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64 Cultura VIERNES 18 11 2005 ABC LA COLECCIÓN DEFINITIVA Con su ejemplar diario, y por tan sólo 9,95 euros más, podrá conseguir la quinta entrega de la colección de música clásica de ABC y Deutsche Grammphon: El Mesías, Música Acuática y Música para los reales fuegos artificiales Haendel, mañana con ABC PEDRO GONZÁLEZ MIRA Me parece un acierto que para la entrega correspondiente a esta semana, en la que se va a dar una muestra del arte haendeliano en dos de sus más celebradas facetas, es decir, la música orquestal y el oratorio, se haya escogido dos versiones de estas características. La música tiene nombre pero no apellidos; acaba llegando a nuestros oídos no sólo como un regalo del autor, es decir, de la persona que ha llenado el papel pautado con unos signos que para el común de los mortales resultan ilegibles, sino de un intermediario de tal importancia que, en ocasiones, puede llegar a influir determinantemente sobre la obra original en uno u otro sentido; o bien consiguiendo malograr sus virtudes o bien convirtiendo en trigo fino aquello que sólo es paja de andar por casa. Me refiero, naturalmente, al intérprete, a tal o cual pianista, director de orquesta, cantante, etc. a esa parte indispensable de la música para que ésta llegue a convertirse en algo que suena, no quedándose en mero ejercicio de lectura. Y créanme: los trabajos contenidos en estos dos discos son de gran altura, eso ya puede quedar dicho sin mayores matices, pero quizá lo que más nos interese de ellos en estos momentos es su escucha conjunta, precisamente por ser versiones trazadas sobre patrones musicales no ya distintos, sino de una complementariedad que, entendida con mente abierta, enriquece hasta el infinito. Los aficionados que llevan tiempo consumiendo música barroca, que es de la que estamos tratando ahora, saben que hace yamás de treinta años surgió unmovimiento interpretativo para la misma que basaba su ideario en la recuperación del sonido de la época en que aquella mú- sicafue escrita y en las maneras de entonces para hacerla. Se bautizó como interpretación como instrumentos originales y condujo a más de una polémica entre críticos, intérpretes y aficionados. Hoy todo esto está superado, pero como entre extremos siempre hay muchas opciones, recordaré que, sí, hubo- -y sigue habiendo- -artitasque se quedaronen ca- da uno de esos extremos y otros que supieron ocupar inteligentes espacios intermedios. Pues bien los discos de los que hablamos ahora están protagonizados por dos grupos- -uno de ellos con su creador y director, Trevor Pinnock- -que se definieron muy bien al respecto. La Orpheus Chamber Orchestra es una agrupación de concepto camerístico puro, es decir tocan sin director, y en ese contexto deben ser escuchados sus trabajos: piezas de equipo, no obras de autor Para el caso que nos ocupa, al menos teóricamente, es perfecto hacerlo así, pues en origen se trata de música para celebraciones populares, una especie de música a compartir con el pueblo, fuera para una inauguración o un paseo real entre los cortesanos. Sin embargo, hay que alertar deque con los chicos delos Orpheus escucharemos una recreación bastante delicada de ambas piezas; un trabajo con instrumentos modernos que, por ello, lejos de la rudeza de las cuerdas barrocas de la época, exala un perfume sonoro, redondo y hermoso, pero de una frialdad que hay que entender: grandes elaboraciones, como lo son éstas, sólo pueden hacerse desde una óptica bastante académica. Fuerza dramática Muy al contrario, The English Concert con su director al frente nos entregan un Mesías rústico y de una gran fuerza dramática. Ni ellos ni Pinnock fueron unos fundamentalistas del movimiento historicista, y eso les hizo ganarse el respeto de unos y otros. Trabajaron, eso sí, con instrumentos originales y copias del período barroco, pero siempre se negaron a hacer la revolución de hecho Pinnock fue y sigue siendo un clavecinista nada sospechoso de amar los experimentos iconoclastas. Y así, con unas extraordinarias Arleen Auger y Anne- Sophie von Otter encabezando el reparto vocal, hicieron un Mesías que en su tiempo (fecha de publicación: 1988) se convirtió en el más interesante y mejor de los grabados con criterios de época.