Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 21 11 2005 Madrid 39 Los más pequeños, animados por sus padres, se atrevieron a tocar las ovejas y sintieron emocionados el tacto de la lana entre sus dedos Ovejas merinas, perros, pastores, ganaderos, caballistas, arrieros y grupos populares se dieron cita ayer en las calles de Madrid para celebrar la tradicional Fiesta de la Trashumancia Por cincuenta maravedíes TEXTO: ABC FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Por duodécimo año consecutivo, el centro de Madrid se transformó en Cañada Real y recordó la tradición de la trashumancia, con pago de maravedíes y lucimiento de pendones incluidos. Y es que, bajo la atenta mirada de curiosos, turistas y vecinos, alrededor de 1.500 ovejas merinas recorrieron ayer las calles para reivindicar la conservación de las vías pecuarias y la defensa de esta práctica milenaria. Encabezado por cinco pendones de la provincia de León, de más de diez metros de altura y cincuenta kilos de peso, el rebaño relegó a los vehículos para adueñarse durante tres horas del asfal- to. Sólo rodaron cuatro camiones del Selur, encargados de limpiar las huellas del paso del ganado por la ciudad, según informa Efe. Dehesas y prados de Madrid A las nueve y media, el cortejo de ganado ovino, perros mastines, caballos y hasta una pareja de bueyes anclados a un carro- -como representación simbólica de la antigua forma de transportar la madera- iniciaba su recorrido junto a la catedral de La Almudena. A continuación, y tras hacer parada obligada en la plaza de la Villa, donde el dueño de las ovejas, Julio de la Losa, entregó al concejal del distrito Centro, Luis Asúa, los 50 maravedíes como pago simbólico por la utilización de las dehesas y los prados de la Villa, el rebaño visitó la Puerta del Sol, Cibeles y la Puerta de Alcalá, donde aún se conserva un mojón que recuerda los derechos de los pastores a utilizar estas vías para el traslado de su ganado. Desde este punto, las ovejas regresaron a la Casa de Campo siguiendo el mismo recorrido por la Cuesta de la Vega y el paseo de Virgen del Puerto. A pesar de que el son de castañuelas, gaitas, panderetas y bailes tradicionales de Cantabria, Castilla y León y Ex- tremadura animaba las fiesta, las protagonistas asistían tímidas al espectáculo ya que, según Marcelino, uno de los pastores, las ovejas no están acostumbradas a ver tanta gente alrededor ni tampoco a caminar sobre asfalto, por eso se juntan entre ellas Así, mientras Marcelino, como el resto de pastores congregados, no paraba de dar de comer pan a las ovejas para que continuaran caminando, el dueño, Julio de la Losa, se lamentaba de la pérdida de las vías pecuarias e incluso de la tradición del pastoreo. Ahora tengo 1.500 ovejas merinas pero hace años llegué a tener 14.000 aseguró este pastor, que en primavera lleva desde Extremadura a su rebaño para pasar el verano en lugares del norte donde hay más pasto. El recorrido concluyó hacia las dos de la tarde, momento en el que comenzó la celebración de la Fiesta de la Trashumancia y la Comida de la Hermandad en la explanada del lago de la Casa de Campo.