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34 SÁBADO 19 11 2005 ABC Madrid Un vigilante de seguridad mata a quemarropa al novio de su ex mujer en un arrebato pasional El asesino descargó toda la munición de su revólver sobre la víctima y se escondió en un hotel de Pinto b El detenido era un viejo conocido de la zona, por su carácter conflictivo; había propinado malos tratos a la que fue su esposa y a sus propios hijos CARLOS HIDALGO MADRID. María Victoria ha amado a dos hombres en su vida. Hoy, uno se encuentra en un calabozo de la Guardia Civil a la espera de pasar a disposición judicial. Al otro, le acaban de practicar la autopsia. La vida, desde hace 13 años hasta ahora, no ha sido para ella un dechado de alegrías; cada vez que ha intentado atrapar la felicidad con las dos manos ha sido como recoger agua en un pañuelo. Su vida, por desgracia, ha recorrido una senda similar a la de tantas y tantas mujeres que han dormido costado a costado con su verdugo. Pero María Victoria, también hoy, posee, aunque todavía no lo sepa, tres razones para la felicidad: la dicha de sus dos hijos y, como dijo el poeta, que aún tiene la vida. La peor parte del último capítulo de su desdicha se la ha llevado Kike, quien hasta ayer al alba era su pareja. Como cada mañana, Enrique Ruiz Sáez, español de 36 años, se levantó cuando aún no había luz natural para irse al trabajo. El tajo como obrero en unas obras de la zona residencial del mismo pueblo donde vivía, San Martín de la Vega, era la única ocupación que le mantenía durante varias horas alejado de lo que más quería, además de su hijo de 12 años: Victoria, la mujer con la que convivía desde hacía cuatro meses en un pequeño piso de la calle del Residencial San Martín, 3, junto a los dos pequeños de ésta, de 9 y 13 años. De lo s Jardin es o Camin de Vald emoro Martín nc Reside Lugar del Suceso A 1 A 2 A 3 ial San A 6 A 5 San Martín de la Vega A 4 El cuerpo sin vida de Enrique Ruiz Sáez, ante el portal de su vivienda que, en vida, ha conseguido dejar huérfanos a sus dos hijos del único hombre que se había portado con ellos como un padre en condiciones. Jesús se apostó junto a la entrada del inmueble. Vio cómo Kike bajaba, uno a uno, los escalones de los cuatro pisos que le separaban de la calle. El presunto asesino conocía su rutina: cada día salía a las seis menos cuarto de la mañana para ganar el pan de su familia. Y le esperó. Cuando Kike apenas había caminado varios metros, llegó el primer disparo. Y otro. Y dos más. Y los últimos. Hasta seis. La víctima se tambaleó, intentó huir sin éxito y pedir ayuda a una vecina, pero cayó al suelo. Jesús Herrero vació las seis balas de la recámara de su revólver, de 38 milímetros, aunque una de ellas no alcanzó a Enrique y fue a parar a una de las vivien- TELEMADRID das del piso bajo del edificio. Tiró a matar. Sabía lo que hacía: es vigilante de seguridad y, según parece, utilizó su arma reglamentaria. Fuentes consultadas dijeron que los vigilantes de seguridad no pueden portar su pistola en la calle, sólo cuando están en su puesto de trabajo; al marchar a casa, deben dejarla en la oficina o el lugar donde ejerzan su empleo. Pero él no lo hizo. Muy poco le debe de importar un detalle así a un hombre tan poco hombre como para maltratar durante años a su esposa, y también a sus hijos, y acabar así con la vida de quien supo hacer feliz a quien todo se lo dio. Os mato a los dos y me doy un tiro La propia María Victoria resumía a ABC, acongojada, la desgracia: Él siempre había sido así; hubo malos tratos, tanto a mí como a sus hijos Por eso se separaron. Él se fue a vivir con su madre, apenas unas calles más abajo del escenario del crimen. Pero, aunque Victoria puso tierra de por medio hace casi dos años, los malos tratos que ella y sus hijos sufrieron dieron paso a amenazas. El propio alcalde de la localidad, Miguel Ángel Belinchón, así lo explicaba: Todo apunta a que ha sido un crimen pasional; teníamos varias denuncias de agresiones anteriores de este señor a su mujer y El presunto homicida reconoció a la Guardia Civil lo que había hecho y sufrió una crisis de ansiedad Relaciones anteriores truncadas A Victoria y Kike, además del amor, les unía que ambos venían de dos matrimonios anteriores. Aún no se habían vuelto a casar, pero sus vecinos les miraban con cierta envidia sana: Se les veía siempre agarrados de la mano; incluso yo creí que los niños de ella lo eran de él. Una gente estupenda afirmaba una de las residentes del inmueble, sin creer lo ocurrido. Pero ocurrió. Y pasó que Kike se levantó temprano, para coger el autobús que le tenía que llevar a la otra parte del pueblo a trabajar. Y también pasó que no llegó jamás a la parada, porque cinco balas se cruzaron en su camino. El remitente de la muerte tiene nombre y apellidos, de esos que la sociedad debe apuntarse a sangre y fuego en la mente para no olvidar jamás: Jesús Herrero. Treinta y ocho años. También vecino de San Martín de la Vega. Y Nace una plataforma para la seguridad en la zona norte El asunto de la seguridad en la región no es para tomárselo en broma. Siempre ha estado el debate sobre la mesa, por encima de las medidas que se están llevando a cabo por parte de las diferentes administraciones, ya sean Delegación del Gobierno, ayuntamientos o Comunidad de Madrid. Mientras que el número de guardias civiles y policías nacionales crece en la región durante los últimos meses, el Gobierno de la Comunidad ha sumado también efectivos locales dentro del Proyecto de Seguridad, conocido popularmente- -y en la localidad pionera en implantarlo, Móstoles- como las Bescam. Mientras que todo esto ocurre, más de 50 organizaciones presentarán el próximo martes una plataforma creada para reivindicar la, a su juicio, falta de seguridad en las ciudades y pueblos de la zona norte de la Comunidad de Madrid. Entre los principales objetivos de la futura plataforma, según explicó a Efe su portavoz, Mariano Casado, figura la reivindicación de un necesario incremento de medios, tanto técnicos como humanos, de que disponen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de la zona Casado hizo hincapié en la importancia de que los ciudadanos opinen y conozcan las políticas públicas que pretendan ser activadas para resolver estos problemas, y, para ello, según dijo, hay que habilitar nuevos espacios donde poder debatir La Plataforma por la Seguridad en la zona norte de Madrid, que cuenta con más de 50 organizaciones de empresarios y comerciantes, así como asociaciones deportivas, culturales y vecinales, será presentada el martes, a las once de la mañana, en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Pedrezuela, uno de los cincuenta municipios que conforma la plataforma. Alca ld e An toni o Cha pad o