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34 Internacional DOMINGO 20 11 2005 ABC Hoy hace 60 años, con la plana mayor nazi en el banquillo, empezó el primer juicio universal en la localidad alemana de Nüremberg El día del juicio RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL NÜREMBERG. Nicht schuldig! repiten impertérritos uno tras otro los 22 dirigentes del régimen Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, en su alegato en el primer día de los Juicios de Nüremberg, hace 60 años. En el aniversario de un primer juicio universal, cuya jurisprudencia se extienda deseablemente para siempre, cabe preguntarse ¿qué entendían Göring, Hess, Rosenberg, Ribbentrop o Speer por no culpable Los 22 jerifaltes de antaño respondieron por primera vez ante cargos como crímenes de lesa humanidad crímenes de guerra y crímenes contra la paz Desde entonces nadie podría esconderse ya bajo el argumento de cumplir órdenes ¿Por primera vez? El nazismo fue el fracaso del moderno derecho positivo, como anotó Norberto Bobbio, que había enterrado premiosamente la ley natural. Todos los acusados cumplían leyes legalmente aprobadas, Más aún: mantenían oficio meticuloso de todos los hechos, lo que facilitó el pliego acusador. Fue el fracaso de la Ilustración comentaba recientemente a este diario el filósofo Manuel Mate Reyes, uno de los expertos del derecho de la víctima. sen, que recuperaba el desdeñado ius naturalismo para establecer una unidad moral del género humano. Prueba de que la política impone a la justicia el criterio de la conveniencia, la Guerra Fría impidió que hubiera más juicios. Pero de ahí se siguió el derecho de intervención humanitaria recuperado por Bobbio en los 90 para los crímenes en Yugoslavia o África y defendido también por Ignatieff en Afganistán e Iraq. No sin polémica la propuesta de una justicia de hecho parte de que la eficacia en detener un crimen superaría la injusticia de ori- Göring, Hess y Von Ribbentrop, de izquierda a derecha, en Nüremberg gen de una intervención, dado que Nüremberg- -en sentencia contra Otto Ohlendorf en Crimea- -proscribe la guerra por prevención. Menos controvertidamente en cambio ha dado pie a la responsabilidad global de las ONGs. AP Sala 66 de lo penal Aunque la vida prosiga tras el crimen, no deja de chocar que entre las paredes de roble de la Sala 600, en la última planta del Tribunal Superior de Nürenberg, siga arbitrándose cada día casos penales. Moscú había insistido en un juicio espectáculo en Berlín y Churchill abogaba por ejecuciones sumarias. La reticencia actual por el TPI de La Haya contrasta con que EE. UU. fuese entonces el denodado promotor de un juicio para los líderes apresados. Washington abogó incluso por la condena por complicidad de legisladores. Nüremberg fue elegida no tanto por ser origen de las leyes raciales y los fantasmagóricos desfiles de antorchas fotografiados por Riefenstahl, sino porque caía en zona norteamericana, era la única gran dependencia de Justicia aún en pie después de la guerra y poseía una prisión. Sobre la causa, el historiador Reinhard Doerries recuerda que la mayoría de alemanes la consideró largamente parcial, por ser administrada por el vencedor; los acusados no pudieron reprobar a jueces o testigos, y las acusaciones ex post facto no tenían base en ley nacional alguna; no le agregó validez el que el juez soviético, Iona Nikitchenko, hubiera presidido los juicios ejemplares de Moscú ni que abogara contra la idea de hacer justicia a fin de ir más rápido Además ni Nüremberg ni la Convención de Ginebra alcanzaron a los crímenes aliados. Con todo y como dijo el fiscal Robert Jackson, que cuatro naciones vencedoras y heridas hayan optado por la mano de la justicia es la mayor contribución del poder hecha nunca a la razón Como compendió Clausewitz, antes la guerra era un medio político, no un crimen Los principios fueron en 1950 cuna del derecho internacional y, medio siglo después, del establecimiento de un Tribunal Penal Internacional (TPI) Lo resuelto entonces no garantiza nada, pero cabe creer que la imagen en el banquillo de Göring, Milósevic, Pinochet, Habré o Sadam no sea ociosa. Sierra Leona, Darfour y Congo seguirán. Que la justicia jamás pueda ser ejemplar no quita que no deba servir de ejemplo. Sin Dios no hay culpa En adelante, los principios de Nüremberg proclamarían que el hombre y su circunstancia no son la única medida de todas las cosas. De los 218 días de Nüremberg- -con el primer empleo de traducciones simultáneas- -salieron 12 sentencias de muerte, de la que Göring escapó con una cápsula de cianuro y Bormann por ausencia, 3 condenas a perpetuidad, 4 sentencias de prisión mayor y 3 absoluciones. Aún hubo otro juicio militar y otro para crímenes científicos. En el Juicio a los Médicos (1947) la abominación de las prácticas de eutanasia y eugenesia de nuevo contrastó con el argumento de que no había ley que diferenciase experimentos legales de ilegales. A esta verdad positiva, el Dr. Leo Alexander contrapuso el llamado código de Nüremberg tal como el primer juicio había producido la jurisprudencia de los Principios de Nüremberg A la legalidad se opuso la legitimidad de origen y ejercicio, recuperando principios naturales y la responsabilidad de la conciencia humana. Auschwitz había demostrado los límites del ufano sin Dios no hay pecado y el nuevo paradigma dio lugar a la idea del globalismo jurídico Autores como Norberto Bobbio, Richard Falk y Jürgen Habermas se remitieron al kantismo del Weltbürgerrecht o derecho cosmopolita según la premisa filosófica radical de Hans Kel-