativa eliminación de deducciones. También se compensaría con nuevos impuestos especiales y medioambientales, ya anunciados, que gravarán actividades o productos contaminantes, como los carburantes. En otras reformas fiscales previstas, como la del IRPF, la posible rebaja para algunos contribuyentes llevaría aparejada la supresión o reforma de las actuales desgravaciones o deducciones. Una reforma con retraso y, también inconcreta, que debería aprobarse durante el próximo año para su entrada en vigor en el 2007. QUE RAZÓN TENÍA... ECÍA Luis Berenguer, años antes de que fuera presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia y en vísperas de que se frustrase la fusión de Endesa e Iberdrola: Que el Tribunal de la Competencia no se opusiera con mayor rotundidad a la fusión entre la primera y segunda empresa eléctrica española resultaría grotesco, hasta el punto de que el Tribunal podría convertirse en hazmerreír de los expertos Esto lo decía el 2 de febrero de 2001. Cuatro años y medio después, convertido ya en presidente del TDC, resulta obvio que Luis Berenguer ha cambiado de criterio. En lo de hazmerreír sin embargo, puede que no le faltara razón... D