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68 Cultura SÁBADO 19 11 2005 ABC MANUEL BORJA- VILLEL Director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) En España se siguen planteando los museos con criterios del siglo XIX BARCELONA. Asegura que el MACBA nunca podrá ser un museo canónico algo de lo que dan buena cuenta los diez años que han transcurrido desde su inauguración. Con la celebración del X aniversario a la vuelta de la esquina y exposiciones dedicadas a Günter Brus y Robert Whitman, el MACBA, con Manuel Borja- Villel a la cabeza, continúa cuestionando el modelo tradicional de museo y defendiendo una forma de resistencia cultural basada en la educación y la pedagogía. A él le ha dado un resultado fabuloso. -En estos diez años, el MACBA se ha convertido en todo un referente a la hora de entender el arte contemporáneo. ¿Qué es lo que le diferencia de otros tantos museos del país? -Hay varias confusiones y una especie de obsesión para que los museos hablen del presente, cuando el presente ya es una forma de pasado. Lo opuesto es la visión de que el museo ha de reflexionar sobre la visión canónica del arte. Uno de los logros del MACBA es entender que un museo ha de tener una función pedagógica y que el momento que vivimos es la contemporaneidad, que empieza en los cincuenta y acabará cuando acabe. ¿Cree que el concepto de los artistas contemporáneos ha llegado a la sociedad satisfactoriamente? -Estamos en una de las épocas en la que el arte está más popularizado que nunca y, en cambio, en la que el pensamiento es más banal. ¿Quiere decir esto que el arte tiene que ser elitista? No. El problema está en el saber: siempre hay una separación entre los que saben y los que tienen una educación de segunda, por lo que hay que replantearse radicalmente la estructura educativa. La educación está fallando, por lo que exposiciones como la de Stanley Brouwn tienen público, pero minoritario. A lo mejor es que los museos tienen que ser minoritarios, que no elitistas, y no pasa nada. Juntando muchas minorías se puede formar una mayoría muy interesante. ¿Cómo ayuda a este concepto educativo que defiende el hecho de que cada ciudad quiera tener su museo de arte contemporáneo? -Los museos nacieron para que los burgueses entendiesen el mundo y se lo explicasen al resto. Ahora, en cambio, todo es consumo, incluso la sanidad, y los museos también. Cada vez nacen más museos que atienden únicamente criterios tales como atraer turistas o hacer la ciudad más agradable. Todo esto va ligado a la creación de un edificio y de una estructura, pero no tiene nada que ver con la educación. Tampoco ayudan las servidumbres de las administraciones, ya que la educa- Responsable del MACBA- -que está a punto de cumplir diez años- -desde 1998, Borja- Villel defiende su museo como ejemplo de lo que debería ser un buen centro de arte contemporáneo TEXTO: ALEIX MATARÓ Y DAVID MORÁN FOTO: INÉS BAUCELLS Manuel Borja- Villel, ayer en Barcelona Hoy no existe el conocimiento, sino el reconocimiento. Así, las exposiciones que tienen más éxito son las que ya se han visto. La gente tiene miedo de no saber, de hacer el ridículo Ahora que el arte es más popular que nunca, el pensamiento es más banal que nunca ción es algo a tener en cuenta como mínimo a medio plazo, y no sólo en cuatro años. Por eso creo que tendremos que ser muy críticos sobre las estructuras educativas. En cualquier pueblo de Francia y Alemania tienen una orquesta local, un auditorio, un museo, mientras aquí se plantean los museos con criterios del siglo XIX (canónicos) cuando lo que que deberían hacer es replantearse con los del siglo XXI. ¿Está diciendo que la concepción museística española está anclada en el siglo XIX? -Casi peor, porque por lo menos en el siglo XIX había una idea de conocimiento. Hoy no existe el conocimiento, sino el reconocimiento. Así, las exposiciones que tienen más éxito son las que ya se han visto. La gente tiene miedo de no saber, de hacer el ridículo. -Pero, a pesar de este conocimiento o reconocimiento, ¿los artistas tienen influencia en la sociedad? -Claro que recupercuten en la sociedad, aunque igual se dan cuenta de que no es lo que querían. En el siglo XIX, los artistas estaban fuera de la sociedad, y desde ahí querían transformarla. En los años cincuenta se dieron cuenta de que tenían este poder de transformación y que la cultura era como un medio de lucha. Actualmente no hay distinción: todo se hace desde dentro de la sociedad. No hay idea de vanguardia; el elememto artístico forma parte ya del mundo de consumo. -Su nombre se barajó como una de las posibilidades para sustituir a Juan Manuel Bonet al frente del Museo Reina Sofía, aunque rechazó el puesto. ¿Por qué? -En ese momento era importante que estuviese aquí, y no era el momento de ir a otro sitio. Cuando trabajas en un institución tienes que pensar en lo que pasará cuando no estés, y no siempre puedes empezar de cero. De algún modo, cada etapa ha de complementar a la anterior. Si miras el MOMA, ves las capas de todos los que han pasado acumuladas unas sobre otras. -Aún así, tanto el MACBA como el Reina Sofía son los dos centros de arte contemporáneo más reconocibles del país, aunque con formas de pensar se diría que opuestas. -Obviamente somos distintos. Para mí, el Reina Sofía es un museo más de arte moderno, en el sentido que la base de la colección está asentada en las vanguardias históricas. Nosotros trabajamos el presente, y la colección del Reina Sofía es más de cánones, más de nombres propios, con un planteamiento histórico y muy de disciplina: pintura, escultura... ¿Cuales son los criterios de admisión de una obra en la colección del MACBA? -Es cuestión de feedback tienes una serie de ideas, las propones, buscas fuera, hablas con artistas, pero siempre con esa idea en la cabeza. Lo bueno de una obra de arte es que cuando es buena te plantea muchas cosas y va más allá de tu idea original. Dicho esto, los criterios se corresponden a lo que creo que debe ser un museo, y para mí un museo es algo que nos enseña el pasado, pero un pasado que es presente con una idea de futuro. La verdad es que la colección hasta ahora se ha centrado mucho en Europa, Cataluña y España. De cara al futuro nos interesa mucho trabajar con Latinoamerica- -donde hay un pensamiento subalterno muy crítico con las estructuras sociales- -y con el mundo árabe.