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32 Internacional SÁBADO 19 11 2005 ABC El corazón le empuja a quedarse en el Likud, por mucho que le hagan la vida imposible. La cabeza a crear un nuevo partido con que ganar las elecciones. Por ahora, no sabe qué hacer El dilema de Sharón, las dudas de Arik JUAN CIERCO. CORRESPONSAL. FOTO: AP JERUSALÉN. Rancho de los Sicomoros. En pleno desierto del Neguev. Sabat. Rodeado de sus hijos, Omri y Guilad; de sus nietos; de sus más queridos familiares y amigos. Junto a sus vacas, a sus toros sementales, a sus animales. Frente al espejo de su alma, de su convulso pasado, de su agitado presente, de su incierto futuro. Con el corazón en un puño y la cabeza sin dejar de darle vueltas. Así decidirá en las próximas horas Ariel Sharón, Arik para los israelíes, su inmediato futuro. No puede demorarse. Las elecciones generales han sido anticipadas, a falta de la fecha definitiva. Las primarias en el Likud están a la vuelta de la esquina. La campaña electoral no tardará en arrancar. Arik escuchará a sus hijos, pilares fieles y seguros sobre los que se apoya gran parte de la etapa final de su carrera política. Los dos han estado, están, en el ojo del huracán de la Justicia por sus tejemanejes bajo mesa para asegurarle más estabilidad a su padre. Guilad se refugió en la empresa privada hace unos meses. Omri está con un pie en la cárcel pese a su condición de diputado, tras haber reconocido financiar de modo ilegal la campaña de las primarias del Likud en 1999. Ambos apuestan por la creación de un nuevo bloque de centro, convencidos de que los rebeldes del Likud están dispuestos a recibir pero no a dar. Sharón ya se ha reunido con sus asesores más cercanos. Casi todos le recomiendan que tire la toalla en el Likud, abandone su partido de toda la vida (ingobernable por el protagonismo de los diputados rebeldes) y cree una nueva La corrupción vuela sobre el nido del Neguev J. CIERCO JERUSALÉN. Esta semana no ha sido sencilla para la familia Sharón. A las dudas políticas del primer ministro de Israel se le han unido las cuitas pendientes de su primogénito, Omri, con la Justicia. Pues bien, la cosa no queda ahí. El fiscal general del Estado, Menajem Mazuz, está decidido a tirar del hilo hasta llegar al ovillo de otro caso de corrupción, relacionado con la financiación ilegal de campañas electorales, en el que estaría involucrado el jefe del clan familiar. En septiembre Ariel Sharón voló a Estados Unidos para darse un baño de masas en la ONU después de cerrar con éxito la evacuación de Gaza. Aprovechando que el Hudson pasa por Nueva York, como el Pisuerga por Valladolid, Sharón asistió a una cena en su honor en la que participaron 15 parejas previo pago de 10.000 dólares cada una de ellas. La legislación israelí sólo permite una contribución a los extranjeros de 7.894 dólares por familia. Mazuz no quiere perdonar más juegos sucios en la política israelí y apuesta por poner a Arik en su sitio. Un soldado israelí trataba de controlar ayer una manifestación contra el muro formación política con la que se enfrente a Benjamín Netanyahu y al nuevo líder laborista, Amir Peretz. Arik hablará con Sharón. La cabeza le preguntará al corazón. El corazón influirá en la cabeza. Pero serán ellos tres, solos, corazón, cabeza y Arik Sharón, encerrados en una habitación, quizás frente al espejo, quienes pronuncien la última palabra para sus adentros. AP Brillante futuro Los sondeos publicados ayer por diversos medios de comunicación hebreos auguraban un brillante futuro a Arik si se queda en el Likud (ganaría las primarias frente a Bibi por paliza; también las legislativas a Peretz de manera cómoda) También son optimistas para Sharón si decide fundar un nuevo partido de centro (la menos positiva le otorga 28 escaños, los mismos que a los laboristas, 10 más que el Likud huérfano del veterano de mil y una guerras) Por vez primera en su vida (en la que ha cruzado canales en Egipto; invadido el Líbano; evacuado Gaza) Sharón tiene dudas; Arik no sabe qué hacer; a Ariel se le presenta un dilema. Ha llegado, en efecto, su particular hora de la verdad política. Si Sharón se queda en el Likud, como escribía ayer Akiva Eldar en el diario Haaretz, tendrá a su derecha a Netanyahu; a su izquierda al halcón Uzi Landau, y a su espalda a la ultraderecha religiosa Estará pues atado de pies y manos. Si Arik se va, será el primer jefe de Gobierno israelí en dejar el partido en el poder justo antes de unas elecciones. Tendrá que comenzar de cero. Otros pesos pesados de las carreras militar y política lo han hecho antes en Israel y todos, sin excepción, se han pegado un sonado batacazo. Sharón piensa con la cabeza. Arik siente con el corazón. La decisión a solas. En su rancho de Los Sicomoros. En el desierto del Neguev. Este sabat. Rodeado de sus hijos, sus nietos y sus toros sementales. OTOÑO ELECTORAL EN EGIPTO GASPAR ATIENZA. Abogado l otoño, en Egipto, ha traído consigo dos elecciones: a la presidencia (en septiembre) y al Parlamento (en tres fases entre noviembre y diciembre) La mayoría de participantes, excepto el partido del presidente Mubarak, ha denunciado las irregularidades electorales, la escasez de vigilancia en las votaciones y las dificultades que han tenido para hacer una campaña efectiva: Egipto no puede considerarse, aún una democracia. Para ello necesita, aparte de dichas elecciones, instaurar un estado de derecho que ampare a todos por igual y E que permita y proteja así la libertad electoral de votantes y candidatos. En su quinto mandato- -y cada uno por seis años- -Hosni Mubarak parece dispuesto a promover la paulatina apertura del régimen egipcio, pero por ahora los avances sólo pueden calificarse de débiles. Mientras tanto la versión radical del Islam avanza para convertirse en un elemento de mayor influencia en la política egipcia. Los Hermanos Musulmanes de Egipto, principal partido de la oposición que según los primeros resultados legislativos puede doblar su número de escaños en el Parlamento, centra su doctrina en el Islam, y ello aunque Egipto no permita los partidos fundamentados en la religión. Para los Hermanos Musulmanes, no obstante, el Islam es universal y regula todas las actividades humanas (la política, la economía, la religión, la justicia... aunque, como mencionaba su líder en una entrevista el pasado 9 de noviembre, la parte política del Islam sobre la que ellos se apoyan acepta la democracia, los derechos humanos y las normas internacionales La compatibilidad del Islam con el estado de derecho, de la sharia divina con la ley humana, en este aspecto, sería clave. Las recientes y actuales elecciones constituyen un avance que, aunque débil, no debe despreciarse. En realidad éstas, junto a la reforma de la constitución del pasado mes de mayo, trazan el camino hacia las elecciones presiden- ciales de 2011 a las que Mubarak posiblemente no se presentará. Hasta entonces el gobierno, si de verdad pretende reformar el régimen, debe intentar desmontar el autoritarismo reinante, luchar contra la pobreza y conseguir que los jóvenes, desquiciados por el paro o la pobreza, no acudan al extremismo religioso para huir de sus problemas sociales. El terrorismo al que muchos recurren, al igual que en Jordania hace pocas semanas, ha amenazado en multitud de ocasiones la industria turística egipcia, y la erradicación de las raíces del terror, con o sin democracia, beneficiará a Egipto. Para la democracia, por su lado, Mubarak tendría que abrirse hacia un sistema liberal más pragmático que ideológico que recoja, que aúne, la extensa opinión pública egipcia que sí busca y desea la apertura política de su país.