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54 Sociedad DOMINGO 20 11 2005 ABC ALFONSO CORONEL DE PALMA Presidente de la Fundación San Pablo- CEU Hacer democracia es algo más que ir a votar: es construir sociedad civil, participativa MADRID. ¿Cómo surge la idea del Congreso Católicos y Vida Pública? -En primer lugar, quisimos romper la creencia de que lo católico incurre solamente en el ámbito privado y no en el público. En segundo término, pretendíamos que éste fuera un lugar de encuentro entre los católicos de distintas realidades, distintas y plurales, que caben dentro de la Iglesia, lo que entre comillas hemos titulado ecumenismo católico El balance de estos siete años es muy positivo, porque crear ámbitos de encuentro es muy difícil, pero lo vamos consiguiendo. -Este congreso se ha convertido en uno de los principales foros de participación de católicos seglares, pero algunos critican que en ellos sólo participa una parte del catolicismo, más conservador... -Esa crítica no obedece a la intención del congreso, que parte de un hecho fundamental. Nosotros no engañamos a nadie: somos católicos en la vida pública, personas que tenemos que ver cuáles son nuestras responsabilidades. Puedo asegurar, y ahí está el Comité Organizador, que las invitaciones a ponentes o comunicantes se hacen por lo que puedan aportar. Quienes acuden, lo hacen de forma totalmente libre, no hay censura de ningún tipo. Si luego alguien se quiere autoexcluir... -Acabamos de vivir una manifestación contra la reforma educativa en la que ha participado buena parte del catolicismo activo de base. Sin embargo, parece que en la vida cotidiana no está muy de moda reivindicarse como católico. ¿Cómo calificaría esta presencia católica en la vida de la España de hoy? -Todavía queda por hacer, pero algunos síntomas demuestran una mayor participación en la vida pública, y en este sentido en la creación de la democracia. Esto es importantísimo. Hacer democracia es algo más que ir a votar: es construir sociedad civil, participativa. Se está viendo una mayor participación de los católicos, desde un asociacionismo más eclesial hasta católicos que participan en asociaciones no confesionales. Ejemplos como el de la última manifestación son muy bellos: han participado asociaciones de naturaleza confesional, otras que no la tienen, y han ido de la mano con otras confesiones distintas a la católica que reivindican lo mismo, que es de sentido común: libertad de educación, derecho a elegir la educación que queramos para nuestros hijos... Y aquí tenemos que implicarnos. ¿No se corre el riesgo de que se intente politizar la religión? -Ese riesgo siempre puede existir, pero se debilita si las sociedades son acti- Coronel de Palma ha vuelto a organizar con éxito una edición más, la séptima, del Congreso Católicos y Vida Pública, que se ha dedicado a la libertad y que hoy concluye TEXTO: J. BASTANTE FOTO: DANIEL G. LÓPEZ vas y no se participa por un juego de poder, sino por la construcción de la sociedad y del bien común. Las últimas manifestaciones no han sido partitocráticas. Ha habido partidos políticos, pero se han sumado después. La participación en la vida pública se puede hacer desde distintos partidos políticos, desde distintos sindicatos y asociaciones. La mejor manera de evitar la politización es hacer que todo esto sea más activo. ¿Qué opina de la participación de obispos en este tipo de manifestaciones (18- J y 12- N) y tal vez no a otras? -Los obispos tienen toda la legitimidad para manifestarse, porque es vicioso pensar que el orden público queda reducido al Gobierno y los partidos políticos. Lo público nos afecta a todos, y todos lo construimos, por lo tanto también la Iglesia, los obispos y los demás. Querer excluir de la vida pública a los obispos es laicismo. Su asistencia o no dependerá del juicio que cada uno tome, siendo tan legítimo quien considere que su asistencia es conveniente como quien piense que no. Llamados a la libertad ha sido el lema de este congreso. ¿Por qué? -Porque es un bien muy preciado, y por eso está siempre en riesgo. No por vivir en democracia hay que dejar de luchar por la libertad. La libertad está en riesgo en distintos lugares, y se nos olvida. No hablo de libertad religiosa, Hay que reconocer que la Iglesia es una autoridad que preocupa a los poderes, porque es una llamada al interior de la gente, y eso incomoda sino de libertades políticas, civiles o de reproducción. Nosotros vivimos muy bien, y hay otros que carecen de libertad. Las democracias occidentales no se deben dormir, porque si lo hacen pueden surgir nuevas formas de totalitarismo, con discursos que pongan en peligro nuestra democracia. -Una de las mesas precisamente ha hablado de la falta de libertad en otros rincones del mundo... -Se trata de Sombras en el mapa de la libertad Esta mesa ha costado muchísimo, porque se ha reclamado a personas que viven en países donde la libertad no existe, y muchos no han podido asistir porque en el congreso aparecían las palabras católico y libertad Esto ha sucedido en Irak, Cuba... donde los invitados no pudieron ser ponentes porque iban a hablar de la libertad. -Ayer hubo un homenaje a Juan Pablo II. -Juan Pablo II es el artífice de estos congresos. Sus primeras palabras como Papa, No tengáis miedo tocan la primera de las libertades, la libertad interior. El primer grito del Papa fue para que los cristianos no tuviéramos miedo de salir a la calle y proponer, no imponer, el Evangelio, y a que se haga una sana denuncia en favor de la libertad. Quien dijo No tengáis miedo fue un luchador por la libertad, el hombre perseguido por los dos grandes totalitarismos del mundo moderno, y el que desde el Vaticano fue capaz de decir a las grandes potencias del mundo lo que no querían escuchar. ¿Qué futuro tienen estos congresos? -Muchísimo. Aunque es el séptimo, parece siempre el primero. Estos congresos tienen que ir a más, porque hay una tendencia muy fuerte por parte de los poderes por quedarnos más en la parte material del hombre. Hay que reconocer que la Iglesia es una autoridad, incluso para los poderes. Al poder le preocupa la Iglesia, porque es una llamada al interior de la gente, y eso incomoda mucho. -En años anteriores, se ha hablado de medios de comunicación, de Europa, de educación... ¿Qué otros temas quedan? -Hay muchas inquietudes: el tema de la vida, los distintos aspectos de desarrollo económico y desigualdades sociales, la familia, el modelo de sociedad, la participación pública y política... Hay un abanico amplísimo de temas y, mientras haya congresistas y comunicantes, seguirá para adelante. Lo importante es que seamos capaces de escucharnos, de proponer ideas y seguir construyendo sociedad y democracia.