Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 19 11 2005 Los sábados de ABC 113 EL PALADAR DE UN GENIO Uno de los músicos más amados por el público fue- -es- -Mozart. Conoció la penuria, pero procuraba disfrutar de la vida. Y la comida estaba entre sus aficiones. Un libro nos descubre las recetas de su viajera existencia De sobremesa con Mozart 50 aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, que se cumple en 2006, está despertando en su patria una verdadera fiebre por el autor de Don Giovanni. La agenda del año Mozart va a ser apretada y los austriacos preparan ya numerosos actos, exposiciones y homenajes al genial compositor y, con permiso de la emperatriz Sissi, hijo predilecto de Austria. Así, ahora que Mozart está más de moda, su música se escucha más y su figura y su época más de analizan, el siguiente paso es comer como Mozart. Esa es la propuesta que hace el libro Amadeus à la carte un recorrido culinario por el tiempo y los países que el genial compositor conoció en su corta pero intensa vida. El autor del texto, el periodista y escritor Christoph Wagner, sale de paseo por la Europa de la segunda mitad del XVIII, siguiendo los viajes de un Mozart, del que es conocido su buen oído y sobre el que se nos descubre también su buen apetito. De sus 35 años de vida, Mozart pasó diez en el camino. Conoció y fue aclamado como músico en las principales cortes europeas y tuvo la oportunidad de ampliar sus horizontes musicales y culinarios. Pese a su delicada constitución física, el genio del Salzburgo era un auténtico vividor. Aunque el libro no le clasifica de gourmet Wagner recuerda que fue un hombre que amó los juegos, la buena comida y las fiestas. Por eso, uno de sus biógrafos, Alexander Oulibischeff, dice de él: Si Mozart, en vez de tener siempre para sus amigos la mesa y la bolsa abierta, hubiera tenido una hucha bien cerrada, sólo hubiera bebido agua y no hubiera galanteado con ninguna mujer aparte de la suya propia, se habría sentido mejor. No obstante, nadie habría podido esperar un Don Giovanni de un burgués así El 2 POR ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS. CORRESPONSAL EN VIENA El libro de Wagner, publicado en alemán por la editorial Pichler (www. styriapichler. at) recoge 29 recetas de especialidades de Linz, Salzburgo, París, Italia, Londres, Alemania, Praga o Viena, ciudades y países que Mozart visitó y sobre las que el autor ha indagado para conocer qué platos pudo haber disfrutado el maestro durante sus visitas. Dietas para el catarro En el libro, Wagner reproduce muchas de las cartas que su padre, Leopold, dirigió a Mozart y a su hermana, Nannerl. En ellas hay continuas referencias a la comida, los precios de los ingredientes, los locales frecuentados y aun las dietas, como la que en una carta de 1780 recomendaba a su hijo para combatir un cata- El libro de Wagner es otra forma de conocer al genio. A la derecha, un plato de faisán La ensalada de Casanova Pero no sólo ciudades y países marcan el recorrido gastronómico de Amadeus à la carte sino también las obras del autor. Así, Wagner propone un Faisán a la Don Giovanni o un Asado Leporello Incluso Casanova, al que Mozart conoció en Praga y que fue buen amigo de su libretista Lorenzo Da Ponte, tiene un lugar en el recetario con una afrodisíaca mezcla de frutas, nuez moscada, regaliz y oporto es denominada como Ensalada Casanova En definitiva, un universo de recetas plagados de guiños históricos y divertidas anécdotas sobre la vida de la familia Mozart que viene acompañado de un CD con algunas de las mejores composiciones del maestro para unir el disfrute del oído al del paladar. Desde luego, el de Mozart se mantuvo bien mimado casi hasta el final de sus días. La noche del 8 de octubre de 1791, dos meses antes de morir y ya enfermo, el compositor se deleitó con un espléndido esturión y aún le quedó hambre para dar buena cuenta de medio capón. Es la última de las comidas de las que se tiene constancia de un hombre que vivió la vida con intensidad pese a sus enfermedades y sus crisis. Un hombre barroco que vivió entre el carpe diem y el memento mori y que será ahora también recordado por su buen apetito. En las cartas que le escribió su padre hay continuas referencias a la comida, las dietas y los restaurantes Café Tomaselli, uno de los favoritos de Mozart en Salzburgo rro: Tanta sopa como quieras pero nada de carne de vaca. Un poco de ternera o cordero bien cocinado. Lo mejor es pulmón bien cocinado y papilla de arroz Amadeus à la carte inicia su recorrido con el local favorito de Mozart en Salzburgo, el hoy conocido como café Tomaselli. Allí disfrutó de una leche de almendras con licor de huevo una vieja receta que Wagner ha rescatado de antiguos libros de cocina. De su paso por París, el libro nos regala la sugerente Langosta a la Madame Pompadur y la anécdota de cuando Mozart conoció a la amante de Luis XV. De Londres, Mozart confesó siempre su an- glofilia, encontramos la Pierna de cordero al viejo estilo londinense aunque Mozart padre mostró sus preferencias por el pescado, en especial el Bacalao con ostras De Italia, aunque la primera impresión del país no fue especialmente positiva, el libro recoge la receta de Codorniz al vino blanco y melón Un capítulo especial ocupa Praga, la ciudad dorada, una de las favoritas de Mozart. Famosa es su frase los praguenses me entienden y conocido es el éxito que su música tuvo en la capital del Moldava. Allí, Mozart se deleitó en locales como El águila dorada con platos checos como las Carpas a la cerveza