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4 Opinión LUNES 21 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MONTILLA, LEÑA AL FUEGO D EL NUREMBERG DE ETA L AS instalaciones especiales de la Audiencia Nacional en la Casa de Campo madrileña son, desde hoy, el escenario para el juicio contra 59 acusados de integrar, en distintos niveles y condiciones, algunos de los grupos creados por ETA para aprovechar la legalidad democrática en beneficio de su estrategia terrorista. En los próximos meses se practicarán innumerables pruebas para demostrar procesalmente lo que ha sido y es una evidencia política y social: la integración de la izquierda abertzale proetarra en la estructura de medios y fines organizada por ETA, tal y como, en el plano extrapenal, ya declaró el Tribunal Supremo al ilegalizar al entramado batasuno al amparo de la Ley de Partido Políticos. Las confusas actitudes políticas que se están desarrollando en los últimos meses alrededor del posiblefin de la violencia y la campaña de rescate de la izquierda abertzale emprendida por el socialismo vasco, con objetivos no declarados pero previsibles, han mermado la perspectiva histórica necesaria para dar a este juicio toda su dimensión. Quien desde hoy se sienta en el banquillo es una parte de los cooperadores necesarios que han hecho posible el régimen de terror extendido por ETA en el País Vasco. La casualidad ha hecho que este proceso dé comienzo un día después del sesenta aniversario del inicio del juicio de Nuremberg contra la jerarquía nazi que legitimó y sostuvo el terror hitleriano. También entonces se sometió a juicio a responsables de organizaciones, grupos y entidades que afirmaban no tener nada que ver con las deportaciones étnicas, ni los campos de concentración, ni los asesinatos masivos, pero, sin ellos, ninguna de estas atrocidades habría sido posible. Las democracias son, por naturaleza, biempensantes. Y la española lo ha sido durante más de veinticinco años, con una ETA disfrazada que fue colonizando paulatinamente las instituciones políticas y sociales del País Vasco, con un consentimiento legal forzado por el respeto a la apariencia de licitud que presentaban asociaciones de presos, fundaciones culturales o medios de comunicación. Este juicio que hoy comienza es también fruto del retraso con que el Estado de Derecho ha asumido la realidad versátil del terrorismo, bien explicada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional en la estrategia del desdoblamiento con la que ETA situó en el ámbito de la legalidad sus frentes obrero, cultural, social, financiero, mediático e internacional. Descorrer el velo común entre la ETA armada y la ETA disfrazada es el mérito de la larga acción judicial codirigida por el juez Garzón y la Fiscalía de la Audiencia, y lo que desde hoy se va a juzgar es el resultado de la conexión entre las terminales proetarras y su organización nodriza. Ahí está esperando su veredicto el servicio que organizacionescomo Ekin, Xaki y Kas; o entidades como la Fundación Zumalabe; o editoras como Orain, S. A. (diario Egin han rendido a los propósitos de ETA de intimidación social- la socialización del sufrimiento en lenguaje etarra- de extorsión a los empresarios, de exilios forzosos y de coacciones masivas, que han configurado una sociedad vasca a la medida de las aspiraciones nacionalistas, depurando convenientemente su censo. Esto, claro está, para los que no fueron asesinados de forma sistemática después de ser señalados como víctimas no inocentes y marcados por el patrón común de defender el orden constitucional, la libertad de expresión, la independencia de la justicia o la representación popular. ETA nunca habría ocasionado tanto daño a la sociedad vasca en particular- -y al resto de la española, en general- -si no hubiera dispuesto de la red de colaboradores que ahora se sienta en el banquillo. A los jueces de la Audiencia Nacional sólo les sirven las pruebas que se presenten en la vista oral y así debe ser en un Estado de Derecho como el español. También los fiscales de Nuremberg tuvieron que trabajar a fondo esta exigencia de la presunción de inocencia para que las evidencias públicas sobre la responsabilidad de los cómplices del nazismo adquirieran el rango de pruebas judiciales. Lo lograron. La certeza general es que tanto la Fiscalía de la Audiencia Nacional como los servicios de información de las Fuerzas de Seguridad del Estado han hecho bien este trabajo. La percepción de que este juicio molesta los planes del Gobierno de negociar con los etarras es ya inocultable, porque algunos socialistas vascos no se han recatado en decirlo, de forma más o menos explícita, a pesar de la historia que acompaña a los acusados y de la apremiante necesidad de justicia que sienten las víctimas. ESPUÉS del discurso subido de tono de Mariano Rajoy, el ministro de Industria y secretario general del PSC, José Montilla, elevó dos palmos el listón de la violencia verbal para pasarse tres pueblos. Chusco tono para echar más leña al fuego del paisaje político nacional, con apelaciones incendiarias a la derecha nacionalcatólica en un mitin en el que el pronuncimiento virulento de Montilla- -que quizás olvidó que cuando se quita la chaqueta sigue siendo ministro- -tenía un claro objetivo: arremeter contra el PP y la Iglesia, a los que responsabiliza del actual clima de tensión. Pese al escenario en que Montilla arengó a sus fieles, una conferencia de militantes del PSC, el tono y los argumentos utilizados en su exposición no parecen ser los más adecuados para defender un programa de Gobierno, y menos aún cuando éste viene sellado con el lacre del talante y el diálogo. Torpe estrategia que, a tenor de las últimas encuestas, parece haberse vuelto contra el Partido Socialista. Escalada de disparates dialécticos en una guerra sin matices, marcada por la ausencia de la mínima reflexión. EFE APLAUSO EJEMPLAR P SOCIALISMO FRÁNCES: MÁS A LA IZQUIERDA L Partido Socialista francés (PS) ha girado inesperadamente a la izquierda. Así, ha logrado una solución de compromiso que supera las divisiones, pero a costa de confirmar el desconcierto que para el socialismo democrático ha supuesto en toda Europa el triunfo del liberalismo tras el derribo del Muro de Berlín. En este sentido, la necesidad partidista de encontrar contenidos diferenciados frente a sus adversarios políticos ha hecho posible la síntesis ideológica evidenciada en el 74 Congreso del PS, celebrado en Le Mans. En él se ha dejado ver claramente la voluntad de enfatizar la diferencia y la radicalidad, renunciando así a dar la batalla política en el campo de la centralidad, que es, no lo olvidemos, la clave del éxito del laborismo de Tony Blair y su famosa tercera vía o lo que en estos momentos da posibilidades de éxito a la alternativa de centro- izquierda que lidera Romano Prodi en Italia. Sin embargo, el PS ha optado por girar sobre los goznes de su tradición ortodoxa y ha hecho suyos los planteamientos de la corriente Nuevo Partido Socialista y de los seguidores de Laurent Fabius, descentrando al partido y E apartándolo de las tesis liberal- igualitarias y europeístas que hasta ahora eran dominantes en su seno. Y así, durante la clausura del Congreso, el líder del PS, François Hollande, ha anunciado que la Constitución europea está muerta para el PS, ya que el proyecto que encarna la UE está seriamente dañado de raíz al faltar un fuerte contenido social en su diseño. A este guiño a Fabius se añade una apertura revisionista hacia la izquierda radical, ya que han sido numerosas las críticas en su discurso al sistema institucional derivado de la V República. De este modo, Hollande exterioriza el deseo del PS de buscar un escenario de convergencia que ahorme a toda la izquierda en una plataforma unitaria de socialistas, comunistas y trostkistas de cara a las presidenciales de mayo de 2007. En este sentido, la apuesta del socialismo francés por una aproximación a la izquierda radical y antisistema no deja de ser un síntoma inquietante. Sobre todo porque convierte la regresión ideológica puesta en práctica en España por el socialismo que representa Zapatero en un paradigma exportable al resto de Europa. OR encima de una guerra política que amenaza con contaminar cualquier ámbito de la vida española, de los hábitos de consumo a las pasiones deportivas, la afición del Real Madrid dio la noche del pasado sábado un ejemplo de señorío que debería servir de reflexión a quienes se empeñan en atizar y rentabilizar la discordia con fines partidistas. Los aplausos del público que llenaba el Santiago Bernabéu a Ronaldinho y al resto de la plantilla barcelonista ponen las cosas en su sitio: el deporte nada tiene que ver con la soflama interesada. Gratificante muestra de madurez y elegancia que debería sonrojar a quienes pretenden utilizar el fútbol en beneficio propio. En un partido de alta tensión emocional y en el que hasta la fecha- -20- N- -contribuía a electrificar el ambiente, la respuesta de la afición blanca desmonta el discurso victimista que ha hecho de Madrid una socorrida y recurrente expresión del centralismo. Madrid no crispa, sino que- -mal que les pese a algunos- -aplaude a Barcelona cuando el Barça deslumbra. Madrid, el sábado, fue el espejo en el que se reflejó una sociedad que quiere seguir disfrutando del fútbol mientras otros juegan, en otro campo, su propio partido.