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104 Deportes MARTES 22 11 2005 ABC DEL HAMBRE A LA GRANDEZA RAFAEL MARICHALAR D El campeón volvió a subirse ayer a una de las motos que le hizo grande REUTERS ÁNGEL NIETO Trece veces campeón del mundo de motociclismo, protagonista de la película Doce más uno iecinueve años desde que se despidió de su amiga la moto no han sido suficientes para que la grandeza deportiva de Ángel Nieto se olvide. Una historia de curvas y aceleraciones jugándose el tipo. Una historia que comienza plantándole cara a la vida, al hambre y a muchas necesidades. Y así hasta, poco a poco, vencer todas las dificultades que le llevaron a conquistar 12+ 1 campeonatos del mundo, que no habrá osado que se atreva a igualar. Ahora Ángel vive entre homenajes y disfruta del cariño que se le profesa. Y como respuesta, su simpatía y agradecimiento. La noche de la cena del Ayuntamiento, el pasado día 17, con el alcalde Alberto Ruiz- Gallardón a la cabeza y rodeado de su familia y amigos, provocó las lágrimas de este ilustre campeón. En su vitrina no hay premio alguno que falte. En su carrera, nadie que haya puesto en duda sus merecimientos. Pero para que ambas estuviesen completas falta el Príncipe de Asturias. Lo tiene Sito Pons... Sólo entendía el salir a ganar; o me caía, o rompía la moto o vencía El Palacio de la Música vivirá hoy el preestreno de Ángel Nieto: Doce más uno la película de una carrera de cine de uno de los grandes deportistas de la historia, de un hombre que se hizo a sí mismo, un ejemplo para la juventud. Será estrenada el viernes TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN FOTO REUTERS MADRID. Es protagonista de una carrera estelar. La historia de un imposible, de veinticinco años montado en una moto, merecía una película. Porque su vida es irrepetible. -Llegó desde abajo y lo ganó todo. Faltaba plasmarlo en el cine, porque muchos no le vieron triunfar. -Lo más importante es que mis triunfos permitieron que el motociclismo fuera reconocido en España. Al principio se pensaba que éramos unos locos. Cuando gané el primer Mundial, en 1969, los únicos que me esperaban en Madrid eran mi familia y los chicos del barrio, que trajeron una pancarta que decía: Vallecas y Ángel Nieto, campeones del mundo Éramos cuatro. -Pero España tardó aún dos años más en reconocerle. Como dice usted, hasta que lo destacó el ABC. -Sí, porque en 1970 conquisté mi segundo título en 50 c. c. y seguíamos siendo desconocidos. Fue en 1971, al conseguir el Mundial de 125 en Ma- drid, derrotando a Barry Sheene, cuando España se dio cuenta de la importancia de lo que hacíamos. Gané a Barry y en la película se ve al director de carrera, Pablo, que cuando paso por meta deja la bandera a cuadros y cruza la pista, sin mirar si vienen más pilotos, para abrazarse a mí. Fue un acontecimiento, con el Jarama lleno. -Esas eran las primeras luces. La película ofrece las sombras de una vida dura en pro de un sueño. -Mis padres emigraron de Zamora a Madrid. Vivíamos en Vallecas, en una casa que hizo mi padre con la ayuda de algunos amigos. No teníamos ni agua. Yo no quería estudiar. Siempre estaba corriendo con algo que tuviera ruedas. No recuerdo cómo aprendí a montar en moto. No me acuerdo que me dijeran suelta el embrague y arranca despacito Sólo sé que quería ser piloto. -Y tuvo que emigrar otra vez. -Las fábricas de motos estaban en Barcelona, tenía catorce años y me tiré un año llorando en casa para poder irme allí. Por fin aceptaron. Llegué a dormir seis meses en el sótano de una frutería, todo por alcanzar mi sueño. ¿Cómo empezó a competir? -Trabajaba en Ducati y tenía una moto de 50. Los viernes salía de trabajar y viajaba con ella a Madrid, a 55 kilómetros por hora. Me colocaba detrás de Fui a Barcelona para ser piloto y viajaba a Madrid en moto a 55 por hora, tras los camiones, para no congelarme Nunca seré amigo de Sito Pons porque criticó a mi hijo Pablo, pero después de la película al menos nos saludamos los camiones para no congelarme y llegaba a Madrid totalmente negro, por el humo. La maleta la llevaba detrás. La sujetaba con una correa, que llevaba colgada al cuello. A veces los camioneros subían mi moto atrás y me llevaban. Les daba pena. La película refleja muy bien aquella época. Mi meta era ser piloto y cuando llegó mi oportunidad sorprendí a los fabricantes. Les dije: Quiero ser campeón del mundo -Los pilotos de hoy no saben lo que era aquello. Usted se bajaba de la máquina de 50 y se subía a la de 125. -Cada domingo corría cuatro carreras, de 50, de 125, de 250 y de 750. Cuando me ponía el mono era otra persona. Sólo entendía el correr si salía a ganar. O me caía, o rompía la moto o vencía. -La película expresa un anhelo de superación que es un ejemplo para la juventud. -Viajé muchas veces a correr en coche. Tenía que hacerme veinte pasaportes... Pero es gratificante ver cómo te recuerdan por todo el mundo, en Alemania, en Holanda... En Assen gané quince veces, tengo el récord. -En el documental hablan muchos pilotos: Crivillé, Lavado, Aspar, Sito. Y usted las tuvo tiesas con Sito. -Nunca voy a ser amigo de Sito, eso está claro, porque él se metió con mi hijo (Pablo) y eso no lo admito. Pero a partir de la cena que tuvimos, nos saludamos. Era muy tenso verse en los circuitos y no decirse ni palabra. ¿Quién falta en la película? -Echo de menos a dos personas. Primero, a mi padre. Es ley de vida. Y segundo, a Pedro Carrasco. Pese a ser deportes distintos, él me enseñó mucho en el capítulo de los entrenamientos.