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4 Opinión SÁBADO 19 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil BRECHA ABIERTA A brecha abierta entre el PP y el PSE, antaño aliados en la Cámara de Vitoria, se hizo ayer aún más grande en el transcurso de una tensa sesión parlamentaria. La abstención socialista a una iniciativa del PP en la que se solicitaba al consejero vasco de Interior que imparta órdenes para impedir la celebración de homenajes a etarras terminó en un rifirrafe dialéctico de proporciones mayúsculas. La unidad de acción se quiebra en el momento en que el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, apuesta por tender puentes a Batasuna. Lo vivido ayer en la Cámara autonómica es la expresión última de dos visiones enfrentadas sobre un mismo escenario político en el que lo que más ha cambiado ha sido la posición del socialismo vasco. Arriesgado viaje hacia ninguna parte. L EL OTOÑO DE ZAPATERO ANTO el PSOE como el Gobierno se han lanzado a contraprogramar la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas con el argumento de que el deterioro de confianza en el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se debe, en buena parte, a la crispación provocada por el PP. La idea socialista, reiterada con denuedo durante los últimos meses, parece no haber calado. Incluso ha podido tener- -por lo que tiene de minusvaloración de la opinión pública- -un efecto bumerán, a tenor de los datos del CIS. Pero, en este caso, la eficacia de la réplica es de corto vuelo y encierra un mensaje poco edificante para el propio PSOE, al aceptar una alta capacidad de influencia, movilización y presión por parte del PP y, por otro lado, al reconocer la vulnerabilidad política del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a los embates de la única oposición real existente en el Parlamento. El PSOE ha perdido una ocasión propicia para haber hecho una autocrítica que ayudara a explicar la pérdida constante de confianza en el Gobierno. El problema de los socialistas no es, como piadosamente dijo ayer José Blanco, que su mensaje puede no estar llegando bien a la sociedad. El problema es que el mensaje que llega a la sociedad no gusta, y no que el PP esté haciendo oposición dentro y fuera de las instituciones. De hecho, las entrevistas con los encuestados por el CIS son anteriores al debate parlamentario sobre el proyecto de Estatuto catalán y de la masiva manifestación contra la LOE, caballos de batalla de la supuesta crispación que el PSOE imputa a los populares. Las causas del desgaste de Rodríguez Zapatero son más amplias. Sin duda, una muy importante es que el PP está ejerciendo la oposición que le corresponde en un sistema parlamentario y no cabe esperar de Rajoy otra cosa que seguir en su papel de alternativa de gobierno y de captación de apoyos sociales. Pero el deterioro de Rodríguez Zapatero se debe fundamentalmente a que ha dejado de ser un político creíble para la mayoría de los ciudadanos. Los datos sobre confianza en la situación económica son demoledores: sólo un 12 por ciento piensa que dentro de un año la economía irá mejor, frente a un 34,8 por ciento que opina que empeorará. Esta percepción ciudadana se produce a pesar de que las cifras macroeconómicas siguen siendo, en líneas generales, relativamente positivas, aunque ya se detec- T ten síntomas de agotamiento como los advertidos por Joaquín Almunia, comisario europeo de Economía. Algo similar sucede con la situación política: sólo el 14,5 por ciento cree que mejorará, frente al 25,5 por ciento que piensa que empeorará. Y esto a pesar de que Rodríguez Zapatero tiene pactada, de forma más o menos explícita, según los casos, una cómoda mayoría parlamentaria con todos los grupos minoritarios. Lo que le pasa a Rodríguez Zapatero es que le han dado la espalda los sentimientos y las intuiciones de los ciudadanos, aparte de tener en contra la reacción que determinadas reformas legales y cambios en políticas sensibles, como la antiterrorista, han causado en amplios sectores sociales. Este contratiempo es especialmente grave para un político como Zapatero, que llegó al poder apelando de forma constante a los sentimientos de los españoles, ante la imposibilidad de atacar a los gobiernos del PP por otros flancos como la economía, la estabilidad o la ausencia de corrupción. El presidente del Gobierno se zambulló en una política de gestos sobre reformas sociales, aumentos de becas y mejoras de pensiones; abanderó el adecentamiento de la democracia española con la regulación del matrimonio homosexual; lideró la universalización de la paz y de la alianza de civilizaciones entre otros empeños no menos elevados. En definitiva, confió su prestigio en deslegitimar a la derecha con un discurso de inauguraciones morales permanentes, que en realidad está utilizando como tapadera de otras políticas que han mermado su crédito. Sin embargo, los resultados de la encuesta del CIS ponen de manifiesto que la confianza en el hombre que se propuso abanderar la causa del regeneracionismo en los modos de la acción política se desvanece a medida que crecen los problemas, surgidos, precisamente, de esa manera diferente de entender la gestión del Gobierno. Hoy por hoy, son más los españoles que creen que Zapatero ya no es la solución, sino parte del problema. La culpa de una pérdida de 30 puntos de confianza en Zapatero, en poco más de una año, no puede deberse sólo a la presión del PP. Es el resultado de una acción de gobierno negativa, mal orientada y apoyada en socios de dudosa lealtad al marco constitucional. El PSOE no tiene que buscar fuera las causas de este anticipado otoño político de Zapatero. Su problema está en el interior. Jean- Claude Trichet AFP EUROPA, A DIETA OMIENZA la cuenta atrás para el final de la temporada del dinero barato. Fue el propio presidente del Banco Central Europeo, Jean- Claude Trichet, el encargado de realizar ayer el solemne anuncio: en cuestión de días, a primeros de diciembre, los tipos de interés comenzarán a elevarse por encima de ese celebrado 2 por ciento en el que los consumidores de la eurozona se habían instalado plácidamente para endeudarse a perpetuidad. La primera subida será discreta, pero no la última en marcar una pendiente que desestabilizará los hábitos y el saldo de millones de europeos, en especial de quienes soportan ajustadas cargas hipotecarias. Toca apretarse el cinturón. JeanClaude Trichet ya le ha tomado medida a la tripa inflacionaria de una Unión Europea, a la que le toca ponerse a dieta. C LA OPA VIAJA EN AVIÓN OFICIAL UARDAR las formas es una regla básica en el Estado democrático. Merece por ello una valoración muy negativa el viaje a Madrid del presidente de la Comisión Europea para entrevistarse con Rodríguez Zapatero, utilizando parasu trayecto el avión que presta servicio oficial al presidente del Gobierno. Todo ello, en pleno debate previo a la controvertida decisión comunitaria en el sentido de declinar su competencia en la opa de Gas Natural sobre Endesa. Ya puede la portavoz de Bruselas afanarse en buscar explicaciones por razones de agenda y en reiterar la imparcialidad- -faltaría más- -del Colegio de Comisarios. Los indicios no pueden ser más contrarios no ya a la ética, sino también a la estética que debe orientar la actuación de los cargos públicos que ejercen tan altas responsabilidades. Se equivocó Durao Barroso al aceptar las facilidades de intendencia viajera aportadas por el Gobierno español, en un asunto donde parece evidente que las fuertes presiones sobre la comisaria de Competencia fueron causa principal de que la resolución se adoptara en el seno del órgano colegiado, en contra de los precedentes consolidados. Es notorio que los presidentes de la Comisión Euro- G pea y del Ejecutivo español tienen mucho de qué hablar. Pero también lo es que deben hacerlo en los días y en los lugares apropiados, sin la interferencia de circunstancias que permitan sospechar cualquier género de connivencia en favor de algunas de las partes interesadas. Aunque sea un tópico manido, no está de más recordar la vieja expresión sobre la mujer del César: tiene que ser honrada y debe, además, parecerlo. En cuanto al Gobierno socialista, no hace falta que deje más señales acerca de su preferencia sobre un resultado favorable de la opa. En todo caso, este tipo de noticias destruye la ya escasa credibilidad del discurso según el cual se trata de una operación empresarial sin connotaciones políticas. Se acumulan nuevas sombras de duda acerca de la imparcialidad exigible a los órganos reguladores internos. En concreto, Manuel Conthe, presidente de la CNMV, juez y parte, no deja pasar una sola fecha sin dar motivos para la polémica, colocando a la institución de la que es máximo responsable en una delicada situación. Si, como el Gobierno presume, la opa es sólo una operación empresarial, alguien habrá de explicar entonces la urgencia del viaje secreto del Mystère EFÍMERA ESPERANZA A esperanza razonable de un acuerdo, expresada el jueves por las organizaciones convocantes de la manifestación contra la LOE, se desvaneció ayer, apenas veinticuatro horas después de reunirse con el presidente del Gobierno en La Moncloa. Las distintas asociaciones no se sentarán con el PSOE hasta que no responda a sus propuestas. Poco ha durado el clima favorable que algunos percibieron tras el encuentro con el jefe del Ejecutivo. La situación, tras el efímero paréntesis, sigue como estaba y no descartan volver a la calle para obligar al Gobierno a retirar una ley marcada por la falta de consenso. L