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6 Opinión SÁBADO 19 11 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA FRANCISCO MORA TERUEL DOCTOR EN NEUROCIENCIA EL PP SALE A LA CALLE NARDECIDOS por los resultados de las últimas encuestas, los líderes del PP, tan dados al desánimo, rezuman vitalidad y optan por la acción. Han descubierto en el nou Estatut el talón de Aquiles que convierte en fácilmente vulnerable a José Luis Rodríguez Zapatero y, con buen sentido, hacia ahí lanzan sus dardos. En esa dirección, por ejemplo, al calor del aniversario de la Constitución, el PP prepara para el día 3 de diciembre un acto multitudinario en la Puerta del Sol de Madrid para protestar contra el Estatuto que perpetran las fuerzas nacionalistas catalanas, PSC incluido en ellas, y, al tiempo, celebrar el Texto que nos ha servido en los últimos M. MARTÍN veintisiete años para, meFERRAND jor que peor, organizar nuestra convivencia y hacer posible el salto de una dictadura a un Estado democrático y, más o menos, representativo. El PP ha descubierto en sus últimas experiencias que la calle es el gran escenario, el marco insuperable, para la protesta. La calle es un altavoz que amplifica con desmedida potencia cualquier discurso disidente y, aunque eso ya lo descubrió la izquierda hace doscientos años, no está mal que la derecha, lenta de percepción en el caso español, lo aprenda ahora y actúe en consecuencia. Su convocatoria será un éxito y, en la ausencia de una ciencia exitométrica, ya puede darse por segura la multitudinaria asistencia de militantes y próximos. Son muchos, demasiados, los españoles indignados por la ruptura constitucional que conlleva el Estatut y, más todavía, ante el hecho de que ese engendro legislativo, tan caro para Zapatero y tan necesario para Pasqual Maragall, haya desplazado el centro de gravedad de la gobernabilidad nacional a las cercanías de ERC y, encima, tenga congelada nuestra vida política, sin acción y en abundancia de omisiones, desde que el PSOE relevó al PP en la sede monclovita. Dicho que la iniciativa del PP para el 3 de diciembre está muy bien, podríamos añadir que podría estar mejor. Reunir en Madrid a un montón de miles de personas para que manifiesten su adhesión constitucional y denunciar el daño y el riesgo que supone el Estatut está muy bien; pero es como condenar la concupiscencia en la homilía de la misa de las seis de la mañana. Son escasos, y en cualquier caso escasamente concupiscentes y no muy trasnochadores, quienes acuden a su parroquia antes del amanecer. Aún con el riesgo de una menor asistencia, el escenario de la concentración que convoca Rajoy debiera ser la Plaça de Sant Jaume, mirando hacia el Palau de la Generalitat. Allí estarán los destinatarios más adecuados para las voces y las pancartas de la pacífica concentración que diseñan los populares y, además, podrían experimentar la sorpresa de que son muchos los barceloneses que, independientemente de su votos, no están con el Estatut. Muchos más de los que, torpemente, representa Josep Piqué. EMOCIÓN Y GEOGRAFÍA Desde su condición de experto en el funcionamiento del cerebro, el autor analiza la mirada empobrecida, endogámica y atomizada de los nacionalismos, que se guían por la lectura errónea y arcaica de unos códigos cerebrales que, dice, deben ser reinterpretados DWARD O. Wilson decía en su libro The future of Life que en el cerebro del hombre de hoy siguen vivos tres elementos que encienden su emoción y le dan sentido a su vida. Éstos son: una pequeña parcela de geografía, un limitado grupo de parientes y un futuro visto a través de dos o, como mucho, tres generaciones, de seres humanos. Tendemos de modo innato- -dice Wilson- -a ignorar cualquier posibilidad distante más allá de eso. ¿Por qué esa cortedad de miras? La razón es simple, se debe al funcionamiento de esa parte de cableado duro del cerebro que hemos heredado de nuestros tiempos paleolíticos Las emociones obedecen a los procesos más primitivos y básicos de nuestro cerebro. Son el encendido de toda conducta y tienen que ver con la supervivencia del individuo primero y de la especie después. Y son estas emociones las que han llevado al ser humano a buscar la seguridad de un grupo, a refugiarse en un pequeño trozo de tierra que llega a conocer bien y a la creación junto a sus congéneres de un útil de comunicación genuino y diferente a otros grupos, un idioma, que le salvaguarde con rapidez del peligro y le proporcione, también con rapidez, cualquier satisfacción. Cuando eso está creado, el cerebro lo graba profundo y se transmite a las nuevas generaciones como las tablas de la ley. Los individuos que nacen en un grupo así creado incorporan, desde el nacimiento, esas emociones, convirtiéndolas en conexiones y circuitos de su propio cerebro, entrando con ello a formar parte, inviolablemente, de su propia naturaleza individual. Y es así como cobran significados profundos la tierra en la que se nace, la lengua de los padres o la cultura E E de ese reducido entorno. Hoy, sin embargo, todos estos valores, en particular los de la pequeña geografía, que tuvieron un significado inestimable para la supervivencia ya no lo tienen tanto e incluso quizá tienen un valor completamente opuesto al de antaño. Y así estas emociones cuando se aplican y ponen al servicio de la recreación de una pequeña comunidad y sus fronteras, esa comunidad se aísla, se enajena y aún se puede destruir. Es claramente lo contrario de otros tiempos. Y esto está ocurriendo estos días en muchas gentes cuando reivindican diferencias separadoras y fronterizas, físicas o emocionales, que no integradoras, utilizando como banderas idiomas pequeños, tierras pequeñas y costumbres pequeñas. Rompen y no armonizan. El hombre de hoy, que ha vivido y experimentado en su vida largas culturas, geografías e idiomas sabe que esas emociones, en otros tiempos de valor incalculable, son una mirada hacia atrás y sin verdadero valor biológico, de supervivencia (que eso es precisamente lo que da valor real a las emociones) Mirar hacia delante por el contrario significa admitir que aun cuando estas emociones son legítimas y respetables, éstas sólo pueden y deben ya quedar en un valor guardado a nivel recoleto y en el espacio valioso de uno mismo y quizá también de unos pocos, pero no enarbolarlas como bandera diferencial de grupo puesto que no tienen el significado originario que (quiero volver a repetirlo) le daban la salvaguarda de la supervivencia. En esa dirección marcha hoy el mundo. ¿Cómo romper esta dinámica que a nadie sirve hoy sino a -Apoyaré en Madrid cualquier opa de Gas Natural contra Endesa tal y como venga redactada por La Caixa desde el Parlament.