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90 Deportes REAL MADRID- BARCELONA DUODÉCIMA JORNADA DOMINGO 20 11 2005 ABC El regreso de Ronaldo, ausente y sin asistencia, fue estéril Activo cada siete minutos, marcó un gol que fue bien anulado por fuera de juego J. CARLOS CARABIAS MADRID. Ronaldo vivió un par de minutos de felicidad. Fueron los instantes previos al partido, en el cruce de saludos. Chocó la mano y besó la mejilla de Eto o mientras se dirigían una mirada cómplice. Departió entre risas con Ronaldinho, hablaron los cracks de sus cosas, mientras un espontáneo hacía el cabra por la hierba. Se miraron los brasileños, pusieron cara de estupor y siguieron riendo. Rodó el balón, el Barça asumió su propiedad y se desdibujó el gesto risueño de Ronaldo. Ya se sabe. No es obligatorio que los partidos ingresen en el espíritu de Ronaldo. Él juega a otra cosa, ajeno a lo que sucede a su alrededor en espera de que un alma caritativa se acuerde de que existe. E inocular entonces su veneno. El brasileño se encontró nada más arrancar con una patada de Márquez, un derrote que anunciaba una noche difícil para él. Desde entonces, la producción de Ronaldo se ciñó a un curioso registro de intervalos. Actuó cada siete minutos. Como un reloj, para bien o para mal, pero siempre cada siete u ocho minutos. No antes. Llegado de su lesión en el tobillo, reclamado como un mesías, el Bernabéu rugió cuando el carioca enganchó el balón en el centro del campo, sin oposición y el camino libre. Su poder de con- vocatoria es abrumador, aunque ayer no le saliera nada y Puyol se lo merendase por velocidad y recursos. En el minuto 23 intentó un tacón que el Bernabéu penalizó como frivolidad. No estaba la noche para virguerías. Hasta el final de la primera parte, su secuencia cada siete minutos se saldó con fracaso, un control largo, un empujón a Puyol dentro del área y una carrera descontrolada por la banda derecha que salió fuera, rodeado de contrarios. Parecía casualidad, pero no. La segunda mitad decretó la misma tendencia. Ronaldo descansaba seis, siete minutos e intervenía uno. Puyol le detuvo en su carrera en el 54, impotente y superado por el ciclón del Barça el brasileño, como le pasaba a todo el Madrid. Aún tuvo un detalle torero, minuto 61, al intentar un arabesco de tacón en un pase muy afortunado de Robinho. No había donde rascar en una noche desgraciada: el balón le pasó por debajo de la bota. Espectador en primera línea del baño del Barça, el brasileño acudió a su cita con el gol en un pase de Zidane, minuto 68. Recibió y marcó, tiro cruzado, fantástica resolución. El árbitro lo anuló por fuera de juego, que existía por muy poco. Desaparecido y ahogado como todo el Bernabéu, su última aparición fue un tiro raso, flojo, vacío (m. 75) Como su partido. Míchel Salgado en un gesto de rabia por la impotencia de su equipo ASÍ JUGARON REAL MADRID CASILLAS: notable. Evitó una goleada mayor. Tres paradas decisivas antes del descanso y otro par después. Poco pudo hacer en los goles. SALGADO: mal. Mantuvo el tipo la primera media hora ante Ronaldinho, pero después fue por su banda por donde el brasileño destrozó el partido. No pudo con él y además abandonó su posición para irse al ataque y, si bien sacó la mejor parada de Valdés, atrás fue una masacre. SERGIO RAMOS: mal. Ronaldinho le dejó en evidencia en los dos goles y además nunca estuvo bien colocado, quizá por tener que escorarse mucho a la banda. HELGUERA: mal. Impreciso al sacar el balón e incapaz de frenar la velocidad de Eto o. Se desesperó pronto y perdió totalmente la concentración. ROBERTO CARLOS: mal. Las diagonales de Messi le hicieron mucho daño y apenas se incorporó al ataque; un par de subidas con centros desviados. BECKHAM: mal. Absolutamente perdido, intentó tapar la zona de Deco, pero se quedó siempre a mitad de camino. Ni cubría el centro ni llegaba a la banda, donde Gio doblaba con eficacia. PABLO GARCÍA: regular. Fue el único en el Ronaldo ni siquiera inquietó a Valdés IGNACIO GIL medio campo que intentó poner un poco de orden, aunque también se lo llevaron por delante con el aluvión de juego. RAÚL: regular. Muy lejos del área, mientras estuvo en el campo intentó, al menos, hilvanar las líneas, pero tampoco lo consiguió. Trabajó mucho y lució nada. ZIDANE: mal. El mes de descanso parece haberle servido para poco. Sin ritmo, sin posición, apenas entró en juego, perdió muchos balones y dejó siempre descubierta su zona, por la que Xavi hizo lo que le vino en gana. ROBINHO: mal. En la primera parte se escoró a la derecha. Le secó Gio. En la segunda, a la izquierda. Le frenó Oleguer. Sólo una jugada en todo el partido, con un buen pase que no aprovechó Ronaldo. RONALDO: mal. Salió, pero no jugó. Desconocido, fuera de sitio. No pudo por alto con Márquez y tampoco por abajo con Puyol, que siempre se le anticipó. Tuvo un par de ocasiones, la segunda acabó en gol, pero el línea había levantado la bandera. Era fuera de juego. GUTI: regular. Se colocó a la izquierda e intentó poner un poco de orden, pero el segundo gol azulgrana le arrastró como a sus compañeros. BAPTISTA: mal. Entró en plena desorientación y se sumó al fracaso.