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ABC LUNES 21 11 2005 Deportes TENIS 95 El año 2005 ha resultado extraordinario para Rafael Nadal. Ha acumulado proezas hasta acabar como el número dos del mundo, sólo superado por Federer. Lo mejor es que el futuro se abre ante él con posibilidades infinitas, incluso la de conseguir alzarse a lo más alto del ranking Nadal, de las lágrimas al éxtasis TEXTO DOMINGO PÉREZ MADRID. Sin Roger Federer, Rafael Nadal hubiera sido el indiscutible número uno del mundo y no es una simple perogrullada. Con los puntos que el español ha sumado este año hubiera sido el líder destacado del ranking en 2003 (Roddick) 2002 y 2001 (Hewitt) 2000 (Kuerten) Al margen del helvético, es difícil encontrar en la historia de la ATP a alguien que, como Nadal, cierre la temporada con 11 títulos, encabezados por un Grand Slam (Roland Garros) seguido de cuatro Masters Series (Montecarlo, Roma, Canadá y Madrid) y de otros seis torneos más (Conde de Godó, Acapulco, Stuttgart, Costa do Sauipe, Bastad y Pekín) O que haya ganado 79 partidos (sólo 10 derrotas) Se entendería que Nadal sintiera desde las alturas del número dos algo de aturdimiento. No hay que olvidar que el 2004 lo clausuró siendo el 51 del mundo y que el 17 de enero pasado, después de perder en primera ronda en Auckland caía a la plaza 56. Aún más vertiginosa parece su remontada si recordamos que el tramo final del 2004 se lo pasó Rafa Nadal llorando. Y no es que el muchacho sea de lágrima fácil, sino que hay algo que no puede soportar: jugar mal al tenis. Y los últimos dos meses del 2004 estaba haciéndolo horrible. entregada, pero al tiempo ha sabido encontrar fuera de las pistas el equilibrio perfecto con aficiones como la pesca, el golf (cada día juega mejor) el fútbol (Real Madrid) o sus amigos. ¿Tiene margen de mejora? Lo tiene y amplio. Su saque ha mejorado mucho y debe seguir subiendo en velocidad y calidad. Necesita conseguir más puntos gratis aces o saques directos) Debe trabajar más el juego en la red y ayudarse con recursos (revés cortado) que le permitan subir y decidir con la volea, que es otro de sus golpes a mejorar. ¿Podrá defender todos los puntos? Seguro que será muy complicado que los defienda en los mismos sitios en los que los ha conseguido, pero este año ha descubierto que puede jugar muy bien en dura y en cubierta y eso le abre mucho el campo de acción. Por una vez debe centrarse y él lo sabe, no en la clasificación de Entradas (contabiliza las últimas 52 semanas) su obsesión de siempre, sino en la Carrera de Campeones (sólo cuenta lo que se hace en el año y va sumando según las actuaciones) Incluso le vendría bien cambiar un poco su calendario en relación con el 2005. Así, por ejemplo, en lugar de hacer la temporada de tierra suramericana (defiende cuartos en Buenos Aires y los títulos de Acapulco y Costa do Sauipe) podría plantearse ir al cemento norteamericano (Delray Beach, San José y Memphis) o al indoor (Milán, Marsella y Rotterdam) Menos desgaste y menos presión, lo que le permitiría llegar más fresco a los Masters Series de Indian Wells (no jugó) y Miami (finalista) y sobre todo a la arcilla europea donde debe hacerse fuerte y demostrar su superioridad (Godó, Montecarlo, Roma, Roland Garros) También puede sumar muchos puntos y compensar tropiezos en Wimbledon (segunda ronda) y US Open (tercera) Rafael Nadal REUTERS La desesperación de hace un año Una lesión en el pie izquierdo con rotura por estrés del escafoides le tuvo tres meses en el dique seco. Desde el 15 de abril hasta el 5 de julio. Se perdió la tierra europea (Godó, Roma, Montecarlo, Hamburgo... no pudo ir a Roland Garros ni a Wimbledon. Quiso correr para recuperar el tiempo perdido (campeón en Sopot) pero las prisas vaciaron sus reservas. Jugó fatal en el US Open 04 y ya no levantó cabeza: 2 ronda en Palermo (Mutis) 1 ronda en Lyon (Bennetteau) 2 en Madrid (Spadea) 1 en Basilea (Schuettler) Por perder hasta cayó ante Quino Muñoz en el Campeonato de España por equipos, algo así como- -con todos los respetos para Quino- -si el Real Madrid de fútbol sale derrotado ante el Carabanchel. Y lo que es aún peor sólo quedaban dos semanas para que empezara la final de la Copa Davis en Sevilla. Cuando más hundido estaba, cuando peor le iba, cuando menos confianza tenía en sí mismo, despertó. Llegó a la capital andaluza como el tercer jugador y acabó siendo elegido como segundo del equipo en lugar de Juan Carlos Ferrero. Por mor de esa designación le tocó cruzarse con Andy Roddick, el número dos del mundo en esos momentos, y le ganó en un extraordinario partido que colocaba el 2- 0 en la final y a España a un triunfo de su segunda Ensaladera. Ese día Nadal se convirtió en el más joven campeón de la Copa Davis de la historia (con 18 años y seis meses) y quedó claro que cualquier cosa que se propusiera estaría a su alcance. Sin embargo, su actuación en 2005 se ha situado por encima de todas las previsiones e invita a plantearse algunas cuestiones interesantes. ¿Qué es lo que hace tan especial? Para empezar nadie en el circuito es capaz de darle tanto peso como él a sus golpes de derecha. Sus bolas botan altísimas y son dificilísimas de atacar. Además, en cierta medida el mallorquín ha reinventado el tenis. Hasta ahora la división era muy clara jugadores de ataque- -hombres que logran sus puntos en dos o tres intercambios a lo sumo- -o defensivos- rallys interminables que se suelen decidir por errores no forzados- por supuesto con diferentes grados intermedios. Nadal ha conseguido una simbiosis ventajosa. Sus piernas prodigiosas le permiten jugar en el fondo y, sin embargo, llegar a bolas tan imposibles que neutraliza la mayor parte de los golpes ganadores de sus adversarios. Siempre pone dentro la bola con lo cual fuerza muchos fallos involuntarios y, si no yerran sus enemigos, suele encontrar algún passing (muy a menudo paralelo) increíble para ganar el punto. A todo esto une una cabeza superdotada con una mentalidad ganadora y depredadora. Nada le asusta. Atesora un espíritu de lucha asombroso. Y vive el tenis con una pasión juvenil y REUTERS Grand Slam para estar dentro de los tres o cuatro mejores jugadores del mundo Puede que lo consiga, porque tiene calidad para lograr cualquier cosa que se proponga, pero no suele acertar en sus pronósticos. El año pasado señaló que su sueño era el de acabar 2005 entre los tres mejores, ha sido sexto, pero conquistando el Masters. Cuando llegó a la Wimbledon se había planteado con entrar en el top 10 algo que no consiguió hasta 2003. En fin que en el 2006 seguro que lograr algo sonado, pero muy sorprendente, es su especialidad, dejar a propios y extraños atónitos. Así, que lo más probable es que si aspira a un grande acabe, por ejemplo, como campeón de la Copa Davis y con un papel determinante. No sería tan extraño, el tenis argentino, pese a los casos de dopaje que le ensombrecen, es el más vivo del panorama internacional. ¿Será el número uno en 2006? Seguro que sí, aunque sólo sea momentáneamente y aprovechando algún despiste de Federer. En el ranking de Entradas le separan del suizo 1.560 puntos (6.225 por 4.765) parecen muchos, pero en el primer tercio del año el helvético defiende unas semifinales en Australia y los títulos de Indian Wells y Miami, Doha, Rotterdam y Dubai. Una buena oportunidad para que Nadal le alcance. Otra cosa es que sea capaz de cerrar la temporada en lo más alto. Esto ya parece demasiado complicado, mientras siga la dictadura Federeriana