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22 LUNES 21 11 2005 ABC Internacional Militantes del Partido Socialista francés votaban ayer a mano alzada al finalizar su cita en la localidad de Le Mans AP Los socialistas franceses cierran su congreso con una unidad de fachada Las familias del PSF aplazan doce meses la elección de un líder b La frágil síntesis de programa unitario incluye proposiciones que violan los compromisos europeos del Estado y son abiertamente proteccionistas JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El LXXIV Congreso del Partido Socialista se clausuró ayer en Le Mans con una fragilísima síntesis de fachada, que incluye proposiciones que violan los compromisos europeos del Estado y son agresivamente nacionalistas contra la política comercial de la Unión Europea. Las familias socialistas acordaron la unidad sin programa y aplazaron doce meses la elección de un líder a las próximas elecciones presidenciales, entre los numerosos candidatos rivales, con equipos y proyectos propios. Ante la grave crisis moral, cultural y política que atraviesa Francia, el espectáculo de un congreso socialista balcanizado entre corrientes rivales y antagónicas hubiese causado un efecto devastador, cuando el 60 ó el 65 por ciento de los franceses consideran al PS poco preparado para gobernar. Divididos la noche del sábado, los 121 miembros de la comisión de resoluciones del PS pasaron toda la madrugada del domingo negociando un acuerdo político de fachada, con el fin de presentar una síntesis aceptable para las tres grandes familias socialistas. Esa síntesis no es un programa, y sólo incluye proposiciones puntuales sobre temas políticos, sociales y europeos, siendo estos últimos los más problemáticos y ultranacionalistas. En ellos se propone que Francia viole varios compromisos de Estado ya firmados por Lionel Jospin, primer gobierno socialista, durante su quinquenio de cohabitación gubernamental con Jacques Chirac, entre 1997 y 2002. El PS anuncia tres decisiones tan irrealistas como antieuropeas: renacionalizar EDF GDF, penalizar fiscalmente a los grandes importadores de productos no europeos y reclamar una nueva Constitución para la UE. Lionel Jospin y Jacques Chirac firmaron juntos en la Cumbre de Barcelona la liberalización de los mercados europeos de la energía y la electricidad. París lleva años retrasando la liberalización de su mercado nacional y la indispensable privatización muy parcial de la gran empresa pública nacional, EDF GDF. El Partido Socialista propone que Francia reniegue de su propio compromiso de Estado y renacionalice un monopolio. Una proposición ultranacionalista de ese tipo precipitaría una crisis europea, como saben muy bien los numerosos ex ministros socialistas que han firmado tal proposición. Todos los Estados miembros de la UE están obligados a aceptar una política y aranceles europeos comunes. Siguiendo la visión ultranacionalista del ala izquierda del partido, liderada Candidatos en sus puestos de salida J. P. Q. PARÍS. Entre los posibles candidatos socialistas a la elección presidencial, DominiqueStrauss- Kahn y Laurent Fabius son los grandes favoritos de los militantes del PS, cuyo congreso decidió aplazar doce meses la elección del candidato, cuando ya están formados los equipos en competición. Dominique Strauss- Kahn (DSK) ex ministro de finanzas, socialista reformista, acusado de liberal tiene despachos, un club y blog propio. Laurent Fabius, ex primer ministro, se apoya en un gran equipo de consejeros, diputados, senadores, con locales e identidad propia. Jack Lang, ex ministro, cuenta desde hace años con despachos y una eficaz guardia pretoriana, que su esposa usa con eficacia audiovisual. Entre las mujeres candidatas, Martine Aubry (hija de Jacques Delors) se apoya en el sólido bastión de la Alcaldía de Lille, mientras que Ségolène Royale (compañera de François Hollande) es aceptable fuera del partido, pero no entre los militantes socialistas. por Laurent Fabius, la totalidad del PS propone penalizar fiscalmente los ingresos excesivos conseguidos con importaciones masivas de productos que hacen la competencia a los de la UE La creación de un impuesto de excepción contra los importadores europeos que trabajen con otros continentes es una proposición de un nacionalismo tan radical que chocaría inmediatamente con la legislación comercial europea. Una nueva Constitución Tras el no francés al proyecto de tratado constitucional europeo, el pasado 29 de mayo, el PS reclama una nueva Constitución europea. Exigencia que denota el delirio nacionalista: puesto que los franceses dijeron no a la UE, el resto de la UE debe proponer a los socialistas franceses un nuevo proyecto constitucional... En desacuerdo sobre las instituciones, sin proyecto político global, las tres grandes familias socialistas enarbolaron una síntesis que François Hollande, primer secretario, presentó a todo trapo verbal al afirmar que su partido está al servicio de Francia con pocas proposiciones nuevas y un largo rosario de proyectos de revocación de las tímidas reformas consumadas por el Gobierno de Chirac. El PS propone derogar todas las reformas conservadoras (seguridad social, educación... restaurar las 35 horas; aumentar el salario mínimo; crear más puestos de funcionarios en los servicios públicos y relanzar las inversiones masivas en los suburbios (cuando estaba previsto, desde septiembre, invertir 8.600 millones de euros en 750 guetos urbanos, tras los 40.000 invertidos en los últimos 25 años) Ese catálogo de medidas sin programa global reflejan el carácter fragilísimo de la síntesis anunciada a bombo y platillo por Hollande.