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12 La Entrevista DOMINGO 20 11 2005 ABC (Viene de la página anterior) ha fusilado a los mismos y de manera equivocada. -Poco después de Trafalgar, episodio que ha novelado, se produjo la invasión napoleónica, lo cual para usted fue una tragedia, porque la lucha contra el ejército invasor- -que traía libertad, igualdad y fraternidad -se convirtió en una rebelión antiliberal, rechazo que se prolongará hasta muy mediado el siglo XX. -Napoleón nos hizo polvo. En España había un movimiento al que se llamaba afrancesado y que reunía a gente como Moratín y Goya, culta, con ideas renovadoras, y la invasión provocó su aplastamiento. Hay que decirlo: buena parte de la culpa la tuvimos los españoles, porque no se trata sólo de que llegara un rey malo que arrasó las libertades alcanzadas en la Constitución de 1812; sino de que los españoles también las tiramos por la ventana. Éste era un país tan miserable, tan cobarde, tan inculto, que cuando recibió una constitución avanzadísima, concebida en el papel por gente de bien y que le daba libertad, en vez de levantarse en su apoyo, se unce al carro del despotismo y secunda a Fernando VII en la persecución del espíritu liberal. ¿Cómo explicaría esa sumisión? -Hay una excusa y es que la gente era analfabeta. Nadie le había enseñado a pensar, estaba en manos de curas fanáticos, de reyes incapaces y de ministros corruptos. Igual se apuñalaba franceses que liberales y luego ibas a misa y te absolvían. Pero ya no es así, la educación es universal y gratuita, existe internet, hay libros de bolsillo, el que quiera puede acceder a la cultura. Hoy es inculto el que quiere. El campesino que pegaba fuego a la iglesia de su pueblo y mataba al cacique en el año 36 quizá tenía una explicación histórica. Ya no; el que hace caso omiso al progreso y la solidaridad es por cobardía, por apoltronamiento y por bajeza moral. Cuando gritamos ¡Vivan las cadenas! es porque queremos tenerlas. En España nos sigue dando miedo la libertad responsable, aunque la otra nos encanta... Poder mearnos en la esquina nos pone. -Los medios de comunicación, ¿qué pintan en todo esto? -Los medios igual que hacen el mayor bien cuando denuncian la injusticia, también hacen el mayor mal cuando, atentos al libro de estilo de lo políticamente correcto, manipulan la realidad. Reproducen lo que es la sociedad y luego la sociedad se retroalimenta de ellos. Lo peor es que hoy no existe el espíritu crítico que hubo en España desde finales del siglo XIX hasta la II República. ¿Qué gente hay a la altura de Ortega en la derecha o en la izquierda? España es un país especialista en perder oportunidades. Entre el 98 y el 36 hubo una gran oportunidad; de la misma manera que la hubo a caballo de los siglos XVIII y XIX y que se perdió con la invasión napoleónica y Fernando VII. Y eso ha dejado un agujero que no se ha podido llenar con nada. -Cuando antes se proclamaba jacobino, usted dijo que creía en una educación... -Férrea y medieval. Y el que no quiera estudiar, a trabajar: a ser un dignísi- Los ministros de Educación no dan la talla y han ido bajando el listón -Para la economía del consumo, ¿no es mejor formar analfabetos porque el consumismo es acrítico? -Hace años, cuando era más joven y apasionado, pensaba que los analfabetos culturales eran consecuencia de un plan deliberado: Quieren tenernos a su merced para manejarnos mejor Después me he dado cuenta de que el problema es que los ministros o las ministras de turno no dan la talla. Les sale así, son gente limitada, con un perfil de lecturas muy bajo, gente que siempre ha vivido en la política y que tiene una cultura muy técnica, de lo inmediato, de lo que funciona para la foto del día siguiente. Esa pobreza de espíritu, esa cultura prêt- à porter de aquí te pillo y aquí te mato y mañana da la mismo, es la que están aplicando a los planes de estudio y a la política educativa. Son ciegos guiando a gente que ve o que puede ver. Y no les niego la buena voluntad. Pero quienes llevan el timón de la nave no tienen altura y, por eso, bajan todo a su nivel. Llevamos treinta o cuarenta años de ministros de Educación y Cultura que bajan cada vez más el listón. Y luego, cuando se van, nadie les pide responsabilidades por el desaguisado. Hablo de Javier Solana, de José María Maravall, de... ¿Y los padres? -Los padres me parecen culpables porque son los primeros que no dejan a los maestros educar. Hemos hecho de los niños frágiles monstruos de cristal. No hemos sabido hacerles fuertes; fuertes ante la adversidad, el dolor, la dureza de la vida o la muerte... Porque no les entrenamos para la vida, ya no tienen defensas ni anticuerpos. Les estamos estafando. No hacemos más que contarles mentiras como que la violencia siempre es mala Pues no, no siempre es mala, si no hubiera habido violencia defensiva, Sarajevo hubiera sido arrasada por los serbios. Si no se hubiera opuesto violencia, el hombre no habría sobrevivido en un medio hostil. La violencia a veces es necesaria. A los niños les decimos: Los ejércitos son ONG que dan el biberón y no, están para combatir enemigos cuando hay guerra. Les estamos contando un mundo de Blancanieves, pero cuando salen a la vida, se llevan una castaña de aquí te espero. Pérez- Reverte publicará dentro de unos meses la novela El pintor de batallas mo fontanero, un dignísimo albañil, un dignísimo agricultor. La educación debe ser accesible a cualquiera, pero cuando estudias, hay que esforzarse. -La manifestación del sábado 12 denunciaba problemas tan graves como la pérdida de la moral del esfuerzo, la idea de que estudiar debe ser un juego, la indisciplina o la pérdida de autoridad de los profesores. ¿Qué piensa de ello? -El maestro debe inspirar al alumno temor y respeto. ¿Y admiración? -La admiración va incluida. El maestro es alguien superior que tiene un conocimiento superior y lo transmite a los alumnos. Ésa debe ser la base. A lo mejor ésta es una concepción que ya no tiene que ver con la realidad, pero es en la que creo. Hablamos de la educación de chicos que a los veinte años tienen que tener conocimientos elementales de su cultura, su historia, su entorno. Cualquiera que tenga un hijo en edad escolar tiene que estar subiéndose por las paredes, y no por las clases de religión, qué puñetas, sino por el desmantelamiento de la cultura en todos los órdenes.