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8 Opinión DOMINGO 20 11 2005 ABC LA BURBUJA AL TRIUNFO POR EL INSULTO H UBO un tiempo en que los anuncios se dirigían a despertar el instinto de supervivencia y a dar pistas para triunfar en la vida: sonaban en las radios de cretona las cancioncillas del DDT Chas no hay quien te aguante y restallaban en los superheterodinos las proclamas de Al éxito por la Electrónica Luego vino la época en la que las canciones de moda invitaban a fomentar el consumo o incitaban el instinto de propiedad: Viste como quieras, toma CocaCola, vuela por Iberia a Nueva York, fúmate un Marlboro, tómate un Martini, viste Cimarrón Pero de un tiempo a esta parte todo los que sale por los transisLUIS IGNACIO tores o las pantallas de PARADA plasma son tacos e insultos. Hasta los políticos utilizan con fruición el denuesto, el vilipendio, el escarnio, la invectiva, el improperio, la diatriba. Son cosas del progreso. El líder del PP llamó ayer a los dirigentes socialistas doctrinarios de asamblea universitaria colección de irresponsables líderes republicanos de los treinta y tropa de indocumentados Debe de ser cosa del progreso. Pero del mismo modo que la Tercera Convención de Ginebra señala que los prisioneros de guerra deberán ser tratados humanamente en todas las circunstancias y deberán ser protegidos contra todo acto de violencia o de intimidación y contra los insultos, y que tienen derecho al respeto de su persona y su honor, y de la misma forma que el Cuarto Convenio de La Haya dice que sus convicciones, hábitos y costumbres deben ser respetados, sin distinción alguna por razones de raza, religión u opiniones políticas, debería existir un Acuerdo Internacional que prohibiera el insulto entre los políticos que buscan el triunfo: al fin y al cabo son prisioneros de esa guerra que es la confrontación política diaria. Todo lo más se podría admitir alguna expresión acuñada por la cultura secular como tarambaina, chocholo, sansirolé, zascandil, chisgarabís, almacántaro, correlindes, fifiriche, boquimuelle o cenutrio. Aunque peligrara el progreso. ABC Y SUS LECTORES Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es Entre las cartas recibidas esta semana llama la atención la de un lector chino de 21 años, JIAN SHEN, que se refiere al artículo de Alfonso Rojo publicado el pasado día 16 bajo el título Cuando China despierte Estoy harto de la cantidad de críticas que se publican en diversos medios sobre nosotros. Vivo en la capital de España desde hace varios años. Hice mis estudios de bachiller aquí y actualmente estudio una ingeniería superior en una Universidad madrileña. No me gusta protestar, pero mi paciencia oriental llega a su extremo. Lo que más me indigna del artículo es que cuestiona la honestidad de los trabajadores chinos que viven aquí, mientras que en realidad no son nada más que gente que trabaja 12 horas o más al día, y 365 días al año para recibir la miserable recompensa que se les da, y para poder ahorrar unos cuartos a fin de mandarlos a nuestro país para que nuestros mayores y niños puedan vivir con un poco más de comodidad. Compramos locales al contado porque el banco no nos concede créditos, pero tenemos a nuestros amigos y familiares que sí nos los dan. No hablen de cosas que no conocen. Hay un proverbio chino que dice: el virus entra por la boca y los errores salen de ella JOSÉ MARÍA SEGOVIA se refiere a la crítica de José María Lasalle a un libro de Juan Nuño sobre Borges, publicada en el apartado Leer y pensar de la sección de Opinión el 29 de oc- tubre, donde se escribía: Este ensayo de Juan Nuño, introducido por Fernando Savater Estimo que el participio adjetivado introducido debía referirse a la introducción que el maestro Savater hacía del aludido ensayo. Esta palabra, muy usada en los anglosajones, equivale al presentar nuestro, empleado comúnmente en la presentación de personas a un tercero. Introducido como participio del verbo introducir, solo podría aplicarse en este caso como máximo en su 3 acepción de las 9 que nos ofrece el DRAE: Hacer que alguien sea recibido o admitido en un lugar, o granjearle el trato, la amistad, la gracia, etc. de otra persona Lo correcto, si se quiere utilizar el concepto de introducir, sería haber escrito: Este ensayo de Juan Nuño, con introducción de Fernando Savater Como casi todas las semanas, no falta un capítulo dedicado a las faltas de ortografía que aparecen en ABC. LUIS ORTIZ LÓPEZ se refiere a una publicada el pasado domingo en la sección de Deportes. En la información sobre el partido de la selección española frente a la eslovaca un sumario confundía la preposición a con el verbo haber (ha) Lamentable PE- DRO VALDÉS MUÑIZ detectó otra falta en la sección Nacional el pasado miércoles. Aunque se refieran al franquismo, los estertores son con s y no extertores como aparece escrito en la información sobre el homenaje en Madrid a cinco terroristas fusilados en 1975 IGNACIO MOISÉS CAL es lector de la edición de ABC en México y lamenta que Darío Valcárcel, en su columna Irán pesa como Francia del pasado jueves, hable de que América se arriesgue refiriéndose a Estados Unidos de Norteamérica. Está bien que nuestros vecinos y algunos países europeos tengan tal confusión, pero ustedes creo que no deben tenerla. América está dividida en la del Norte o Norteamérica, la del Centro o Centroamérica y la del Sur o Suramérica. Todos somos americanos y nuestros vecinos del Norte son estadounidenses, pero no americanos Por último, algunos lectores, como JAVIER PALACIO, se han quejado esta semana de las dificultades que, por problemas técnicos, han encontrado para emitir su voto en ABC. es a los columnistas que participan en la sección Palabras cruzadas