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ABC SÁBADO 19 11 2005 Los sábados de ABC 109 Compras. Universidad. Fue la más antigua del mundo, fundada por una mujer en 859. Hoy es una inmensa mezquita La medina. En el laberinto hay trece mil callejuelas, veintidós mil casas y cinco mil cuatrocientas tiendas Toda la ciudad es un paraíso para los aficionados a volver a casa con la maleta llena HOJA DE RUTA Las casonas- hoteles Sheherazade. Catorce habitaciones, dos de ellas suites. Piscina, hammam, sauna, restaurante. Entre 120 y 500 euros. www. sheheraz. com 212 55 74 16 42. Le Palais. Quince habitaciones. La suite Royale tiene 120 metros cuadrados. De 165 a 1.200 euros. www. palais- hotes. com 212 55 63 73 24. La Maison Bleue. Entre 180 y 270 euros. Acaban de abrir un segundo riad, con más tecnología y comodidades. www. maisonbleue. com 212 55 74 18 73. Al Bartal. Entre 80 y 100 euros. www. riadalbartal. com 212 55 63 70 53. Lune et Soleil. Entre 65 y 100 euros. www. luneetsoleil. com 212 55 63 45 23. Dar El Ghalia. Entre 130 y 570 euros. www. maisondhotes. co. ma 212 55 63 41 67. Dar Córdoba. El único riad en manos de españoles. Entre 60 y 100 euros. www. darcordoba. com 699 27 96 97. El viaje. Royal Air Maroc tiene cuarenta enlaces semanales entre diferentes ciudades españolas y Marruecos. Vuelo a Casablanca desde 190 euros. Más información: 902 210 010 www. royalairmaroc. com. Más información. Turismo de Marruecos. 91 541 29 95 www. turismomarruecos. com. Al Bartal. Plantas, agua y azulejos componen un paisaje tentador en el patio central de esta casa tradicional a este patio con un limonero y un naranjo. Fue un aterrizaje sin paracaídas, sin billete de vuelta. Nos costó entonces sesenta mil euros, sin contar por supuesto las obras de rehabilitación gestiona Marie Roland- Gosselin, Al Bartal se queda en siete. Marie, nacida en Marruecos aunque de familia francesa, fue enfermera, trabajó en el sector petrolífero y en el turístico, y ahora parece feliz sentada ante un té, en un patio en el que domina el verde, completamente decorado con plantas. El 90 por ciento de nuestras reservas se hace por internet- -asegura- y los clientes suelen ser franceses o ingleses, sobre todo desde que funciona un vuelo directo Londres- Fez A Fez llegan cada año unos veinticinco mil españoles, una pequeña parte de los trescientos mil que visitan Ma- Unas pocas habitaciones El riad Lune e Soleil tiene a día de hoy cuatro habitaciones, aunque Jurgen, vestido desde que aterrizó en Fez con una chilaba marrón que disimula su gusto por la comida, ya planea construir dos nuevas. Hay maison d hôtes muy pequeñas, como ésta, y otras más grandes, aunque ninguna suele superar las quince habitaciones. La que La mejor gastronomía de la ciudad se encuentra también en estas casas, por ejemplo en La Maison Bleue rruecos. Y, sin embargo, la medina de la capital espiritual del país es la que más asombra, la que más nos hace olvidar el atasco de las ocho, la que más llena nues- tro baúl de los sentidos. Quizá la moda de los riads ayude a descubrir la Universidad más antigua del mundo, fundada por Fátima Fihri en 859, o la medersa (escuela coránica) del siglo XIV. De eso hablan los propietarios de estas casonas tan discretas por fuera, como manda su fe, y tan ricas y sorprendentes en el interior. En el paseo por las callejuelas de la ciudad, de la mano de Tazi Chellal Abdelali, resulta difícil creer que detrás de esas fachadas se esconda un oasis de gusto y lujo. El riad Dar El Ghalia sí está dentro de la medina. Los camareros aguardan en un punto concertado, para guiarnos por callejuelas de menos de dos metros de ancho. La casa a la que nos dirigimos pertenece a la familia de Omar Lebbar desde hace doscientos años, y hace cinco mudó la piel para renacer como un hotel- restaurante de unas pocas habitaciones. En el patio, las luces de las velas y el envolvente runrún de la música árabe acompañan la cena. Yo siempre he dormido en la suite de la planta superior recuerda Omar. En una habitación con azulejos por doquier. Es un hombre con suerte, le decimos. Y ya se sabe que la baraka o suerte es un don casi divino en estas tierras.