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70 Cultura DOMINGO 20 11 2005 ABC Luis Mariano es como un rayo de sol Así define Roberto Alagna, uno de los más importantes tenores de la actualidad, al cantante vasco. Alagna le ha rendido homenaje con un disco C est magnifique en el que repasa el repertorio más conocido del príncipe de la opereta Tras las huellas del príncipe de la opereta JULIO BRAVO Hace ya treinta y cinco años que una hemorragia cerebral terminó con la vida de Luis Mariano. Desde entonces, han sido muchos los homenajes y los actos en memoria de una figura excepcional dentro del mundo de la música. Ahora se suma al recuerdo Roberto Alagna, elevado en su día a la categoría de el cuarto tenor no hay mejor prueba de la huella que dejó Luis Mariano, especialmente en Francia, el país que le acogió desde que huyera con su familia, durante nuestra guerra civil. Luis Mariano fue un artista irrepetible. Comenzó su carrera en la ópera, pero su encuentro con Francis López, compositor de buena parte de sus éxitos, le hizo derivar sus pasos hacia terrenos más ligeros. El éxito de La bella de Cádiz (París, 1945) sería decisivo para ello. Durante los tres siguientes lustros sería la estrella del teatro del Chatelet, convertido entonces en el Broadway de la capital francesa. Llegaría después el cine, su anhelado encuentro con el público español y las giras internacionales, pero París no le dejó marchar nunca. Allí fue un ídolo- -hay quien compara su éxito con el de Rodolfo Valentino en Hollywood- -y allí se le coronó como el príncipe de la opereta Su voz luminosa, vibrante, de agudo fácil y brillante y su musicalidad fueron, junto con un permanente estado de alegría y un optimismo inocultable, las grandes armas con las que conquistó primero al público de la capital francesa y después al del resto del mundo. Con ellas creó prácticamente un género propio, ya que aunque han sido muchos los que han tratado de seguirle, sigue siendo un artista irrepetible. Luis Mariano resucita en la garganta de Roberto Alagna TEXTO: SUSANA GAVIÑA MADRID. El tenor francés Roberto Alagna cumple este mes de noviembre uno de sus sueños: editar un disco en homenaje a uno de sus grandes ídolos de juventud, Luis Mariano. Un cantante que a pesar de haber nacido en el país vasco, en 1914, creció y se formó en el país vecino, donde triunfó y fue conocido como el Príncipe de la ópereta Allí también murió en 1970 de un derrame cerebral. Además de su actividad musical en el teatro- -debutó en el Palacio de Chaillot en 1943, en el papel de Ernesto de la ópera Don Pasquale -y su participación en operetas tan conocidas como La bella de Cádiz alcanzó su máxima popularidad en el cine- -rodó más de veinte películas- -con títulos como Violetas imperiales o El cantor de México Estoy muy orgulloso de este disco porque soy fan de Luis Mariano desde que tenía 10 años- -confiesa Alagna- Me encantaba su voz, luminosa, solar... Era un artista con un técnica vocal muy buena. Escucharle me supuso muchas alegrías, y ahora me toca a mí rendirle un homenaje El tenor francés se muestra muy satisfecho de esta experiencia: Lo he cantado con mi voz, pero como yo lo hacia cuando cantaba en el cabaret, en el que empecé con quince años y donde estuve hasta los veintitrés. He recuperado un poquito de mi juventud con este trabajo bromea. Alagna, considerado como uno de los tenores más importantes del circuito lírico internacional, está estrechando cada vez más sus lazos con España. El pasado mes de octubre participó junto a su esposa, la soprano Angela Gheorgiu, en la inauguración del Palau de les Arts de Valencia, y tiene en su agenda varias fechas comprometidas para cantar en el Liceo, en el Teatro Real y en la Ópera de Valencia. Y asegura que le encantaría grabar un disco con canciones españolas En cuanto a cómo ha abordado el repertorio de este disco, en el que se encuentran temas como C est magnifique México Zambra gitana -que interpreta en castellano- -o I love Paris en el que le acompaña el actor francés Jean Reno, Alagna afirma que ha cantado con su voz de tenor lírico pero con un enfoque personal, con influencias del jazz gitano, un poquito de música francesa, con un acento muy parisino para una música que recuerda un poco la de Maurice Chevalier, pero al mismo tiempo he intentado ser fiel a la tradición marianista cantando México y todo lo que él interpretó, como I love Paris de Cole Porter... Preguntado sobre la pervivencia del Roberto Alagna, en una imagen reciente cabaret en nuestros días, el tenor considera que este género se ha convertido un poco en un clásico como el music- hall, no exactamente como la opereta o la zarzuela. Es algo diferente que Luis Mariano inventó debido en parte a que tenía un acento vasco muy fuerte. Y él trasladó todo eso a sus personajes de vasco en Francia. Hizo una cari- D. G. catura de esto matiza. Cuando habla, el tenor francés no puede ocultar su admiración hacia el cantante español: Era una persona cálida, que le gustaban mucho los amigos y siempre que cantaba transmitía alegría. Eso me encanta porque al escucharlo, si estás algo triste, te anima. Luis Mariano es como un rayo de sol CLÁSICA O. Sinfónica de Madrid Obras de R. Wagner, M. Bruch y R. Strauss. Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Jesús López Cobos. Solistas: J. Malkova (viola) y V. Alberola (clarinete) Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 17- XI GRAN CONCIERTO DE SANTA CECILIA ANTONIO IGLESIAS Puntual en la conmemoración de la festividad de Santa Cecilia, la Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo la direc- ción de su titular, Jesús López Cobos, alcanza su vigésima edición, con un excelente concierto en la sala grande del Auditorio madrileño, en la tarde del jueves. Y digo excelente por su nivel interpretativo de alta clase. Iniciado el programa con la obertura de Rienzi de Richard Wagner, evocación de tiempos en los que nacíamos hacia la música, fueron superados por la versión vibrante, grandiosa, penetrante, ofrecida por la batuta zamorana e internacional con perfiles muy emotivos. La calidad de los profesores, magnífica, tendría a renglón seguido dos exponentes de singular categoría, técnica y musical, puesto que Julia Malkova y Vicente Alberola- -los dos solistas que intervinieron en la redonda versión del Concerto para clarinete, viola y orques- ta, Op. 88 del romántico alemán Max Bruch- -militan hoy en las filas de la gran Sinfónica de la capital. Sus medios técnicos aseguraron una traducción extraordinaria, seguro en las agilidades él con el clarinete, sonido aterciopelado ella con la viola. Todavía subiría el listón admirativo en una segunda parte, llenada con el poema sinfónico Vida de héroe de ese coloso del mejor sinfonismo que es Richard Strauss. Penetrar en el auténtico laberinto de bellezas mil de esta partitura es ya proeza; hacerlo con facilidad y con tamaña seguridad como lo hizo López Cobos deriva en la versión irreprochable. Desde los famosos soli del concertino hasta las plenitudes de las nueve trompas, la Sinfónica de Madrid resultó extraordinaria. Un concierto a recordar.