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16 Nacional DOMINGO 20 11 2005 ABC JAIME MAYOR OREJA Vicepresidente del Grupo Popular Europeo El Estatuto es fruto de Perpiñán como el plan Ibarretxe de Estella El ex ministro del Interior sostiene que ETA necesita a Zapatero igual que Zapatero necesita a ETA para que todo lo que hace en Cataluña tenga explicación política en España ÁNGEL COLLADO MADRID. La hoja de ruta de ETA es muy clara, la ruptura de España; la de Zapatero es mucho más confusa, es un impulso, una venganza, romper con la Transición Jaime Mayor Oreja se ratifica en su mensaje de los últimos meses apoyado ahora por la realidad de los hechos. -Batasuna alaba los pasos de Zapatero hacia el federalismo y Patxi López habla de gobernar con la coalición. ¿Se cumplen sus peores pronósticos? -Se está confirmando lo que algunos dijimos. Es el resumen de lo que va de Estella a Perpiñán y ratifica que todo es lo mismo, que es un proceso global: el Estatuto y la negociación con ETA. No se pueden trocear los acontecimientos. ETA ha estado presente tanto en el País Vasco como en Cataluña. El fruto del Estatuto de Cataluña es el fruto de Perpiñán, y el plan Ibarretxe el fruto de Estella. Y culminará con una negociación pública y formal con la banda que tendrá que ser protagonizada por los dos grandes actores del proceso: Rodríguez Zapatero, por un lado, y ETA por otro. ¿Vía Batasuna? -Es lo mismo Batasuna que ETA. No nos creamos las mentiras de quienes llevan la operación. No nos engañemos. En ETA no ha cambiado nada, el PNV no se ha movido un milímetro desde Estella y Batasuna es ETA. La banda necesita a Zapatero de la misma manera que Zapatero necesita a ETA. Para que todo lo que hace en Cataluña tenga explicación política en España. Para dar un sentido finalista a su proyecto: alcanzar la paz que otros no han alcanzado. ETA quiere sostener y apoyar a Zapatero, que es un presidente insustituible para ellos, pero no quiere lanzarse a un proceso de paz sin un acuerdo político real e irreversible que permita tenerle cogido para siempre. ¿Por qué da por hecho que la negociación está en marcha? -Según dijeron los dirigentes de Batasuna la semana pasada en París están ya en una fase de documentos escritos. No me lo invento yo, lo ha contado Xavier Larralde, jefe de la coalición en Francia. Yo no sé cuándo puede convenirle a ETA facilitar las cosas a Zapate- ro con una tregua- -o algo más, porque no se puede repetir la tregua indefinida de 1998- pero lo importante es que los españoles sepan que todo es lo mismo para que luego emitan su juicio ante lo que está sucediendo. -Hasta Piqué habla ya de la relación entre el desafío del Estatuto catalán y los planes de ETA que usted fue el primero en advertir. -Lo que pasa es que llevo toda mi vida en la política del País Vasco, treinta años dedicado a conocer lo que es el nacionalismo y ETA. Mi obligación moral y ética siempre ha sido hacer un juicio de intenciones sobre lo que la banda pretende. Y decir eso, que para algunos era una temeridad, que me ha costado muchas descalificaciones y me llevado a vivir cierta soledad política, era mi obligación. ¿Cómo no voy a debérselo a Gregorio Ordóñez o a Miguel Ángel Blanco? ETA tiene un proyecto de ruptura de España y algunos tenemos la obligación de explicárselo a los españoles porque lo conocemos. ¿Una reforma a fondo del Estatuto catalán podría frenar ese proceso de cambio de régimen que su partido denuncia? -De ese texto, a ETA le da igual la financiación o el blindaje de competencias. Sólo le importa el preámbulo y el artículo 1, donde se sostiene que Cataluña es una nación. A partir de ese momento no hay debate sobre los derechos de una Autonomía, sino sobre los derechos de una nación. Le permite a ETA negociar con el Gobierno de España autodeterminación. La banda necesita dos cosas del Estatuto: que Cataluña sea una nación y el apoyo de ERC. Lo demás le resulta indiferente. ¿Sigue convencido de que su partido no debe participar en el proceso parlamentario de enmiendas al texto del Estatuto? -Mi partido debe aprovechar todos los resquicios para hablar, para explicar su posición en todos los puntos. Lo que digo es que el PP no debe permitir ser utilizado como pretexto o excusa para decir que apoyamos el Estatuto en un porcentaje determinado. -Pero también pueden colaborar en rebajar la inconstitucionalidad del texto. -Nosotros vamos a presentar una en- mienda al artículo primero y al preámbulo. Eso es la esencia que, insisto, también es lo único que importa a ETA. Ahí es dónde el PP tiene que explicar su planteamiento. ¿Cómo ve a Rajoy ante el reto? -La intervención de Rajoy en el Congreso fue el único discurso de Gobierno que se escuchó aquel día. Y ha sido un elemento de esperanza para muchos millones de españoles que ven en Rajoy la única posibilidad de salir de esta pesadilla que vivimos. Rajoy consolida su liderazgo en la sociedad. ¿Cómo se ve desde las instituciones europeas la crisis interna de España? -Estamos sumidos en una situación de crisis en muchos países europeos y en la propia Unión, con lo que todo se difumina. La diferencia es que las crisis de otros países son reales y la española es inventada, no se basa en problemas reales. Zapatero amenaza con ser un presidente del Gobierno de una Nación que permitió que hubiera en su seno tres nuevas naciones. Con esa tarjeta de jefe de Ejecutivo que abdica de sus responsabilidades y de la lógica de representar a todos los españoles es imposible que alguien le escuche en asuntos importantes. ¿Puede llegar el caso en España de tener que plantearse un Gobierno de coalición PSOE- PP ante la magnitud de la ofensiva nacionalista? -Es evidente que si dijera que sí podría lanzar un mensaje falso. Primero porque no hay ninguna posibilidad y segundo, porque antes hay que parar desde el PP, en la medida que podamos, la ofensiva nacionalista y la administración de la misma que hace Zapatero. Eso es lo urgente. ¿Usted recuerda un desgaste tan acelerado en un Gobierno como el que señala el CIS al de Zapatero? -No en el Partido Popular, pero sí en la Unión de Centro Democrático. Nuestro proceso en UCD fue muy rápido porque nuestra finalidad social terminó en cuanto se aprobó la Constitución. No supimos hacer más y por eso fue un proceso rápido. La etapa de Rodríguez Zapatero será aún más corta porque ni siquiera tiene un proyecto serio como existía en la Transición. La segunda transición es la ruptura, un disparate. -Pero su alianza con todos los nacionalistas parece destinada a propiciar una larga etapa en el poder. -Yo no lo creo. Estos procesos tienen un deslumbramiento de nueve meses. Quienes crean que el Estatuto catalán es el punto final a la insatisfacción de los nacionalistas es que no los conocen. Luego tocará la autodeterminación. ¿Se puede hablar de cierta reacción social en las últimas semanas? -Sí, pero no es suficiente. Tenemos que seguir movilizándonos, y no sólo el PP. Tenemos que ser más valientes, alzar un poco más la voz. Hemos sabido hacer frente al terrorismo y ahora se trata de hacer frente a la mentira política en la que estamos envueltos. Y tenemos que hacerlo con las mismas armas: fortaleza moral, tenacidad y atreverse a decir la verdad. ¿Qué más puede hacer su partido? -Todos podemos hacer más. Tenemos que llegar a todos los rincones para denunciar esto que sucede, perder el miedo y no creernos eso de que somos intolerantes. No podemos ser esclavos de las acusaciones de los demás. Debemos tener más confianza en lo que hemos hecho en nuestros años de Gobierno. No podemos tener complejo alguno respecto de lo que pensamos de España, la Constitución y lo que hace Zapatero.