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36 Madrid SÁBADO 19 11 2005 ABC SE DICE SE COMENTA LAS SIRENAS DEL ALCALDE La alcaldesa de San Fernando de Henares sufría uno de los atascos diarios, cuando detrás de ella sonaron unas sirenas y su coche oficial tuvo que apartarse a un lado para dejar pasar a otro vehículo, que pedía preferencia. Desde su posición, Montserrat Muñoz miró por la ventanilla y observó al ocupante del vehículo privilegiado. Cuando le identificó en el asiento de atrás, sonrió sorprendida. El ocupante no era otro que el alcalde de uno de los municipios vecinos, Coslada, quien parecía tener mucha más prisa que ella. MADRID AL DÍA SEGURIDAD EN LA REGIÓN Algo no va bien en la zona norte de la Comunidad cuando 50 organizaciones de empresarios y comerciantes forman una plataforma para pedir más seguridad. El delegado del Gobierno, Constantino Méndez, al que se le han disparado los datos de muertes violentas en Madrid en las últimas semanas hasta llegar a los peores índices de hace unos años, tendría que tomar buena nota de la preocupación de los vecinos, que piden más medios contra la criminalidad, tanto técnicos como humanos. AQUEL 20- N MANUEL DE LA FUENTE F LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 91 742 41 04. Correo electrónico: madrid abc. es Rutas de AENA AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) organismo público dependiente del Ministerio de Fomento que dirige la sevillana Magdalena Álvarez, ha modificado las rutas de aterrizaje y despegue del norte de Madrid. Las antiguas discurrían por encima de terrenos afectados por servidumbre acústica, sin capacidad de edificación y baldíos. Los nuevos itinerarios que AENA, de común acuerdo con los alcaldes del Partido Socialista de los municipios de Algete y de San Sebastián de los Reyes ha cambiado. De momento, discurren ahora por encima de poblaciones consolidadas desde hace unos treinta años, donde viven mas de veinte mil personas y sin servidumbres acústicas de ninguna clase. Los terrenos por donde pasaban las antiguas rutas, están ya recalificados y en construcción como Dehesa Vieja Listas de espera. No sé quién miente o quién tiene razón. Sólo soy una ciudadana que entre unas cosas y otras lleva a la espera de ser operada más de nueve meses- -necesito una prótesis en la rodilla- En abril me dijeron que en verano ya estaría andando tan tranquila. ¿Dónde están los 30 días de espera? Faustina Martínez en San Sebastián de los Reyes o en proceso de recalificación, como en Algete. Señor Manuel Azuaga, Señora Magdalena Álvarez, señor Zapatero, señor Fiscal Anticorrupción: esto tiene nombre y apellidos. Jaime del Barrio CHEMA BARROSO Línea 51 Cuando nos recomiendan usar el transporte público, la línea del autobús 51 que va de la Puerta del Sol a la plaza del Perú suele tardar 20 minutos entre coche y coche. Esta mañana, con el frío maña- nero hemos aguantado a pie firme media hora aproximadamente a que pasase el susodicho vehículo. Así no se puede calcular el tiempo que se tarda a un trabajo, así no se puede usar el transporte público. Ese autobús, además, termina en la plaza del Perú. Cuando se coge allí se encuentra uno con el medio de locomoción abierto, y el chófer, en el bar enfrente tomando cafés. Es decir, que los sufridos viajeros nos vemos obligados a esperar a que termine sus consumiciones, la conversación, etc, etc... para que arranque y se ponga en marcha. Si alguien quiere secuestrar el autobús lo tiene muy fácil: no tiene más que entrar y echar a correr. Es una vergüenza esta situación y el tiempo que tarda en pasar esta línea. Desde aquí apelo a la EMT, para que solvente esta situación; de lo contrario sólo le exijo una cosa: que no haga tanta propaganda del ¿servicio público? Carmen Escriña del Pozo DIMES Y DIRETES NO HAY MAL QUE POR BIEN... bién, o los demás aportan más, o I dicen que la economía es algunos percibirán menos. Viela ciencia que explica los ne esto a cuento porque el debate hechos económicos una en la Asamblea de Madrid sobre vez que se han producido, la políel Estatuto nos interesa mucho a tica debería servir para anticilos madrileños, quizás con la expar soluciones a los retos futucepción de Simancas, aunque diros, además de resolver algún simula mal en público. problema del presente. Y si se IGNACIO Con un sistema fiscal en el que aprueba, tal como viene, más o DEL RÍO la tercera parte del Impuesto somenos, el Estatuto Catalán, lo bre la Renta constituye financiaque parece inevitable vista la seción de las autonomías, que tiesión del Congreso, cambiará la nen capacidad para introducir normaticuenta general del Estado y la de las Auva propia, en Madrid y a los madrileños tonomías. La aritmética, que si es una nos afectará en nuestra renta el modelo ciencia exacta, demuestra que si se altecatalán. ra uno de los componentes de una ecuaPorque si disminuye el esfuerzo fiscal ción que suma cien, necesariamente de las Comunidades solidarias y Madrid cambiarán los demás. la primera, nuestra región podrá bajar Si Cataluña esta cansada de su esfuerlos impuestos, que es lo que debe propozo fiscal, me imagino que usted y yo tam- S nerse todo Gobierno, o dar mejores servicios a los madrileños en sanidad, en educación, en infraestructuras, por poner ejemplos de preocupaciones reales y diarias de los ciudadanos. Por eso, Esperanza Aguirre, Simancas y Marín, después del guirigay del debate en la Asamblea, deberían proclamar que Madrid, si sale todo esto de las balanzas fiscales, aportará el mismo esfuerzo que Cataluña, porque de otro modo no defenderían, como es su obligación, los intereses de los madrileños. Ya han oído a los políticos catalanes que han dicho a los demás que se espabilen, que están hartos de tirar del carro. Al final tendremos más naciones y menos impuestos o mejor sanidad y mas carreteras y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga refrán que puede sustituirse en sus nombres, para no herir susceptibilidades, por Zapatero y Carod- Rovira. Y sea usted optimista, que no hay mal que por bien no venga o que cien años dure. Ex concejal de Urbanismo ue una madrugada neblinosa de otro noviembre madrileño. Montse y yo llevábamos medio año juntos, y apenas hacía mes y medio que los grises nos habían dado un buen susto (una metralleta en el estómago) en los jardines de la Plaza de Oriente, una atardecida en la que paseábamos nuestros amores primerizos, bajo las atentas miradas de los destartalados reyes godos. Montse, rubia hasta lo inverosímil para una española, con su poncho, y yo haciéndomelas de Che, con una boina comprada en Yustas, de la Plaza Mayor. Montse y yo crecimos en la oscura presencia de su risa que escribió un poeta granadino, también de nuestra quinta, amo y señor de un jardín extranjero. En mi casa nadie brindó con cava (champán lo llamábamos entonces) Quizá mi abuelo, o mi padre, dijo algo como Gracias a Dios. Que Dios nos ayude En cuanto pudimos, Montse y yo hablamos por teléfono, hablamos, claro, de esperanzas. Era una mañana fría de un noviembre por la que quiso pasar la nave de la Historia. Aquel hombre que nos miraba desde el No- Do, desde los pantanos y los polos de desarrollo, yacía a unos pasos de casa, en el Palacio Real, mientras miles de españoles aguardaban para despedirse de él. Yo no me despedí. Ni mi abuelo, ni mis hermanas, ni mis padres. Tampoco mi abuelo Félix pudo despedirse. La cárcel y la tristeza habían podido con él, hacía ya unos años. Aquel día de noviembre no hubo colegio y quedamos en la Plaza Mayor. Jamás se me olvidarán los rostros de la gente que hacía cola en la calle del Arenal, ni sus lágrimas, pero tampoco las medallas, ni las camisas azules. Montse y yo nos separamos. Supongo que a estas horas, treinta años después, andará de compras por algún híper de las afueras. Otros amigos quedaron en la cuneta por culpa del caballo desbocado. Alguno es ingeniero y paga su hipoteca. De muchos no he vuelto a saber nada. Pero seguro que cada 20 de noviembre vuelven a sentir un nudo en la garganta, el del miedo, pero también el de los sueños de esos años, de entonces, cuando empezamos a dejar de ser los mismos. Vuelvo a abrir la puerta del jardín extranjero y pienso que todo pasó en aquel tiempo, un tiempo feliz el que vivimos, según dijeron luego