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ABC SÁBADO 19 11 2005 Los sábados de ABC 111 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE La Clitoria ternata, otra sabrosa flor que combina muy bien en la cocina JAMONSEXUAL Madonna y el cuerpo que se gasta a los 47 AFP Un menú completo por 60 euros Para contemplar como diminutos pétalos multicolores componen un cuadro comestible, lleno de delicadeza, no hay más que reservar mesa en Thai Gardens (Madrid y Barcelona, www. thaigardensgroup. com) y solicitar el menú degustación de flores, cuyo precio son 60 euros. Para elaborar los platos se utilizan flores especiales que llegan desde Tailandia, como el resto de los ingredientes con que cocina madame Tas y su equipo. Entre ellas está la exótica Dong Sa No (Sesbania Roxburghii) pequeña flor amarilla de un árbol similar a la acacia, muy común en aquel país asiático, con la que se prepara uno de los platos más antiguos, el Pad Sai Rung, que se compone de langostinos salteados con la flor, leche de coco y vermicelli Muy tradicional es también la crema de flor de Chom Phu, y deliciosos los Boop Pha PhomPha, rollitos de pasta fresca de arroz rellenos de pétalos de rosa. P Kamom Med Bua. Flan de coco y semilla de flor de loto Debidoir- -han abierto al público un jardín de flores comestibles donde se recogen 170 especies y la primera escuela del mundo para aprender a cocinarlas. Como mejor se aprecian los matices sápidos de las flores es comiéndolas en crudo. Lucen mucho en ensalada, pero donde dejan lo mejor de sí es en compotas e infusiones. De la gran mayoría sólo se comen los pétalos. Son fácilmente reconocibles en el plato el clavel, la rosa, el pensamiento... La cosa se complica cuando se usa sólo una parte, por ejemplo los pistilos del crocus (azafrán) o las semillas (loto) No se pueden utilizar flores de floristería, sólo aquellas que han sido cultivadas especialmente para el consumo, sin productos químicos. Se venden en fruterías y supermercados. Los pétalos de rosa se emplean para perfumar guisos de cordero o de aves. La flor de menta, la de cebollino y la de hinojo combinan muy bien con el pescado. Las capuchinas, que tienen un ligero sabor picante, aportan gracia a sopas y ensaladas. Las violetas se consumen en tortilla, pero también confitadas o escarchadas, para lo que se pintan con clara de huevo, se espolvorean con azúcar glass y se introducen en el horno a baja temperatura hasta que se cubren con una costra cristalizada. Esta técnica se puede aplicar a las rosas, los pensamientos, etc. Las flores de las plantas aromáticas (tomillo, lavanda, romero) se secan y trituran hasta reducirlas a polvo para luego mezclarlas con sal antes de aderezar platos de carne o pescado. arece que el hombre ideal es Guy Ritchie. Ya saben, es übersexual, la última julandrada publicitaria. Una nueva generación de hombres viriles pero no machos, que asumen su masculinidad con dulzura y que tratan a las mujeres como iguales. Se ve que todo esto es bueno. Antes de que se me olvide, en el Elle francés (donde analizan a estos elementos) se preguntan si la Infanta Leonor será una futura pasionaria de la paridad Todavía no me he recuperado. Bueno, pues que George Clooney y Guy Ritchie son übersexuales. Menos lobos, son guapos, ricos y listos. Y por muy übersexual que sea Ritchie sigue siendo su mujer la que parte el bacalao. Uy, cábala tiene casi las mismas letras que bacalao. Es ella la que se pone las medias de rejilla y, al ritmo de Abba, enseña esos músculos fruto de ejercicio de años, yoga Ashtanga (más enérgico que el tradicional) y dieta feroz. He leído que come ositos de gominola y no me lo creo. Madonna, con ese cuerpo que gasta a los 47 años, me saca los colores (aunque también es cierto que yo me pongo colorada al comprar una entrada para el cine) Si me hicieran el Cuestionario Proust, creo que ante cuál es mi lema respondería no dejes para mañana lo que puedas comer hoy. A tal punto he llegado que he decidido probar con las láminas saciantes unisex de Comodynes. Lo mismo hacen toallitas desmaquillantes no comestibles que láminas con sabor a regaliz para quitar el hambre. Lo que no entiendo es por qué una cosa que se come puede tener la cualidad de unisex. Quiero decir, todo lo que se ingiere (incluso lo que sólo se mete en la boca) es unisex. Nadie pensaría que algo comestible es sólo para hombres o sólo para mujeres. No sé, la aspirina infantil es para niños, pero también para niñas. En fin, es una de esas cosas menores que no entiendo. Tampoco me cabe en la cabeza que Jenna Jameson, cuya traducción al español de Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno acaba de publicarse, le haya dedicado el lúbrico libro a su madre. Pero vaya, es que pone completitos el nombre y apellido de la señora, que estará tan orgullosa de su chiquilla. Hija, espérate a escribir una novela tipo Danielle Steel. Pero a lo que iba, a las láminas saciantes, no a la chica saciante. Serán unisex pero a mí no me hacen efecto. He llegado a la conclusión de que lo único que me sacia es un bocadillo de jamón. O dos bocadillos de jamón (creo que soy jamonsexual) Por eso entiendo a Kate Moss, a la que parece que ya dejan salir del agujero, con la ventaja para mí de que los bocadillos de jamón son todavía legales. Pero tiempo al tiempo.