Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 20 11 2005 89 Deportes El Osasuna empató en Getafe (0- 0) y cede el primer puesto al Barça; el Sevilla gana (1- 0) al Betis en el derbi Federer aspira a su tercer Masters tras lograr ante Gaudio la primera victoria de su carrera por un doble 6- 0 Ronaldinho y Eto o, los dos grandes protagonistas del partido, celebran uno de los goles del Barcelona AP Un señor Barça saca los colores al Madrid Eto o adelantó pronto a su equipo y un excelso Ronaldinho completó con dos goles la sinfonía futbolística de los azulgrana, que desmantelaron a los hombres de Luxemburgo de principio a fin ENRIQUE ORTEGO MADRID. Dos no discuten si uno no quiere. O no puede. Y a este Barcelona, hoy por hoy, el Real Madrid no le puede llamar ni la atención. Es más, le debería llamar de usted. Uno, el Barça, es un equipo de fútbol. El otro, el Madrid, un accidente. Uno tiene un plan, un guión establecido que intenta desarrollar y cuando le sale bien, como anoche, no hay quien le plante cara. Y más si el otro no sabe bien a lo que juega. Si sube o si baja. Si va o viene. Y ayer los blancos no pueden poner la disculpa de que no estaban Ronaldo, Zidane o Baptista, que estaban todos, o al menos hicieron acto de presencia. Virtudes y miserias al descubierto Los de Rijkaard aprovecharon su visita al Bernabéu para hacer públicas a medio mundo las miserias futbolísticas del Madrid, al mismo tiempo que mostraron todas sus virtudes en la máxima expresión. Y no son pocas. Todo lo contrario. Son muchas. Auna este Barça casi todos los conceptos futbolísticos que debe tener un equipo campeón: firmeza atrás, posesión de balón para jugar a su antojo, cómo y cuando quiere, y definición arriba para consumar todo lo bueno que fabrica a lo lar- go de un partido, que en días como el de ayer es un quintal. Se permitió el lujo Rijkaard de poner de titular a Messi. Un ejemplo de lo seguro que estaba de su equipo. Antes de que Eto o adelantara a su equipo- ¡qué velocidad para armar la pierna y sacar el remate! los azulgrana ya habían dado la sensación de ser más sobre el campo. Eran once, como los blancos, pero estaban tan bien distribuidos, tan perfectamente colocados que el balón era propiedad exclusiva suya. Y siempre había uno en el lugar adecuado en el momento justo. Y el fútbol, aunque algún técnico intente darse cabezazos contra la pared para hacernos pensar lo contrario, se juega con el balón. Y el once que lo amasa, lo domina, lo controla, tiene muchas más posibilidades de ganar. El Barça es once hombres asociados en torno a este elemento redondo y el Madrid es once hombres atolondrados que corren detrás de él sin capacidad para hacerlo suyo. Con el marcador a su favor, continuó el Barça a lo suyo. Mantenía sus líneas muy lejos de su área y presionaba la salida del balón del rival con cinco futbolistas- -sí, cinco- -en campo enemigo. Se jugaba en el campo del Ma- REAL MADRID BARCELONA 0 3 Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Sergio Ramos, Helguera, Roberto Carlos; Beckham, Pablo García (Baptista, m. 66) Raúl (Guti, m. 57) Zidane; Robinho y Ronaldo. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer, Puyol, Márquez, Gio; Xavi, Edmilson, Deco; Messi (Iniesta, m. 70) Ronaldinho y Eto o. Árbitro Iturralde González (Vizcaíno) Mostró tarjeta amarilla a Robinho, Salgado, Pablo García, Ronaldinho y Deco. Goles 0- 1. m. 15: Eto o. 0- 2. m. 59: Ronaldinho. 0- 3. m. 79: Ronaldinho. drid y Casillas salvaba una vez más la cara a su equipo con tres mano a mano ante Messi, Ronaldinho y Eto o. El Madrid se fue al descanso sin rematar a puerta. Sin ni siquiera asustar a Valdés, que lo más que hizo fue una salida a los pies de un blanco despistado que se había dejado caer por allí. Siempre quedaba la duda de que el fútbol suele castigar a los equipos que no matan los partidos cuando los tienen a su merced. Pero tampoco era éste el caso del Barça ayer. No machacó en la primera parte, pero lo hizo en la segunda. Y a lo grande. Como un campeón. Tanto que el público del Bernabéu, que la había tomado con Eto o por no hacerlo con Zidane, Ronaldo, Robinho o cualquiera de los suyos, terminó aplaudiendo el tercer tanto de Ronaldinho, segundo de su cuenta. Verdaderas obras de artesanía los dos. Dos tantos en los que se demuestra toda la calidad de un jugador diferente que celebró en el escenario del Bernabéu el Balón de Oro con el que ha sido galardonado recientemente. Luxa se pasó toda la segunda parte levantando los brazos. Recriminaba a su equipo su desorden. Su falta de espíritu. Su inoperancia. Pero él, como de costumbre, no tomó medidas. A pesar del meneo que había recibido su equipo en la primera parte, no movió el banquillo hasta que se lesionó Raúl. Cuando sacó a Baptista el partido ya estaba sentenciado y la afición blanca le dio su merecido protestando el cambio de Pablo García, porque otros compañeros de más nombre y más nómina se lo habían ganado a pulso. La apoteosis azulgrana llegó con el tercer tanto y con el estadio aplaudiendo a Ronaldinho y gritando ¡fuera, fuera! a los suyos. No era para menos.